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NOS VISITA EL CINEASTA Y DOCENTE RUSO TIMOFEI I. SPIVAK PARA IMPULSAR LA CREACION DE UN INSTITUTO DE LAS ARTES
Contactos para un proyecto cultural
El visitante mantuvo encuentros con representantes de sectores educativos públicos y privados

GUILLERMO ZAPIOLA

No es la primera vez que Timofei I. Spivak visita Uruguay. Este actor, productor, realizador cinematográfico y docente ruso estuvo ya hace unos meses en nuestro país, acompañando una muestra del cine reciente de Rusia que se presentó en la Cinemateca. Ahora ha vuelto (y se quedará en Montevideo hasta fin de mes) con la intención de formalizar algunos contactos establecidos entonces, con la idea de crear un Instituto Internacional de las Artes para la formación de actores, coreógrafos y bailarines.

El primer paso sería el establecimiento de una oficina que opere como filial del Instituto de Arte Moderno de Moscú al que Spivak está vinculado, con la intención de ayudar a la preparación de actores de teatro, cine y televisión, intérpretes de ballet y expertos en "management" cultural. Con ese objetivo, Spivak ha mantenido encuentros con diversos operadores culturales uruguayos, desde el Ministerio de Educación y Cultura hasta representantes de las diversas universidades privadas (Católica, de Montevideo, de la Empresa). En el momento en que fue entrevistado por El País no se había puesto en contacto todavía con la Universidad de la República y con la ORT, pero estaban en su agenda.

SITUACION. Más allá de planes concretos interesaba conocer algo más de la situación actual del cine ruso, un producción con prestigio de larga data (desde los tiempos de Eisenstein y Pudovkin, por lo menos, y más cerca Mikhalkov o Sokurov) con la cual, y por las razones que ya se saben (una dictadura primero, controles de mercado después) prácticamente se ha perdido en el Uruguay todo contacto, salvo títulos sueltos en festivales y algunas ocasionales exhibiciones en el circuito cultural. La pregunta inevitable es, por supuesto, cómo se adaptaron los cineastas rusos (o ex-soviéticos) al cambio de situación económica que siguió al fin del comunismo: una producción hasta entonces estrictamente estatal pasó a partir de ahí a estar en manos privadas, y los productores y cineastas, antes funcionarios, tuvieron que ajustarse a las delicias y las miserias del mercado.

Spivak reconoce que en esa transición hubo idas y venidas. La "perestroika" de los tiempos de Gorbachov habilitó nuevos espacios de libertad, pero también permitió que se hicieran "muchas películas de mala calidad", un dato revertido en parte entre 1990 y 1994, en el que hubo "buenas películas pero pocas". Ruso al fin, Spivak sostiene que a su juicio "la libertad tiene que venir de a poco", y que la apertura de esos años habilitó, por ejemplo, una oleada de pornografía de la que habría que proteger a los menores. En los últimos años, la ocupación de las pantallas rusas por el cine extranjero (es decir, básicamente norteamericano) ha facilitado igualmente la entrada de mucha película de calidad inferior.

Spivak frunce ligeramente el ceño cuando se le habla del cine ruso que se conoce a través de los festivales (digamos Mikhalkov, o Sokurov). Sostiene que hay realizadores que hacen película para el público festivalero, y descuidan al "espectador común", y que de ellos es de los que más se habla. Contra ellos levanta, sobre todo, la existencia de una generación de jóvenes realizadores menos divulgados pero que a su juicio merecerían una mejor oportunidad. A darlos a conocer estaría apuntando también una eventual muestra a realizar en nuestro país el año próximo.

Trayectoria muy variada

Además de actor y realizador cinematográfico, Timofei I. Spivak se desempeña como Director General del Instituto Mundial para la Ciencia y la Cultura, un centro educativo no gubernamental con sede en Moscú. También está vinculado a la Universidad Estatal de Cine de San Petersburgo.

Spivak declara que se siente más actor y docente que director cinematográfico. Ha dirigido cuatro películas, producido varias otras y actuado en algunas más. Una de sus preocupaciones primordiales es el cine para niños, género al que se ha dedicado como productor y realizador y que constituye uno de los objetivos centrales de sus actividades próximas en el Uruguay.

Con el apoyo de la Embajada Rusa en el Uruguay está realizando contactos en nuestro país (entre otros, con el Ministerio de Educación y Cultura y algunas entidades privadas) con la intención de presentar en los meses de marzo o abril próximos una semana de cine ruso para niños, acaso acompañada por un par de títulos destinados a un público adulto. Se sabe que el propio embajador ruso en Montevideo está interesado en el tema y apoyaría una actividad en ese sentido.

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