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Los viejos rockeros no paran

SEBASTIÁN AUYANET

Siempre en acción a pesar de los años y las bajas, los ingleses que a mediados de los 60´ renegaban de la vejez y destruían instrumentos emulando a Jerry Lee Lewis gozan de la reverencia reservada para las leyendas haciendo lo que saben: música.

Hace unos quince días, en los estudios de la conocida señal de videos musicales VH 1 se rendía un concierto/programa especial en homenaje a Roger Daltrey y Pete Townshend, fundadores y principales impulsores del grupo que a mediados de los sesenta fue asimilado por jóvenes trabajadores que vestían bien, tomaban pastillas, tuneaban sus Vespas y tenían como fetiche el escudo circular rojo, blanco y azul de la Royal Air Force.

Les llamaban "mods" a esos muchachos que bailaban y saltaban frenéticos cuando Roger Daltrey repetía como una computadora colgada algunos fraseos de My generation, la canción más representativa de esa subcultura, que de paso definió como ninguna al rock como el fenómeno orgullosamente juvenil que hoy sigue siendo.

"Espero morirme antes de ser viejo", cantó descontrolado el "frontman" desafiante en aquella performance de 1967 en el programa The Smothers Comedy Show de los EEUU. Luego, Pete Townshend y el baterista Keith Moon se encargarían de -literalmente- hacer explotar parte del equipo de sonido y la batería para entrar de una patada al público estadounidense, en lo que hoy es recordado como uno de los 50 momentos que cambiaron la historia de la música rock.

Hoy, Roger Daltrey tiene 64 años y Townshend, el verdadero patrón del grupo, uno menos. Verlos tocar en vivo en festivales y presentando discos hoy se presenta como una sana contradicción que ha planteado con sabiduría el paso del tiempo: la juventud en el rock no es una cuestión de cédula.

Las nuevas o actuales son las primeras en reconocerlo: "Cuanto más he ido sabiendo sobre música, arte e intensidad, más auténticos me parecen los Who. Ellos simplemente se dedicaban a informarte con música sobre una clase social mezclado con esa energía trascendental que sueltan en vivo", reflexiona Wayne Coyne, cantante de la banda Flaming Lips y una de las presentes en ese homenaje del que también participaron Foo Fighters y Pearl Jam, entre varios otros. Grupos como The Clash y The Jam, por no mencionar a casi todo el brit pop y el grunge de los noventa que tienen la marca indeleble del sonido Who.

Y The Who no encuentra motivos para parar, aunque sus discos terminen siendo meras excusas para más conciertos en vivo. "Todavía siento que aparecerá con el que quizás sea su mejor trabajo", dice el cantante a un periodista de la agencia AP sobre su guitarrista, el principal compositor y arreglador del grupo que ya trabaja en nuevas canciones. Hace dos años regresaron con el extenso Endless wire, un disco de diecinueve canciones que incluye una mini ópera rock completa llamada Wire & Glass, y el primero desde 1982. El trabajo está en línea con el ánimo del "disco-concepto" con el que la banda arrancó en The Who Sell Out (1967) y que llevó a su máxima expresión en la influyente ópera rock Tommy (1969), que luego tendría una impo- pular relectura cinematográfica con apariciones extrañas como la de Jack Nicholson. Ese concepto sería trabajado por David Bowie en su Ziggy Stardust, por los Pink Floyd con The Wall y, más hacia estos tiempos, por grupos como Green Day en American idiot y por los propios Lips en su Yoshimi battles the pink robots.

Pero Endless Wire no añade significativamente a la historia del grupo y adhiere a la teoría de que las grandes canciones y discos ya están escritos.

The Who tampoco tiene problemas con quien piense eso. Hace poco, Lou Reed, decidió volver a revisitar las canciones de Berlin, una de sus obras más sublimes. Pero Daltrey y Townshend ni siquiera lo pensaron. Llevando su potentísimo show por todo Estados Unidos y Europa, y manteniendo un afán conquistador de nuevas tierras aún no manifestado (amagaron con shows en Sudamérica para el año pasado que luego cancelaron), parecen tener tanto interés en lanzar un nuevo disco como en seguir repitiendo esos versos que en algún momento fueron contracultura y hoy, felizmente integrados, son parte del imaginario de la nostalgia.

Para Daltrey, la magia y las sensaciones al pisar un escenario están intactos, y eso también comprende a los viejos rituales. "La forma en cómo tocábamos con Keith y John (Entwistle, el encargado del bajo) sigue resonando en nuestro subconsciente, pero también es cierto que la comunicación entre Pete y yo es la misma". Ver cualquier video de algún concierto, con Daltrey descontrolado sobre el escenario y Townshend ostentando el clásico molinete sobre su Fender Stratocaster roja, explica mejor que cualquier artículo por qué vale la pena esperar verlos algún día. Hoy, en reemplazo de Keith Moon (fallecido en 1978 por sobredosis) está el apellido y la técnica de Zak Starkey, el hijo de Ringo que también toca con Oasis. Además, aparece en la segunda guitarra Simon, el hermano de Pete, y el tecladista John Bundrick. Pino Palladino recrea el bajo de Entwistle, fallecido en 2002 por un ataque al corazón agravado por el uso de cocaína. Ninguno de los "nuevos" firma como miembro de la banda.

"ELEPEPISTAS". Hace poco tiempo, los Who licenciaron algunos de sus temas para Rock band, uno de los tantos videojuegos en los que, joystick-guitarra mediante, se puede jugar a ser la banda que uno prefiera. Sin renegar de la absurda venta de licencias para cualquier tipo de producto, Daltrey sigue defendiendo al LP quizás porque su banda es de las pocas que van quedando especializadas en concebir al disco como unidad y no como ensalada de temas. "El CD fue una estafa. Lo que la gente compraba no era sólo música, sino una forma de arte total. La música ya no es una parte importante de la vida. Es más como un ruido de fondo".

En ese contexto de playlist e insistentes "revivals" y regresos que apenas permiten saborear parte de la vieja magia, The Who es uno de los parques temáticos más grandes de la historia del rock, pase por el escenario que pase. Cualquier fanático del rock estará de acuerdo en que es mejor vivir en una época en la que The Who siga haciendo música nueva, al menos para decir "yo estuve ahí" y para alimentar la esperanza de que del genio de algunos tótems rockeros todavía pueden salir cosas con sentido.

Una lanza por los sellos

Textual del blog de Pete Townshend: No tiene mucho sentido responder al entusiasmo de la prensa por la caída de los derechos de autor y el hecho de que las bandas tengan que ganarse la vida en vivo. En cuanto a la industria del disco, yo nunca hubiera podido experimentar sin el respaldo de una compañía que respetó mis ciclos creativos y los ida y vuelta de la vida en general. Yo no echo a nadie porque tiene un bebé o se deprime. No pasa con algo como iTunes, que es brillante, pero opera como un banco. Es algo brillante, pero carente de corazón".

Los Faces, un regreso poco probable a pesar del rumor Otro de los abonados a la teoría de que los nuevos temas pasarán desapercibidos, en alusión directa a los Rolling Stones y Paul Mc Cartney es Rod Stewart.

Dedicado hoy a desempolvar viejas canciones ajenas con peso en la historia del rock (algo que hizo en su último disco editado), el cantante que una vez convocó a más gente que los Stones en una playa de Río de Janeiro estaría, según anunció el bombardero tabloide inglés The Sun el pasado 8 de julio, dispuesto a reunir a la banda que lideró desde 1969 hasta 1975.

The Faces se armó luego de que el grupo The Small Faces se disolviera con la salida del guitarrista Steve Marriott. Dos de los que quedaban en ese grupo eran Rod Stewart y Ron Wood, incorporado hace décadas a los Rolling Stones.

Según explica el artículo, la banda de la que también forma parte el baterista Kenney Jones (otro ex The Who) habría conversado para volver al estudio, después de varios encuentros entre Stewart y Wood, las dos fuerzas verdaderamente convocantes de ese grupo.

De todas formas, los rumores no tienen mucho basamento. En realidad, desde que Michael Eavis, el organizador del popular festival de Glastonbury, sugirió en 2006 que los Faces volverían para tocar allí, siempre se baraja la posibilidad. Ron Wood, ahora de vacaciones después de la gira de los Rolling Stones, podría estar en condiciones de volver si no se hubiera tenido que internar nuevamente en un centro de rehabilitación para adictos al alcohol.

Lo cierto es que la fórmula del "revival" le funciona a la mayoría, y el regreso de los Faces apetecería a muchos.

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