La fiesta de la nostalgia "invento unicamente uruguayo" nació en 1978 como una propuesta de Pablo Lecueder que estrenaba en Radiomundo su exitoso programa de ´oldies´ que hasta ese momento conducía en Panamericana. Primero fue en Ton-Ton, luego en Lancelot para finalmente quedarse por muchos años en Zum-Zum.
El 24 de agosto de 1978 Pablo Lecueder aprovechó el feriado por la fecha patria del 25 de agosto para crear una fiesta destinada a recordar y bailar los viejos hits de la música de los años 60, 70 y 80 que hicieron historia.
Fue así que, convocó a sus oyentes, para que con sus respectivas parejas, concurrieran a dicha fiesta, que tenía como idea central poder disfrutar de la música de los años cincuenta, sesenta y setenta, y muy especialmente los viejos temas exitosos de esa época.
Como toda iniciativa juvenil, la idea estaba cargada de entusiasmo y de expectativas favorables sobre el resultado de la misma, pero el éxito obtenido excedió las previsiones más optimistas.
Tanto lo fue, que muchos de los concurrentes a la primera fiesta le sugirieron que la reeditara algunos meses después.
Frente a ello, el propósito primario fue efectivamente hacerla a los pocos meses, pero distintos episodios y la llegada del verano fueron postergando su reiteración, la que finalmente fue realizada nuevamente el 24 de agosto del año siguiente, logrando el mismo brillo y entusiasmo que el año anterior.
A medida que pasaron los años la fiesta se fue volviendo más y más popular. Empresarios, discotecas, amigos y familiares comenzaron a hacer sus propias fiestas de los recuerdos. Hoy esta fiesta está establecida como la más popular del mes de agosto y una de las más esperadas del año.
Hoy el nombre "La Noche de la Nostalgia" es propiedad intelectual del sr. Pablo Lecueder quien hace mas de 20 años solo soñaba con realizar un programa de musica "vieja".Claro que los tiempos han cambiado pero las ganas de "nostalgiar" los 24 de agosto siguen aun vigente en los corazones de los uruguayos.
Con control. Cada año, la Jefatura de Policía y la intendencia de Montevideo movilizan cientos de efectivos para garantizar la seguridad y el orden en las inmediaciones de los locales bailables, así como para controlar a las personas que manejan alcoholizadas.