En el mercado existen muchas versiones de las llamadas "computadoras para niños", que están destinadas a los pequeños de tres o más años.
La mayoría de ellas traen juegos educacionales, pero sin acceso a Internet. El beneficio de estas máquinas es que introducen al niño a un teclado y los hace sentir que tienen una influencia directa sobre su entorno.
No hay mucho.
Existen pocas investigaciones a nivel internacional sobre el uso de computadoras en los niños, pero un informe reciente de la Universidad de Sheffield, en Gran Bretaña, arroja resultados interesantes.
Por ejemplo, el 45% de los niños de cuatro años ha usado un ratón para señalar y seleccionar algo, mientras que el 27% ha utilizado un ordenador en su casa (esta cifra asciende a 53% en los niños de seis años), y el 30% de ellos ha visitado páginas de Internet para chicos.
El Grupo de Interacción de Niños y Computadoras (ChiCI, por sus siglas en inglés) estudia la relación dinámica entre los chicos y los ordenadores, y sostiene que estos no deben comenzar a utilizar computadoras demasiado temprano en su desarrollo.
"Mi opinión es que los 18 meses no es una buena edad", señala Janet Read, del ChiCI. "Es medio ridículo pensar en un niño de 18 meses sentado frente a una computadora."
"Esto no quiere decir que en el futuro no surjan tecnologías que se adapten a ellos, pero el teclado, el monitor y el ratón tradicionales no parecen ajustarse bien a las necesidades de un niño", dice Read.
Una computadora por niño.
Google es la primera palabra del inglés que aprenden muchos niños del mundo que tienen una computadora con acceso a internet, afirmó hoy en Miami Nicholas Negroponte, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
Negroponte explicó el desarrollo del proyecto "Una computadora por niño" en la 63 Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que será clausurada mañana.
Uruguay y Perú son los dos primeros países latinoamericanos donde se distribuyen masivamente las computadoras portátiles del proyecto que dirige Negroponte y que pretende que millones de niños puedan disponer de ordenadores que cuestan cien dólares por unidad.
Tras la distribución de estas computadoras portátiles de cien dólares en Uruguay y Perú se seguirá por Centroamérica, Argentina y Haití, entre otros países, según Negroponte.
La organización sin ánimo de lucro que dirige Negroponte ha puesto en marcha una fase del proyecto para que en los países desarrollados se compren dos de estas computadoras para que una de ellas sea regalada a un niño del tercer mundo.
"Hemos recibido respuestas de todo el mundo para comprar miles de computadoras que serían regaladas en escuelas de países en vías de desarrollo", señaló Negroponte.
Agregó que el objetivo del proyecto se centra en promover un mundo educado y que el mayor número de niños que no tienen una buena escuela o un buen profesor puedan aprender con una computadora con acceso a internet.
"Es impresionante la capacidad que tienen los niños para manejar una computadora. De esta forma tienen el mejor vehículo para aprender a aprender", añadió.
Negroponte explicó que la pequeña computadora portátil está hecha con la intención de ser fácil de usar y las mayores simplificaciones técnicas posibles, al tiempo que está dotada de un excelente sistema de seguridad, porque en caso de ser robada no funciona.
La computadora puede ser utilizada como un libro, ya que puede almacenar hasta mil libros, y permite la conexión a internet por satélite y a través de una red vinculada a las escuelas.
"La simplificación técnica en su diseño y construcción facilitan incluso que hasta los propios niños puedan estar en condiciones de reparar las averías", señaló Negroponte.
Manteniéndose a salvo.
Últimamente se ha discutido mucho acerca de la seguridad de los niños en Internet. Cuando más temprano empiecen a utilizar una computadora, más temprano deberán sus padres comenzar a pensar en cómo protegerlos.
Microsoft ha introducido cambios en su nuevo sistema operativo, Vista, para permitirles a los padres un mayor control a la hora de restringir y monitorear las actividades de los hijos en Internet.
Los padres podrán especificar los días y horarios de acceso, bloquear sitios específicos y la posibilidad de bajar archivos, establecer límites en la utilización de juegos e imprimir informes que dejen ver exactamente qué han estado haciendo sus pequeños angelitos.
"Es un mundo peligroso. Uno realmente no sabe quién está del otro lado de Internet", señala Enrique Salem, de la empresa de seguridad informática Symantec.
"Han existido muchos casos en el que una persona se ha visto forzada a tomar medidas. Tengo dos niños y no me interesa que ninguno de ellos esté chateando con alguien ´raro´".