NATALIA TRZENKO | LA NACIÓN
Cuando la serie Sex and the City cerró definitivamente su historia televisiva, hace dos años en los Estados Unidos, muchas seguidoras se quedaron con los ojos ansiosos y las maneras algo alteradas. ¿Qué podrían ver ahora que Carrie, Samantha, Charlotte y Miranda, las mujeres más glamorosas y neuróticas de Manhattan, ya no estaban ahí todas las semanas? Por un momento pareció que el vacío de imágenes podía posponerse un poco por la película que reuniría a las cuatro fabulosas. Pero no. La película quedó en proyecto y el síndrome de abstinencia comenzó a pegar duro entre las seguidoras del ciclo que, sin saberlo, las había vuelto adictas a un género que es casi epidemia.
NUEVO GÉNERO. Ha llegado a las librerías un género literario al que se ha llamado chick lit . El neologismo hace referencia a la literatura escrita por y para mujeres jóvenes. Sus características principales incluyen historias ambientadas en ciudades grandes, Nueva York casi siempre, a protagonistas que generalmente trabajan en publicidad, periodismo o en alguna rama de la moda y que todavía tienen que resolver su vida amorosa.
Ante el éxito editorial del género, cuyos ejemplos se multiplicaron hasta el punto en que ya existen subgéneros como la teen chick lit (dedicada al mundo adolescente), y la existencia de un mercado que Sex and the City abrió y luego abandonó, los productores de Hollywood decidieron sumarse al fenómeno y comenzaron a trabajar en la adaptación de estas novelas. Y así nacieron las chick flicks, otro neologismo que puede traducirse como "pelis para chicas".
Así, en los últimos tiempos, desde la traslación de la página a la pantalla de El diario de Bridget Jones en adelante, un gran porcentaje de los films de corte romántico llega directo desde las librerías.
A partir del éxito internacional de las novelas de Candace Bushnell (Sex and the City) y Helen Fielding (El diario de Bridget Jones) y sus adaptaciones audiovisuales, muchos otros libros se convirtieron en cotizados guiones. El más reciente ejemplo de esta tendencia es El diablo viste a la moda, el film que se estrenó el último fin de semana en los Estados Unidos. La película, protagonizada por Meryl Streep y Anne Hathaway, basada en la novela del mismo nombre escrita por Lauren Weisberg, cumple con los requisitos del binomio chick lit / chick flick. A saber: transcurre en Manhattan, su protagonista es una joven periodista que encuentra trabajo en una revista de modas dónde debe lidiar con una jefa exigente al límite de lo demoníaco y una vida sentimental algo azarosa. Y, para seguir armando el árbol genealógico del género, tiene más de un punto de contacto con Sex and the City, el libro y la serie. Además de pertenecer al mismo género literario, en la adaptación cinematográfica de El diablo... participaron dos integrantes claves del ciclo de Sarah Jessica Parker. El director, David Frankel, también realizó varios capítulos de la serie y entre sus colaboradores más estrechos figura Patricia Field, la gurú de la moda que elegía el vestuario de las protagonistas televisivas y que ahora repite la tarea para Streep y Hathaway.
La misma chica que fue protagonista hace pocos años de las dos entregas Diarios de una princesa, caso testigo del subgénero teen chick lit/flick . El libro, escrito por Meg Cabot, ya va por su quinta entrega y es algo así como el equivalente romántico y para chicas de Harry Potter.
De la página al fotograma. Tal vez parezca escaso hablar de fenómeno cinematográfico mencionando apenas tres películas, pero lo cierto es que son muchos más los films que inspirados en el éxito escrito fueron adaptados a la pantalla grande. Y entre ellos, varios pasaron ya por los cines sin que se advirtiera que se trataba de los integrantes de un grupo numeroso con pasado, presente y futuro. En el pasado más reciente figuran las dos partes de la mencionada El diario de Bridget Jones y Bajo el sol de Toscana que primero fue un libro escrito por Frances Mayes y después fue una película protagonizada por Diane Lane, que interpretaba a una mujer divorciada llamada Frances. Al tiempo, Lane, casi una experta en interpretar a estas mujeres algo más maduras de lo que indica la receta del género, pero que de todos modos, forman parte de él, se puso al frente de Se busca pareja, también trasladada al cine.
En la misma categoría aparecen Como si fuera cierto, el romance sobrenatural protagonizado por Reese Witherspoon y Mark Ruffalo y En sus zapatos, el film protagonizado por Toni Colette, Cameron Diaz y Shirley Mc Laine originado en un libro de Jennifer Weiner, una prolífica escritora (una característica que comparten la mayoría de las autoras de este género) cuya siguiente novela, Litlle Earthquakes ya fue transformada en guión aunque todavía no está asegurado su salto al cine. Otros éxitos literarios de tapa rosa, el color elegido por los editores para estas historias, ya comenzaron a filmarse.
Hay quien dirá que ante la escasez de ideas de los guionistas de Hollywood y una taquilla que hace años bordea la depresión los chick flicks derivados de su pares literarios son apenas una recurso más, similar a la adaptación de historietas famosas, pero mucho más económico. Tal vez estén en lo correcto, pero lo cierto es que el último fin de semana, mientras el regreso de Superman se quedó con el primer puesto de la taquilla, El diablo viste a la moda rompió el récord de las películas de su tipo: recaudó 27 millones de dólares y se quedó con el segundo puesto. Un indicio de que los productores de cine seguirán buscando en las librerías.