La soprano italiana Renata Tebaldi, que con su canto conquistó al mundo de la ópera tras la Segunda Guerra Mundial y a la que la prensa convirtió en una rival de María Callas, murió el sábado a los 82 años. La cantante, fallecida en su casa de San Marino, cerca de la costa adriática, nació el 1º de febrero de 1922 en Pesaro (centro de Italia). En su ciudad natal estudió canto con Carmen Melis y perfeccionó su estilo en el Conservatorio de Parma, con Brancucci y Campogalliani. Debutó en 1944 con el papel de Elena en Mefistófeles de Arriego Boito y ese mismo año cantó en Parma y Trieste la Desdémona en Otelo de Verdi.
Pero se hizo famosa a nivel internacional luego de ser elegida en 1946 por el director de orquesta Arturo Toscanini para el concierto de reapertura de la Scala de Milán —bombardeada en la guerra—, donde lució su voz varias temporadas.
Durante una carrera de casi treinta años, cantó en los más prestigiosos teatros de ópera del mundo, entre ellos el Metropolitan de Nueva York, antes de retirarse del escenario a mediados de los años 1970 a causa de una serie de problemas en sus cuerdas vocales.
El repertorio de Tebaldi se centraba en la lírica de finales del siglo XIX, pero a veces representó los mismos personajes que Callas, como por ejemplo Violeta en La traviata de Verdi.
Pese a estar dotada de una voz con un timbre cálido que la hacía atractiva, Tebaldi carecía del sentido dramático de Callas, que obligó a las nuevas generaciones de cantantes líricos a interpretar la ópera como si de una obra teatral se tratase. La diva griega dijo de ella en una ocasión que no se puede comparar el champán con la coca cola.
A medida que su repertorio se iba enriqueciendo, Tebaldi conquistó los teatros de ópera occidentales. Cosechó muchos éxitos con sus interpretaciones en su país (la Scala, la Fenice de Venecia y San Carlos de Nápoles), pero también en Lisboa, Londres, París o Buenos Aires, e incluso logró seducir al exigente público de Nueva York.