Miami | EFE. Heló Pinheiro, cuyo bamboleo de caderas inspiró la conocida canción "Garota de Ipanema" de Vinicius de Moraes y Tom Jobim, exhibió la misma cadencia a sus 56 años en Miami Beach que la honró con las llaves de la ciudad.
Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto, que hace cuarenta años fue la musa de una de las canciones más escuchadas de la historia de la música, recibió el reconocimiento de parte de David Dermer, alcalde de Miami Beach, quien además instituyó en la ciudad el día 12 de mayo como el de "la muchacha de Ipanema".
Después del homenaje, la rubia Heló lució su bien conservada figura por la playa de South Beach, el centro de la "movida" miamense, ataviada con un bikini negro con ribetes amarillos y un colorido pareo a juego, repartiendo sonrisas y aceptando requiebros.
Algunos de sus admiradores más fieles le llegaron a pedir autógrafos sobre las recientes fotos de la edición brasileña de la revista Playboy, en la que apareció desnuda junto a su hija menor, Ticiane, quien, dicen, es la demostración de que la belleza es hereditaria.
Heló, hija de un general brasileño y una mujer ultraconservadora, tuvo su encuentro casual con la fama cuando apenas tenía 15 años, 1,69 de estatura, cabello negro y liso hasta la cintura, ojos de un verde intenso y todo el sol carioca derramado sobre su cuerpo.
La Heló muchacha pasaba cada día frente al bar Veloso rumbo a la playa de Ipanema, en Río de Janeiro, y dejaba encantados a Vinicius de Moraes y Tom Jobim, que todas las tardes bebían religiosamente su whisky mientras conversaban de música y poesía en una terraza de ese local.
"¿Notaste que cuando ella pasa el aire se hace más volátil? Ni los egipcios ni Einstein sabrían explicarlo", le susurró Vinicius a su socio musical, según coinciden varias biografías del célebre poeta brasileño.
Así, en esas conversaciones de bar de dos cuarentones, surgió la canción que con el tiempo se convirtió en la tarjeta de presentación de la bossa-nova ante el mundo.
Una canción que, según Vinicius, fue dedicada a aquella "chica dorada, mezcla de flor y serena, llena de luz y de gracia, pero cuya visión era también triste, pues cargaba consigo, en camino hacia el mar, una belleza que no era nuestra".