París | AFP. La ex actriz francesa Brigitte Bardot, que dejó el cine hace treinta años para dedicarse principalmente a la defensa de los animales, denuncia "la islamización de Francia" en un polémico libro que acaba de salir a la venta y que originó fuertes críticas de parte de organizaciones antirracistas.
En el libro titulado "Un grito en el silencio", dedicado a "los que aman, respetan y protegen los animales en la sombra o a la luz del día", el ex símbolo sexual de los años 60, que tiene hoy 68 años, reconoce que "no tiene gran estima por los religiosos musulmanes" y se declara "en contra de la islamización de Francia".
"Desde hace unos veinte años, nos sometemos a una infiltración subterránea y peligrosa, sin control, que no sólo no se somete a nuestras leyes y costumbres, sino que intenta imponer las suyas a medida que pasan los años", escribe, en referencia a la presencia de mulsulmanes en Francia.
La ex actriz no duda en asegurar además que "el arte se convirtió en mierda en el sentido propio y figurado", "con la entrada en la Comédie-Française (teatro nacional) del autor argelino Kateb Yacine con cánticos islámicos".
La propia Brigitte Bardot admite que sus declaraciones contra los musulmanes de Francia probablemente le costarán otro juicio ante los tribunales, aunque advierte que "no nació todavía el que logre impedir que me exprese".
La ex actriz tenía razón: la primera demanda no tardó en llegar. El Movimiento contra el Racismo y por la Amistad entre los Pueblos (MRAP) decidió presentar una denuncia contra Brigitte Bardot y la editorial que publicó la obra.
"Este libro es inaceptable. Es una auténtico llamado al racismo", explicó Mouloud Aounit, presidente de dicha organización, que recordó que "ya logramos que Brigitte Bardot haya sido condenada tres veces por declaraciones racistas".
"En Francia, el racismo no es una opinión. Es un delito. Por eso el MRAP decidió presentar una denuncia", explicó.
En su libro, la ex actriz, que decidió dejar el cine a los 38 años, también critica a la mayoría de los políticos franceses, salvo al ultraderechista Jean-Marie Le Pen y a la trotskista Arlette Laguiller.
Expresa su "respeto" por "los que creen fundamentalmente en una ideología, sea cual sea. Laguiller es respetable, sincera, tanto como Le Pen. Ambos son sólidos, creíbles y no cambian de chaqueta según cómo va la moda", explica.
Pero también elogia al presidente francés Jacques Chirac y a su ministro de Relaciones Exteriores, Dominique de Villepin, por la negativa de Francia a apoyar la intervención militar de Estados Unidos en Irak.
"Por una vez, me siento orgullosa de la posición inquebrantable de Francia, que con Chirac y Villepin no cedió a chantaje alguno y no se sometió frente a las amenazas", explica.
La ex símbolo sexual también se declara favorable a la pena de muerte porque todo "ha degenerado" "en este mundo en perdición".