Buenos Aires | ANSA. Algunos de los fundadores de la organización argentina Tacuara, considerada en la década del 60 como un nido de antisemitas, racistas y pronazis, se vincularon posteriormente con los Tupamaros de Uruguay, el Vietcong y los sandinistas de Nicaragua, entre otros grupos revolucionarios.
Las nuevas relevaciones sobre aquella agrupación que influyó sobre centenares de jóvenes universitarios argentinos en los años sesenta, están contenidas en el libro "Tacuara, la pólvora y la sangre" del historiador argentino Roberto Bardini, radicado en México.
El libro acaba de aparecer en Argentina y una de las curiosidades de la investigación es que ha sido publicada también en México, por la editorial Océano.
¿Hasta donde un grupo residual y ya olvidado de la historia política de Argentina puede interesar a los mexicanos, al punto de editarse también en ese país?.
Algunas de las respuestas aparecen cuando Bardini explica que uno de los fundadores de Tacuara, José Luis Nell, pasó de la militancia de derecha en los sesenta a involucrarse con los Tupamaros en Uruguay y el gobierno socialista de Salvador Allende en Chile.
Nell se escapó junto a 108 tupamaros en 1972 del penal de Punta Carretas,Montevideo, ciudad en la que buscó refugio de la policía argentina y en donde se contactó con Raúl Sendic, uno de los fundadores de la organización guerrillera uruguaya.
A su regreso clandestino al país, se sumó a la organización Montoneros y el 20 de junio de 1973 en un enfrentamiento entre la derecha y la izquierda peronista en torno al aeropuerto de Ezeiza, donde regresaba el general Juan Domingo Perón del exilio, fue herido en la cabeza y quedó paralítico.
En setiembre de 1974 colocó su silla de ruedas sobre las vías del tren y se quitó la vida, mientras que su padre, llamado también José Luis, sería secuestrado a los 66 años de edad en Asunción del Paraguay, en marzo de 1977, en el marco de la denominada "Operación Cóndor".
Otro de los fundadores de Tacuara, el neonazi o neofascista José Baxter a su vez estuvo combatiendo en Vietnam del Norte y fue condecorado por el líder Ho Chi Minh.
Baxter también quiso ingresar a Cuba, pero su pasado neonazi fue la excusa que utilizó el Partido Comunista de Argentina para desaconsejar a La Habana que le entregara una visa.
Vinculado con grupos troskistas, Baxter regresó al país clandestinamente para fundar el Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP) una de las organizaciones guerrilleras más importantes de la década del 70 en América Latina.
Baxter murió a los 33 años en un accidente áereo cuando viajaba desde París a Bruselas, con alrededor de 40 mil dólares ocultos en el equipaje destinados al entonces prácticamente desconocido Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua, señala el autor.