Nueva York | AP. Gary Bergman sale decidido al escenario y baja de espaldas unas escaleras cortas: se trata de una maniobra peligrosa, incluso para actores ágiles. George Ashiotis sale al escenario con más cuidado, palpando su camino a través de un complejo escenario nuevo para él.
Ambos hombres ensayan la obra "Ten Little Indians" ("Diez indiecitos"), de Agatha Christie. Y los dos son ciegos. Es la primera vez que practican en este escenario, y el director Ike Schambelan está preocupado.
La escenografía no está terminada, por lo cual partes cruciales del escenario - postes de escaleras y pasamanos que ayudarían a los actores a ubicarse en él - aún no están en su lugar. Así que además de los detalles normales - aprenderse los diálogos, cambiarse rápidamente de traje, servirse bebidas, encender y fumar cigarrillos de acuerdo al guión - los actores cuidar no chocar unos contra otros sobre el escenario en el Centro de las Artes Blue Heron.
Después de ensayar la escena inaugural varias veces, los actores se mueven con notable facilidad en el escenario. Schambelan ha colocado sillas plegables sobre plataformas donde estarán los postes y los pasamanos. Nadie se cae.
Schambelan, de 62 años, no es ciego, y en 1979 creó el
Theater By The Blind
(TBTB-Teatro de los Ciegos). Cada año, la compañía de actores con problemas visuales monta dos obras en Nueva York. El año pasado, Theater By The Blind produjo "Brecht on Brecht" (Brecht sobre Brecht) y "Murder in Baker Street" (Asesinato en la calle Baker).
TBTB, una de las pocas compañías en el mundo con un repertorio profesional para actores ciegos, sobrevive en su mayor parte gracias a donativos y contribuciones que le permiten reunir su presupuesto anual de 260.000 dólares. También monta lecturas y talleres.
"Mi abuela era ciega", dice Schambelan. "No intentamos ocultar la ceguera. Mi verdadera esperanza es que otras compañías contraten a algunos de mis actores".
La obra más reciente de la compañía es una excelente de detectives basada en la novela de Christie "And Then There Were None" (Y al final no quedó nadie). La obra se desarrolla en una mansión en una isla, en donde un anfitrión misterioso se la pasa matando a sus huéspedes a un ritmo alarmante. Durante el drama, que Schambelan condensó en dos actos, surge la historia de cada personaje.
Como en cualquier producción, los preparativos comienzan con la lectura de la obra. Pero estos actores tienen necesidades especiales: el guión debe estar preparado en varios formatos, incluyendo cintas de audio, ediciones en letras grandes y Braille.Pero ese es sólo el primero de los ajustes que debió hacerse en la producción.
En esta noche de ensayo el teatro está vacío, y sólo el elenco y el equipo de producción atestiguan el arte de montar una obra con actores ciegos.
En un momento, Ashiotis tantea un bar lleno de vasos y botellas. "¿Dónde están los ceniceros?", grita. El actor, de 55 años, codirector artístico de la compañía, está casi totalmente ciego, capaz de ver un poco de luz y sombras. También es un actor de gran precisión.
"Necesito que la utilería esté donde se supone que debe estar", dice. "Es esencial que nada esté fuera de su lugar".
Sin embargo se exige más a sí mismo de lo que le exige al encargado de utilería. "Mi pesadilla es que se comente más acerca de que yo, siendo ciego, interpreto a un personaje con vista, en lugar de si hago bien mi papel", dice.
Nick Viselli es uno de los pocos miembros de la compañía que ven, y hasta cierto punto está aquí debido a Ashiotis. Hace algunos años, vio a la compañía interpretar otra obra de Christie, "The Unexpected Guest" (El invitado inesperado), y se quedó sorprendido de ver cómo Ashiotis "en una escena caminó a través del escenario y encendió el cigarrillo de una actriz con toda precisión". "Quedé impactado", asegura.
Bergman, de 35 años, interpreta a un personaje dado a la buena vida y aficionado a los automóviles rápidos. Ve formas, pero con pocos detalles. Para moverse en el escenario tan enérgicamente, utiliza lo que él llama trampas : una alfombra que le advierte que se acerca a las escaleras, pasamanos de color claro colocados contra el piso negro que le ayudan a entrar, una almohada blanca sobre una silla que hace que se destaque. "Todo es cuestión de contraste", dice.
Este es un elenco cuyas biografías son distintas a las usuales que aparecen en los programas de Broadway:
- Jerry Lee, quien interpreta el papel del juez, aparece en escena durante la mayor parte de la obra. Tiene más dificultad que los otros para moverse en el nuevo escenario. Lee, de 57 años, no sólo "ve todo borroso", sino que debido al efecto de la diabetes en sus piernas, los escalones son un reto para él.
Esta enfermedad provocó que la visión de Lee se deteriorara cuando adulto. Ahora necesita diálisis casi diario, lo cual le quita energía.
Lee, que ha sido actor durante años, dice que "asumí que mi carrera como actor había terminado hasta que encontré esta compañía. Ahora los considero como mi familia".
- Pamela Sabaugh, en su quinto año con la TBTB, interpreta a la atractiva secretaria de "Ten Little Indians". Tiene un "punto ciego" en el centro de su campo visual, debido a una enfermedad llamada degeneración macular juvenil que se le manifestó como a los 14 años. "Constantemente debo ajustar mis ojos para ver adónde voy " dice.
En escena, Sabaugh titubea poco, una vez que se aprende su papel. Para ello copió el guión en su computadora, que se lo lee con una voz electrónica e impersonal. Entonces usa una lupa para leer una versión impresa en tipos grandes y finalmente escribe el texto a mano para memorizarlo.
- Xen Theo, de 55 años, interpreta al mayordomo Rodgers. Ha actuado desde la niñez, al principio en la compañía de su tío en centros vacacionales de las montañas Catskill.
Nacido con glaucoma en un ojo, a los 40 años sufrió el desprendimiento de una retina. Después de una serie de operaciones, recobró parcialmente la visión, lo que hace que vea los objetos en ángulos desusados. "Todo mi mundo está inclinado", dice.
Y cuando llega la noche del estreno, la primera representación es todo un éxito.