JUEVES 20 de febrero de 2003- Año 85 -Nº 29288
Internet Año 7 - Nº 2398 | Montevideo - Uruguay
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La literatura de horror, posible padre de la ciencia

Madrid | EFE. El científico del Museo de Ciencias Naturales de Madrid Antonio Valdecasas analizó el miércoles 19 de febrero la relación existente entre la literatura gótica y de horror, y la historia natural, y apuntó que la curiosidad por lo grotesco, lo extremo y lo sobrenatural, fueron la base de las investigaciones científicas de los siglos XVIII y XIX.

Durante una conferencia titulada "¿Por qué los vampiros no son lagartos?", Valdecasas recordó que los muertos "no siempre parecen muertos en la forma en que esperamos que se muestren", lo que, a lo largo de los siglos, motivó leyendas como la del príncipe de Transilvania (Rumanía), Vlad el Empalador, que después se convirtió en el Drácula del escritor anglosajón Bram Stocker, pero que también repercutió en la vida real y en la ciencia.

Técnicas para evitar enterramientos prematuros, ataúdes con campanas y personas disecadas tras su muerte, para permanecer expuestas en las salas de un museo, son algunas de las terribles páginas que escribió la ciencia al final del siglo XVIII y principios del XIX.

Como ejemplo citó la creación, en 1796, de la Sociedad Londinense para la Prevención del Enterramiento Prematuro, entre cuyos objetivos estaba el estudio de la "muerte aparente", o catalepsia.

La misma obsesión por no ser enterrados vivos condujo a algunos inventores a diseñar ataúdes con campanas o banderolas que permitieran, al supuesto finado, comunicarse con el exterior en caso de despertar una vez sepultado, relató el científico.

Por otra parte, aseguró Valdecasas, los gabinetes de ciencias naturales y las colecciones privadas como la de Pedro el Grande de Rusia -que contaba, entre otras cosas, con muestras de muelas humanas y de fetos deformados- invitaron a la investigación que, a su vez, en muchos casos, sirvió de inspiración a los escritores del momento, como la británica Mary Shelley, cuya novela sobre el Doctor Frankenstein contó con varios referentes reales.



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