Madrid | AP
El "Cantar de mío Cid", uno de los poemas más largos de la literatura occidental, narra las hazañas de don Rodrigo Díaz de Vivar, uno de los guerreros más admirados de la Edad Media. No obstante, varios siglos después de su creación, la identidad de su autor continúa rodeada por un velo de misterio.
Hasta ahora, la mayoría de los académicos ha atribuido la epopeya de 3.730 versos a un juglar anónimo que deseaba expresar su admiración por El Cid, el caballero castellano que recuperó gran parte de las tierras ocupadas por los invasores moros en la península. Pero el profesor de estudios medievales Juan Victorio ha planteado recientemente la tesis de que el primer monumento de la literatura castellana fue escrito por encargo de Alfonso VII, rey de Castilla y León, como fórmula para levantar el ánimo de sus súbditos y estimular su lealtad en momentos en que sus guerreros combatían a los moros.
Victorio afirma que la redacción del texto altera la verdad histórica y omite ciertos pasajes de la vida del héroe, pero agrega que tales tácticas eran comunes en la época medieval, y las compara con el uso de los medios noticiosos por parte de los gobiernos actuales, con el fin de influir en la opinión pública.
"El escritor era la televisión de la Corte", dice Victorio. "La televisión, o la prensa, o como quiera usted llamarlo, era el medio de comunicación del gobernante medieval".
En la vida real, por ejemplo, si bien El Cid combatió fieramente en defensa de Alfonso VI, abuelo de Alfonso VII, en un momento dado perdió el favor real, fue expulsado del reino y durante algún tiempo se pasó al bando moro. Pero la versión poética de El Cid pasa por alto gran parte de ese capítulo.
Otras versiones de la vida del Cid reflejan esos y otros casos de desafío al poder real. Victorio argumenta que Alfonso VII no podía tolerar tal cosa, de modo que comisionó el poema de modo que el Cid apareciese como obediente en todo momento.
Rodrigo Díaz de Vivar vivió de aproximadamente 1040 a 1099, y durante varios siglos después de su muerte su valor inspiró baladas y dramas. Al presente, los españoles encuentran sus héroes en las películas o en las canchas de fútbol, y para el español promedio El Cid es apenas una reliquia histórica.
Pero no siempre fue así. Se dice que el dictador Francisco Franco se inspiró con frecuencia en sus hazañas. Y en 1961 la leyenda fue llevada al cine, con Charlton Heston en el papel del Cid y Sophia Loren como su esposa Jimena. Victorio, que tenía entonces 19 años y ni siquiera soñaba con realizar estudios medievales, sirvió de comparsa en la película, haciendo tanto de soldado moro como de combatiente cristiano. "Me mataron varias veces", relata.
Victorio presentó su teoría sobre el origen del Cid en un libro publicado a mediados de año. Angel Gómez Moreno, profesor de literatura medieval en la Universidad Complutense de Madrid califica la teoría de hipótesis que no puede ser ni demostrada ni repudiada.
Pero Gómez advierte que tanto él como otros académicos consideran que el poema fue escrito alrededor del año 1200, mucho tiempo después de la muerte de Alfonso VII.