Si alguna vez supe más sobre el proceso de independencia norteamericano que del de los chilenos, no es mi culpa: lo aprendí en Snoopy. En la miniserie Esto es América, Charlie Brown (1988), alguna vez exhibida en las pantallas locales antes de que existiera el cable, el perro de caricatura y sus amigos pasaban por distintos pasajes de la historia estadounidense, como la fiesta del té de Boston o la firma de la Independencia.
Fue varios años después, y ya en el menos atractivo mundo de la sala de clases, que aprendí pasajes de la historia chilena: el primer cabildo abierto, O`Higgins, el desastre de Rancagua y las aventuras de Manuel Rodríguez.
Y es que los gringos hicieron mucho antes lo que nosotros pusimos recién en práctica con el Bicentenario y sus "Héroes": ellos hicieron producciones basadas en la historia de su país, pero contadas como si se tratara de una teleserie, gracias a las aventuras, las guerras, y sus protagonistas.
Por eso, no es una sorpresa que HBO (en conjunto con Tom Hanks) produzca John Adams, un trabajo casi de joyería en vestuario, maquillaje, locaciones y efectos especiales; que reúne a actores nominados al Oscar -Paul Giamatti (Entre copas), Laura Linney (The Savages) y Tom Wilkinson (Michael Clayton)- para crear una miniserie épica, basada en un libro ganador del Pulitzer. Como tampoco es raro que haya dominado las nominaciones al Emmy (23, de las que ya ganó 8 técnicos y 5 principales), porque es justamente el tipo de producto que vuelve orgullosa a la Academia de las Artes y Ciencias de la TV.
Lo que no es tan predecible es que justamente todo este esfuerzo y aplausos se depositen en el más desconocido y menos atractivo padre de la patria norteamericano: John Adams, el segundo Presidente estadounidense y un patriarca que no podría estar más alejado del clásico héroe de acción: El anti-héroe americano. Es difícil hacer de un héroe épico a John Adams. Porque como veremos en las siete partes de la miniserie (que se estrena en América Latina el 21 de octubre), mientras George Washington era el héroe de guerra amado por el pueblo, Benjamin Franklin un genio loco y chicha fresca, y Thomas Jefferson un profundo romántico enamorado de la patria, Adams era el pesado, el bulldog, el que mandaban de avanzada; el feo, el recto. El que sólo en escasas y fugaces ocasiones contó con el cariño y admiración del pueblo o de sus compañeros del Congreso.
Un patriarca poco atractivo en términos de superproducción.
"Es el tipo que se le ocurrió lo de la Independencia, pero es menos icónico que los otros tipos, como Jefferson, Washington, Franklin. Él era realmente humano", ha dicho el actor Paul Giamatti, quien interpreta a Adams. "Petulante", "enojón", "engreído", "bajo", "feo", son algunos de los adjetivos que usó el autor del libro superventas en que se basa la serie, David McCoullough, para presentar al personaje.
Por lo mismo, John Adams, la miniserie, no es una historia de grandes batallas llenas de sangre y músculo, sino de las batallas llenas de ingenio y palabras que debe librar un hombre para, casi accidentalmente al principio, crear una patria. Y luego para asegurarle la paz, durante sus primeros años. Y eso que Adams no es un hombre ni muy diplomático ni muy simpático: por ejemplo, lo vemos ofender a sus compañeros del Congreso y a la corte francesa, se enoja porque eligen como primer Presidente a Washington y no a él, es duro con sus hijos, y a medida que envejece en pantalla (un trabajo excelentemente logrado, mitad por maquillaje, mitad por Paul Giamatti), se parece cada vez más a un sapo.
LO QUE CUENTA. La miniserie comienza en 1770 y termina en 1826, con la muerte del protagonista (por lo mismo es, a la vez, la historia de los 50 primeros años de Estados Unidos). Además, como co-protagonista está Abigail, la abnegada esposa de Adams, a la que vemos enfrentando el invierno en Massachusett y haciéndose cargo del trabajo en la granja y de sus cuatro hijos mientras su esposo está haciendo patria.
La serie fue un éxito en rating: el primer episodio tuvo 2,5 millones de espectadores, y el segundo, 2,8 millones, los que son los mejores ratings para una miniserie de HBO en cerca de 4 años.
LA CRÍTICA. Entertainment Weekly la alabó remarcando: "¿Quién dijo que la TV no hace que la historia sea entretenida?". La mayoría de la crítica acordó que es un trabajo de excelente factura, que Laura Linney está increíble, pero The New York Times tuvo reparos al hablar de la elección de Paul Giamatti como héroe.
Pero Giamatti está bien: es un actorazo con alma de secundario. Lo mismo que su personaje en política.
¿Hay que verla? A menos que usted sea de los espectadores que consumen series históricas, sáltese el primer capítulo. Lo que hace es contar cómo Adams defendió a unos soldados británicos luego de que mataran a un grupo de civiles, en un hecho que después sería resumido como "la masacre sangrienta", y que deja en claro dos cosas sobre el personaje: incluso cuando arriesga perder popularidad y respeto de sus compatriotas, lo hace porque todas sus acciones están marcadas por la búsqueda de la justicia. No es sólo por altruismo, es simplemente su recta personalidad. Y que el demonio con el que deberá batallar, es la vanidad.
SEIS MÁS. El segundo episodio se centra en la declaración de Independencia, que es interesante por su negociación entre estados y, sobre todo, por su redacción: escrita por el inspirado Jefferson, y corregida en ciertas palabras por Franklin (quien le tacha la palabra "sagrada" y la reemplaza por "evidente"; la primera sonaba muy de prédica de iglesia). John Adams muestra que la historia es hecha por hombres, con intereses, políticas y harta cuota de suerte y sorpresa.
Del tercer capítulo en adelante, John Adams ya termina de envolver en sus viajes, en las opulentas cortes de París y se muestran también los años de fracaso de nuestro héroe, y los primeros y emocionantes tiempos de una patria que recién comienza a funcionar. Y en eso, John Adams es una lección de historia lograda: hace de la política algo tan atractivo como la batalla.
La nueva vida de hbo
No es televisión. HBO, el canal de cable norteamericano, le hizo esa promesa a los televidentes: por calidad, por lo arriesgado, por lo novedoso, mostraría productos que nunca podrían encontrar en canales abiertos. Pero en los últimos dos años sus series icónicas se han extinguido, y si bien tienen algunos éxitos ("Entourage", "Curb your enthusiasm", "In Treatment"), nada ha logrado ocupar el sitial de "Los Soprano". Y para peor, les salió competencia ("Dexter", "Damages"). Por eso, HBO vuelve a la carga, tratando de recuperar el pedestal perdido con:
"True blood": Escrita por un viejo amigo de la señal, Alan Ball ("Belleza americana", "Six feet under") y protagonizada por Anna Paquin, serie sobre vampiros, que emergen como nueva raza y salen a la luz en busca de derechos, espacio en el Congreso y en la vida de EE.UU.
"Generation Kill": Los creadores de "The Wire", David Simon y Ed Burns, adaptan un reportaje de la revista "Rolling Stone" escrito por Evan Wright, quien estuvo con el primer batallón de reconocimiento que llegó a Irak en 2003. Es una miniserie de 7 capítulos, que tuvo buenas críticas por su respetuoso tratamiento de la realidad.
"Alice": Es la nueva producción de HBO Latinoamérica (segunda del año, después de la mexicana "Capadocia"). Una joven de 26 años, del Brasil rural, debe ir a San Pablo después de muerto su padre, y es seducida por la gran ciudad. Va los domingos, 23 hs.
JA
John Adams es una miniserie de siete capítulos que en América Latina comenzará a emitirse el martes 21 de octubre, a las 22:45, por HBO. Narra la vida del segundo presidente de los Estados Unidos, tomando como base la biografía escrita por David McCullough, quien ganó el premio Pulitzer por este best seller, uno de los libros de historia que más rápido y mejor se vendió. McCullough es, además, productor de la miniserie junto al actor y productor Tom Hanks. La dirección es de Tom Hooper (nominado al Emmy).
A partir de cartas personales encontradas, McCullough escribió una historia que refleja, desde los ojos del propio Adams y de su esposa Abigail, la incertidumbre que rodeó el nacimiento de los Estados Unidos como país y sus primeros años de vida. Nacido en Massachusetts en 1735, Adams es considerado uno de los padres de la nación norteamericana. Ejerció como abogado y ocupó los cargos de Delegado continental del Congreso y de Vicepresidente, además de militar en el Partido Federalista. Sucedió a George Washington en la Presidencia, entre 1797 y 1801, y pasó el mando a Thomas Jefferson que, siendo su Vicepresidente, le ganó la elección. Murió el 4 de julio de 1826, horas después de que también falleciera Jefferson. Paradójicamente, sus últimas palabras fueron "Thomas Jefferson está vivo". Moría así el último sobreviviente que firmó la Declaratoria de Independencia, el mismo día que ésta cumplía medio siglo.
Este año, John Adams acumuló 13 premios Emmys de los 23 a los que aspiraba, superando así el récord de Angels in America (11): Miniserie, Actor (Paul Giamatti), Actriz (Laura Linney), Actor de Reparto (Tom Wilkinson), Guión (Kirk Ellis), Casting, Fotografía, Vestuario, Dirección de Arte, Maquillaje de Prótesis, Edición de Sonido, Mezcla de Sonido, y Efectos Especiales. También ganó los premios a Miniserie y Actor de la Asociación de Críticos de TV de Estados Unidos y del Monte Carlo TV Festival.