En Córdoba: Mariángel Solomita
Al contrario de otros artistas, los patinadores no son muy conocidos. Sin embargo, cuando Ariel Schefer se acerca al público alguno lo reconoce de "Patinando por un sueño". En la versión argentina del concurso, Ariel era el coach de la uruguaya Claudia Fernández. Pero además, hay otra razón para recordarlo: fue el profesional que se cayó en vivo y en directo, demostrando que el patinaje es una disciplina muy difícil y que a pesar de tener 13 años de experiencia y 200 ciudades recorridas con espectáculos, también puede tener un traspié.
"En una Navidad mis papás me regalaron unos patines de ruedas. Yo hacía taekwondo, nada que ver. Empecé a practicar patín, pero a mí me gustaba el patinaje sobre hielo. Así que abandoné y retomé luego de terminada la secundaria, a los 17 años", comentó Ariel, que practicó 4 años antes de presentarse a la audición de Holiday on Ice. La edad promedio en que comienza a entrenarse un patinador común de esta compañía es a los 4 años. Aunque Ariel empezó mucho más tarde, logró alcanzar el nivel requerido y alternó su trabajo en Holiday on Ice con varios otros, presentándose, por ejemplo, en una gira por Europa con la obra Alí Babá. Además, participó del "Patinando por un sueño" que se realizó en Brasil.
DEDICARSE AL PATÍN. "Esta es una disciplina muy difícil, muy exigente, yo ahora tengo problemas de rodillas. No es nada grave, pero ya me tengo que estar cuidando y tengo 35 años. No soy viejo, pero el gran problema de esta profesión es que el cuerpo se cansa, se reciente mucho más rápido". Por esa razón es que cerca de los 40 años de alguna manera se termina la "vida útil" de un patinador, que debe diversificarse si quiere seguir en ese mundo.
"Yo además de patinador soy actor y tengo experiencia como asistente de dirección. Así que poco a poco estoy pasando de mi vida de artista a la vida detrás del telón, que es a lo que me estoy proyectando y lo que quiero hacer en un futuro. Es una transición inevitable si no quiero dejar esto, que es lo que me gusta. De hecho intenté dejarlo por dos años y después volví".
Viéndolo de afuera es fácil entender por qué varios artistas deciden abandonar por un tiempo esta profesión: los altos requerimientos a nivel artístico y personal. "Antes de lanzar un show, los ensayos son de 8 a 10 horas por día durante seis semanas, de lunes a sábado. Cuando el show abre se hace un poco más leve y en cada ciudad se patina uno o dos días para reconocer la pista porque el hielo se achica o se agranda, depende del estadio."
Aunque no parezca, los ensayos de Bugs Bunny y sus amigos fueron muy pesados, ya que está dirigido a un público infantil, que según los mismos artistas afirman, se trata de unos de los espectadores más difíciles: "son muy atentos y saben las historias, si te equivocás se dan cuenta, además que Bugs Bunny no puede caerse, hay presión, aunque se trate de un espectáculo para chicos."
SIN DOMICILIO FIJO. Vivir de gira por meses no es para todos. No sólo se trata de instalarse en diferentes ciudades por algunos días y volver a viajar, sino que hay que convivir con decenas de personas de diferentes nacionalidades y costumbres que en su gran mayoría son europeos y que en cuanto a lo profesional tienen otro nivel de exigencia. "Extrañás mucho a tu familia y te vas muy lejos. Pero por otro lado podés conocer muchos países, convivir con personas de otros lados que tienen costumbres que a veces no coinciden. A veces esto puede ser agobiante porque la convivencia puede ser complicada, pero también es enriquecedora."
Por lo general el número de patinadores latinoamericanos es escaso y, si bien algunos sostienen que la competencia en muy fuerte, no es el caso de Ariel. "Cuando entrás en un show tenés que actuar, cantar y patinar, entonces uno cambia un poco la mentalidad. Por ejemplo, en el patinaje hay seis saltos, pero para el show sólo te reservás tres, porque tenés otras disciplinas que atender, como la actuación".
Bugs Bunny y sus amigos on Ice se presenta en el Cilindro Municipal de jueves a domingo. Si van y ven un rostro conocido, ya saben quién es.