El espíritu libre de los nuevos musicales de Hollywood

| Rock, pop e historias entrañables. Eso comparten los recientes musicales dirigidos por mujeres.

2008-02-02 00:00:00 300x300

A través del universo compartió la nominación al Globo de Oro a Mejor Comedia o Musical con Sweeney Todd: El barbero demoníaco de la calle Fleet (ganadora), Hairspray, Juego de poder y Juno. Sólo las dos primeras eran musicales, las otras dos integraron la categoría en carácter de Comedia y solamente Juno se mantuvo como candidata al próximo Oscar.

Sweeney Todd es el musical de Tim Burton por el que Johnny Depp ganó el Globo de Oro a Mejor Actor del género (es candidato al Oscar), un verdadero desafío del que salieron airosos y por el que Helena Bonham Carter también fue candidata. Pero no se encuentra en la línea festiva de A través..., sino todo lo contrario, hay que estar dispuesto a la truculencia y a los chorros de sangre que salpican la pantalla a cada momento. El ánimo festivo sí está presente en el tercer musical de la categoría, Haispray. La historia de una joven gorda que desafía los prejuicios estéticos y raciales (se hace amiga de los negros) en la Baltimore de los años 60 es un despliegue de color, canciones alegres y desenlaces felices. Nikki Blonsky, toda una revelación, y John Travolta, haciendo de mujer, también fueron candidatos al Globo de Oro. Blonsky lo perdió a manos de Marion Cotillard, protagonista de otro musical, La vie en rose, sobre la vida de la cantante francesa Edith Piaf.

Fred Astaire y Ginger Rogers deslizándose por salones, Judy Garland avanzando por el camino amarillo y Gene Kelly bajo la lluvia, son algunas de las escenas memorables de la historia del musical en el cine hollywoodense. Pero desde los años sesenta que los musicales prácticamente se extinguieron. Hasta que Moulin Rouge (2001) los resucitó. Hoy, los musicales del siglo XXI caminan por terrenos novedosos. Pero no hay ninguno que se haya esperado más que A través del universo, de Julie Taymor y con Bono en su debut como actor. En parte, porque tiene la osadía de reciclar la música de Los Beatles en un alucinante viaje visual.

CALEIDOSCOPIO. Meterse con íconos culturales nunca es tarea fácil. Y existen íconos culturales, y un escalón más arriba están Los Beatles. Hacer A través del universo, nominada a los Globos de Oro como Mejor Musical, era una real hazaña: la historia se centra en Lucy (Evan Rachel Wood, A los trece), una chica norteamericana de buena familia que se enamora de Jude (Jim Sturguess), un joven artista que viene de Liverpool. Todo enmarcado en los psicodélicos años sesenta en Estados Unidos, con todo el amor libre, Vietnam y las protestas que eso implica. La película parte con Jude mirando a la cámara, cantando la canción Girl; toda la historia se cuenta a través de nuevas versiones de más de 35 clásicos del cuarteto británico.

La directora Julie Taymor (55) no se amedrentó con los puristas que repudian cuando alguien se mete con Los Beatles. "Lo que realmente uno tiene que respetar es que John Lennon, Paul McCartney, George Harrison, con un poco de ayuda de Ringo Starr, eran excelentes compositores. Y eso significa que sus composiciones pueden ser tocadas por muchos intérpretes. Limitarlas a Los Beatles es un error, porque las de ellos eran perfectas. Eso no significa que no puedan ser revisadas, como se hace con Mozart".

Más que una película, el producto final es un verdadero cover musical.

Sumado a la banda sonora, que ya consiguió una nominación al Grammy y cuya versión de lujo con 31 canciones completas fue lo más bajado en itunes en su semana de lanzamiento, la directora contó con su mejor arma: es una artista visual consagrada.

Julie Taymor fue la primera mujer en ganar un premio Tony a la mejor dirección por El Rey León, el exitoso musical de Broadway. Taymor también diseñó los disfraces. Los colores de la obra y el estilo de composición visual envolvente es una marca de fábrica de la cineasta y también se pueden apreciar en Frida, otra de sus películas que estuvo nominada a seis premios Oscar.

Cuando se supo que Taymor estaba a bordo, muchos quisieron participar. Evan Rachel Wood, una de las actrices jóvenes top de Hollywood, se sumó al proyecto sólo después de que la directora había firmado. Salma Hayek, a quien Taymor dirigió en Frida, le pidió hacer un cameo, y ahora aparece multiplicada por cinco y vestida como enfermera fetiche, bailando al ritmo de Happiness is a warm gun.

Y entonces, por supuesto, vinieron los músicos. Bono hace su debut actoral vestido como Dr. Robert y canta I am the walruss bajo un gran bigote. Y Joe Cocker entona Come together. Las demás canciones, desde Revolution a All you need is love, van en las verdaderas voces de los actores.

Taymor complementó todo con escenas que parecen salidas de un caleidoscopio, colores, psicodélica, animación y hasta marionetas. Y la mezcla funcionó.

Porque si es que los puristas de Los Beatles comienzan a sufrir con el sacrilegio, los sobrevivientes de la banda la aprobaron. Como ha contado Taymor: "Ringo fue el primero en ver un primer corte de la película y escuché que le gustó mucho. Me senté al lado de Paul (McCartney) en una función privada en Londres y fue la experiencia más angustiante del mundo. Terminé la película y le pregunté si había algo que no le había gustado y él me contestó: `¿Qué me podría no haber gustado?`. Le encantó Let it be y Mr. Kite, y los cantantes lo impresionaron mucho. A Yoko le gustó y Olivia, la viuda de George Harrison, me escribió una hermosa carta diciendo que ella sentía que la cinta realmente ayudaría al legado de la música de Los Beatles".

CUENTO DE HADAS. En Mi nombre es August Rush la gran tarea fue crear un sonido nuevo, que es parte fundamental de la trama. La historia se centra en dos músicos, un rockero irlandés (Jonathan Rhys-Meyers, Match point) y una chelista norteamericana (Kerri Russell, Felicity) que se enamoran a primera vista. Y ahí empieza un cuento de hadas moderno: los protagonistas son separados por fuerzas superiores a ellos. Y ella concibe un hijo que, por oscuras circunstancias, termina en un orfanato. Once años después el niño (Freddie Highmore, Charlie y la fábrica de chocolates), se escapa y comienza a tocar música en plazas, apadrinado por Robin Williams.

El niño, apodado August Rush, es un músico nato y a través de sus composiciones tratará de reunirse con sus padres.

La música es un personaje más. Y la directora irlandesa Kirsten Sheridan (31) encontró la manera visual de solucionarlo: "La cámara es la música. Freddie mueve su mano a la izquierda dirigiendo los compases y la cámara es llevada hacia ese lado con el viento".

Para supervisar las composiciones se trajo a dos expertos: Phil Ramone, el productor musical, quien ha colaborado con Bob Dylan y Ray Charles, tuvo que manejar desde las canciones rockeras que entona Rhys-Meyers, a Bach que sale del chelo del personaje de Russell. Y en la música del pequeño August estuvo el compositor Mark Mancina, quien supervisó también el trabajo musical de El Rey León.

Para disfrutar de August Rush hay que entregarse al cuento de hadas moderno. La directora, Sheridan, recibió una nominación al Oscar por escribir otro de ellos, Tierra de sueños (2003), cinta que creó en colaboración con su padre, el director ganador del Oscar Jim Sheridan (Mi pie izquierdo), basado en sus propias experiencias sobre la primera vez que emigraron a Estados Unidos. Ella ha resumido: "Es un estilo de película que necesita fe, en donde toda la cinta existe en momentos donde la gente se conecta entre ellos, pero no lo pueden ver".

Isabel Plant (El Mercurio - GDA)

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