¿Cuál es el balance al culminar la primera temporada de Espacio Teatro?
Es positivo, primero porque la intención era que se conociera el espacio. El segundo motivo positivo es haber preparado la programación de 2008, que empieza el 28 de enero con Gino, una obra de Pedro Herrera, sigue con el reestreno de Debajo de las polleras (en mayo), en la que actúan Graciela Rodríguez, Virginia Ramos y Fernanda Cabrera. Y continúa con Curso de italiano, que escribí yo y dirige Álvaro Ahunchain. Después, el MEC alquila la sala para los Fondos Concursables, en el mes de agosto.
¿A qué considerás que se debe la apertura de tantas salas en 2007?
No es por una razón económica, simplemente es inspiración. A nivel gubernamental no existimos, por eso ponemos plata en un teatro y no en un supermercado. Después, creemos en un proyecto que se puede solventar solo, tampoco decimos ganar. Debería haber subvenciones del gobierno. A mí me encantaría comprar los derechos de autor de un escritor extranjero, un Arthur Miller, pero se necesita mucha plata y no tenemos. Necesitamos que el gobierno nos reconozca porque cualquiera puede actuar, ahora, no cualquiera puede ser médico.
La Intendencia de Montevideo cerró el año anunciando la creación de un fondo para apoyar al teatro.
Me parece bien, pero quiero verlo. A mí el gobierno me debe dinero, por el MEC, porque tengo alumnos becados y todavía no cobré. Hasta que no lo vea sigue siendo un bla, bla, bla (SIC) de todos los gobiernos, no sólo de este. Después, si lo veo te diré, me equivoqué.
¿No hay contradicción al invitar a Fernanda Cabrera a una de tus obras, al decir que no cualquiera puede actuar?
No, porque tiene un perfil similar al del personaje, la psicóloga. Pero también hay un tema comercial. Además, el que habla frente a cámara es actor, ella actúa mucho.