A tripa y corazón

| El Varo, personaje conocido de la escena del nuestro rock, vio el concierto que La Renga dio en el Autódromo de Buenos Aires para más de 130.000 personas y lo cuenta en SÁBADO SHOW.

En Buenos Aires: Varo Coll

Es muy difícil ser objetivo cuando en lo personal hace 10 años que trabajo con ellos como productor de sus shows en Uruguay y que además se ha formado una muy copada amistad. De esas que se alimentan -a pesar de que a veces la lejanía del tiempo transcurrido nos impide vernos seguido- y se recargan en los momentos que compartimos cada tanto. Nunca Low Battery.

No voy a resaltar lo grossa que la banda es y que cada vez se hace más grossa. No puedo resaltar lo bien que compone, canta, toca, ruge y aúlla el Chizzo, la energía permanente del Tete (quien encontró su "separado al nacer" en el bajista de Marea), el carisma y el golpe del Tanque, los poderosos bronces que ahora son más, o los acertados invitados de siempre. No voy a recorrer la lista de temas, analizarlos, si hubo algún desafine, si el sonido fue excelente, si la escenografía como siempre dejó con la boca abierta a todos los que estábamos ahí, o que la parte luces (en lo personal fue un despelote este ítem), ni los miles de trapos, ni tan siquiera ese que apareció por ahí y que medía 60 metros de largo.

No voy a impresionarme de cómo pueden lograr tal masiva concurrencia sin afiches, sin radios, sin televisión, sin volantes... con el boca a boca y su web les alcanza para que la rengada sepa dónde ir cuando hay misa. Siendo libres e independientes...

Justamente, en estos momentos donde la SODAMANÍA está volviendo por unos días a refull. Con todo el bombo de todos los medios, con todo tipo de promociones y todo el jet set. No voy a quitarle méritos a los $oda $téreo. Pero no es lo mismo lo que puede convocar un grupo grande cuando se despide o cuando regresa luego de unos años (algo que Soda ha sabido sacarle el jugo y muy bien por ellos), a cuando una banda lleva a cabo un espectáculo de la magnitud del Autódromo y en actividad... no es lo mismo...

No es lo mismo cuando uno tiene la prensa paga o comprada para la difusión de algo, a cuando no. No son los mismos los CRÍTICOS DE ROCK (cosa que no soy) que comentan un evento de acuerdo al interés que haya de por medio, a cuando simplemente tendrían que ir y hacer su trabajo. Al otro día de esta epopeya que se mandó La Renga, unos pocos medios gráficos hacían relevancia a esto y los que sí lo hicieron fueron para buscar la aguja en el pajar... por supuesto en breves líneas. Claro, no olvidemos que también está ese tema que dice "…usarás tu prensa para aplastarme… pero atrás nuestro viene un viento -que derriba todo lo que toca- y nadie, nadie lo puede parar…". Más claro echale Jane.

Por supuesto que tampoco al fenómeno rock barrial, o que parte del público Ricotero ahora los sigue a ellos. Ese fenómeno barrial lleva 20 años, o sea que hay algo más que ese a veces -para muchos- despectivo rock barrial. ¿El público de los Redondos? Está indudablemente la similitud de ser independientes, de estar dentro del mismo palo, y todos esas camisetas y trapos y tribus de gente que los siguen. Pero La Renga ya demostró varias veces con creces que no es sustituta de nadie y que han batallado cada paso que han dado. Bandas invitadas donde se destacó la presencia de Miyo Migloranza (un excelente guitarrista argentino que en esta oportunidad tocó con una de sus bandas la batería), el mítico Edelmiro Molinari de Arco Iris y por esas épocas compañero místico del luego inventor del rock latino, Gustavo Santaolalla. También Larry Zavala, ex vocalista de la banda de metal Nepal (donde tocó el Tanque en los 80 y por su paso por el metal algo que sin duda lleva adentro) y unos tíos de la puta madre llegados del País Vasco. Los Marea. Banda a la cual recibieron con un banquete de aquellos y a quienes les devolvieron la buena onda que éstos les brindaran en su tierra, cuando los de Mataderos anduvieron rockeando por la Patria Madre. A nadie le importó el fuckin calor reinante (a mí sí), que el lugar quedara "en la loma del orto" (a mí sí), los kilómetros que había que recorrer desde la entrada hasta el escenario (a mí sí). Esos mismos kilómetros que luego se irían tapizando por gente ya que el Autódromo estaba empezando a "aflojarle el cinturón al chancho para no reventar".

No hace falta recordar queLa Renga recuerda a Pappo en todos sus shows con un tema como es Viva Pappo y que lo podés bajar de su página de Internet gratis. En esta oportunidad Luciano Napolitano supo mostrar sus genes con la guitarra. También el Locura (ex integrante de La Renga) volvió a pisar una vez más un escenario con sus viejos compañeros y retribuyendo esa buena onda con los Marea (quienes además en su actuación anterior habían invitado a Chizzo y Tete), su vocalista estuvo en Panic Show.

Pantallas GIGANTES, unos lobos inflables GIGANTES, un escenario realmente GIGANTE, una escenografía GIGANTE y una banda que evoluciona cada vez más tanto en su nivel musical, como manteniendo eso de "somos los mismos de siempre" a nivel humano.

Por una cuestión casi "lógica", la tapa se la lleva el cantante o guitarrista. En este caso en Gustavo Nápoli. El tipo se comunicó con la gente con pocas pero entendibles palabras. Esta vez incluso acompañado de cierto humor, como cuando en un momento mira a esas miles de cabezas y en tono de broma les dice "no me hagan calentar". Esto iba dirigido a unos pibes que se habían subido a las varias torres de sonido y se les estaba pidiendo que se bajaran para que no afectara al mismo y por supuesto que los que estaban haciendo eso no corriesen peligro. O también cuando mirando la multitud comentó que "había hambre de rock and roll.... la soda no surtió efecto parece", haciendo gala nuevamente del humor que tenía ese día. Eso sí, tras la broma de turno, se escuchaba luego y más lejos del micrófono la inconfundible risa-vozarrón del Chizzo. Por supuesto que Cerati fue recordado bastante seguido en los diferentes cánticos rengos y en general.

Luego, lamentablemente y como siempre, la acción de pocos perjudica a muchos. Esos pocos trepados a las torres y que no entendían lo que se les pedía, terminó perjudicando como era previsible a los que dependían de ese sonido para lograr la misma calidad de espectáculo que el que estuviera en primera fila.

El Manu Varela también tomó la iniciativa de hablarle más duramente al público (con dotes de gran orador hasta ahora desconocidas) que se había subido a las torres de sonido y con un discurso directo recibió los aplausos de todos y lograr que una vez más se bajaran de las diferentes estructuras. También el Manu cantó y tocó la guitarra (también lo hace con la armónica, el saxo, un charango que anda por ahí y creo que con lo que le tiren) e integra el staff de la banda desde que ingresara en la misma como asistente. Algo que no marca diferencias importantes entre la pirámide jerárquica de cómo funciona la banda. Cada uno sabe lo que tiene que hacer, cada uno ocupa su lugar y todos comen del mismo plato.

Un final como siempre hablando de libertad y el saludo de La Banda Renga completa, ya que el Tete fue a buscar "al mejor manager del mundo" (como lo definió) y por primera vez para muchos pudieron conocer al otro rengo que integra ese trío de cuatro, o este quinteto de seis o los casi 30 que integran el grupo y muchos más aún contando familia, hijos, etc., etc. Ese rengo que tal vez pocos conozcan es el gran Gaby.

En fin, La Renga cada día renguea mejor. Este show es como una especie de cierre de presentación de su último disco Truenotierra, a pesar de que ahora los espera Bolivia, volver a Rosario y algunos toques más. Este Truenotierra que en más de un show la escenografía era prácticamente natural ya que fue acompañado por los malos tiempos que les tocaron en algunos lugares (como en Montevideo), pero eso no evitó que para nada la fuerza de la banda galopara sobre cualquier clima.

Por ahí rondaban muchos músicos como el Bolsa González (ex batero de Pappos Blues), algunos integrantes de Callejeros, al querido Fachi (ex bajista de Viejas Locas y actual Motorloco) y tantos otros que uno también ha ido conociendo a través de tantos años y que están también "mezclados entre los mismos de siempre".

Ya tarde, cuando me alejaba del templo de rock que se convirtió esa noche el Autódromo, aún continuaban rengos trabajando, rengos festejando y una estructura gigante y metálica que se iba desarmando, pero que todavía junto con las luces que iluminaban el predio dominaba la orilla del riachuelo como un enorme fósil. Saliendo están todas esas conocidas villas de donde han aparecido muchas bandas. Villa Celina, Villa Lugano, Mataderos, Piedrabuena, etc. Zonas que vieron crecer el rock rengo, el de Viejas Locas, Jóvenes Pordioseros, Callejeros y andá a saber cuantos pibes más que la estarán pateando o estarán en la búsqueda de "buscar lo que es suyo". Y ahora la pregunta en la interna de la banda debe ser: ¿qué hacemos en la próxima? Sin duda, le van a encontrar la vuelta para seguir todos Bailando en una Pata.

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