Por: Bernadette Laitano
BERLÍN. Poema dramático para tres voces y una laptop. (...) es una comedia que sucede en los pasillos de un aeropuerto, en donde el ckeck in final se vuelve una situación exasperante. La relación, a veces incómoda y otras al borde del absurdo entre tres personas en tránsito, toma ribetes inesperados cuando se viven extraños momentos de karaoke, partidos de tenis y la sensación de que algo terrible está por suceder". Así rezaba la información que daba cuenta del nuevo estreno de la dupla Gabriel Peveroni-María Dodera. La ficha técnica incluía a Gabriela Iribarren, Alejandra Cortazzo y Álvaro Armand Ugón como actores, pero no serían solamente cinco los nombres a destacar porque por ahí habían metido mano, también, Federico Deutsch (DJ en vivo), Maximiliano Angelieri (canciones) y hasta Patricia Curzio (entrenamiento vocal). El estreno fue el viernes 26 de octubre en el Instituto Goethe. La entrevista con el autor, la directora y el elenco, tres días antes.
RESERVA TELEFÓNICA. "Esperamos un ratito a Gabriel, que es el que falta, y empezamos", dice María. Alejandra, Álvaro y Gabriela ya están en el Goethe. Son las cuatro de la tarde. "Vamos subiendo y si querés empezamos, mientras esperamos a Gabriel", vuelve a intervenir María, quince minutos después. "Le voy a mandar un mensaje a Gabriel para avisarle que ya empezamos", dice, tecleando y, casi enseguida: "Dice que se toma un taxi y ya está acá". Aire para hacer la primera pregunta... "¡Ahí está!" (María, claro, viendo a Gabriel entrar a la sala, celular en mano).
Ahora sí. No falta nadie. Se puede empezar la entrevista.
DOCUMENTACIÓN. ¿Cómo empieza la creación de Berlín?
GABRIEL (GP): Con María partimos de la idea de hacer un espectáculo con texto cero, en el sentido de que el texto se empezó a crear después de haber convocado a los actores y sobre varias premisas, que fueran tres personajes, que fuera en el Instituto Goethe, que se llamara Berlín y que trabajaran determinados actores.
MARÍA (MD): Él (Gabriel) hizo un guión, una línea argumental. Trabajamos en la dramaturgia del actor (N.R. técnica en la que el actor escribe desde el inconciente) trayendo ese guión y proponiendo un juego de improvisación, pero no libre, sino que en cierto sentido estaba guiado porque había determinados objetivos (...) Habiendo leído la obra en forma no analítica -se llevó al análisis después- iban viéndole estados de sensación que les quedaban; sensaciones, pensamientos e ideas del personaje. El autor se llevaba ese material e iba escribiendo el guión.
-¿Cómo fue ese proceso para ustedes, los actores?
GABRIELA (GI): Esto es un desafío impresionante a nivel artístico y no se da en todas las propuestas de trabajo. Es un riesgo pero también es la adrenalina de ese riesgo lo que hace que uno esté renovándose constantemente.
-¿Cuál fue el primer impacto al leer el boceto?
ÁLVARO (AAU): Yo conecté mucho mejor con la pieza y con el trabajo de entrada. En un principio conecté a nivel intuitivo con el lenguaje que nos pedía María o con lo que proponía la obra. Fue después, cuando empecé a intelectualizar y a entrar en ese proceso de tratar de entender cuando se me complicó todo. Entonces, lo que hice fue volver naturalmente al principio. Esta es una obra, un espectáculo que propone un lenguaje, no es un tipo de teatro fácil para el espectador, que ya venga digerido.
ALEJANDRA (AC): Para mí fue un abismo no saber de qué se trataba la obra. La primera impresión y la primera lectura que hicimos sin análisis, para mí fue bárbara. Fue lo que me terminó de hacer entrar en el proyecto.
-En ese camino hacia el inconciente de ellos, ¿los tiempos estaban marcados?
MD: Si me preguntás si sabía a dónde iba, te contesto que sí, si no podía llegar a ser un caos.
GP: De cierto modo, María es la que tiene la luz y nos metió en la oscuridad. Yo también tuve un abismo grande. De repente había una llamada de María y yo: `¿vos sabés para dónde vamos?`. En realidad es un juego con reglas muy definidas. Y no es una creación colectiva como se entiende una creación colectiva. Los roles están bien claros y desde cada uno hay una defensa muy grande de lo que estamos haciendo, ya sea dirección, los actores, yo como autor o los técnicos, entonces en eso cada lugar también es autoritario y fuerte, para determinar su posición.
MD: Es relajo con orden.
CARGAR LAS VALIJAS. Ya lo adelantaba la información en la bandeja de entrada del correo electrónico: son tres personajes (Anna, Valerie y Joy) que tienen que pasar el tiempo en un aeropuerto porque el check in final quedó en stand by. No se sabe bien porqué, pero afuera (sea lo que sea ese afuera) hay disturbios que los obligan a esperar e interactuar. Anna y Valerie están juntas, en tránsito, y Joy es el nuevo, el que no entiende qué está pasando y formula las preguntas.
-Ese aeropuerto, ¿funciona como lugar no-lugar?
AAU: Sí, es un lugar de tránsito, en el que las personas no se quedan normalmente a vivir o a pasar su vida, pero en este caso, sí, los personajes se ven obligados a estar en ese lugar. Están en tránsito. Supuestamente es un aeropuerto, puede ser otro lugar cualquiera.
Florencia Rivas, responsable del vestuario y maquillaje, también tuvo que hacer su proceso (y digestión) de Berlín. Su trabajo incluyó la elaboración del árbol genealógico de cada personaje más las charlas con los actores para discutir cómo veía cada uno a su personaje. Valerie, por ejemplo, incorpora en su aspecto el ser hija de un diplomático y haber vivido siempre en diferentes lugares del mundo. Así, el corsé en su cintura con una hebilla alude a una valija que debe cargar constantemente.
-¿Estamos ante personajes o personificaciones de filosofías, ideologías o maneras de ver la vida?
AAU: Yo creo que son filosofías de vida. Anna y Valerie están permanentemente en tránsito. Mi personaje llega a ese lugar y está disputado por esas dos filosofías de vida, está en el medio viendo para dónde agarra. Está en búsqueda de sus raíces.
AC: De todas formas, hay personajes. A pesar de esa fragmentación y ese planteo conceptual del mundo, de las historias diferentes que cada personaje podría representar, hay un personaje que tiene una historia, una preexistencia, un pasado.
Pecando con un reduccionismo, puede adelantarse que Valerie tiende a la negación de un principio superior (nihilismo, en sentido más amplio); Anna es una ex hippie, la lucha de las viejas ideologías aún latentes enfrentadas a lo contemporáneo; y Joy está en medio, buscándose.
CHECK IN FINAL. Mientras los personajes cobran protagonismo en la entrevista, Federico Deutsch hace su entrada a la sala. Y si los actores son las "tres voces" del poema dramático, entonces Deutsch vendría a ser la laptop.
FD: Me van a ver y me van a escuchar.
-¿Qué vamos a escuchar?
FD: Cosas más abstractas y cosas más concretas.
- (...)
AAU: Digamos que dentro de un estilo musical, es música electrónica.
FD: Digamos que es conceptualmente electrónica.
(...) -de todos.
FD: Hay cosas más parecidas a una canción, con compases o algo, y después hay cosas más armadas.
AAU: Temas que dan para una situación, por ejemplo, para jugar al tenis, una música de... tenis.
(...) -de todos, de nuevo.
FD: Es que no son canciones, es algo que suena.
AAU: Un colchón sonoro.
En realidad, cuando llega al lugar de la entrevista Deutsch oficia de escucha mientras sus compañeros afirman:
AAU: Las noticias del afuera no son para nada alentadoras, explotan bombas, no pueden salir porque las puertas están bloqueadas por manifestaciones, por explosiones, o sea, el mundo afuera está...
GI: Convulsionado.
AAU: Complicado. Es por lo menos lo que se interpreta, por eso no pueden salir y tienen que convivir. En ese sentido es una obra metafísica y...
GI: Beckettiana.
MD: O sea, hay una espera, ¿y en esa espera qué hay? Actividades, karaoke, tenis, que hacen a la espera más amena.
Ellos entienden de lo que están hablando. Y si no, lo intentan. "¿Y vos no decís nada?", se escucha una voz en la grabadora antes de terminar la entrevista, sobreponiéndose al caos sonoro de los presentes. Es para Deutsch: "Yo estoy obnubilado. Ahora entendí todo".