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La TV en el banquillo
TVR se define como el primer y único noticiero de la TV argentina. Uno de sus conductores explica por qué.

En Buenos Aires | Analía Filosi

La idea era hablar con los dos conductores de Televisión Registrada (TVR), pero Sebastián Wainraich venía de estrenar su condición de papá primerizo y no estaba disponible para nadie más que su familia. Entonces, el diálogo fue sólo con Gabriel Schultz (derecha), que vive su tercera temporada como conductor de este exitoso programa que hoy emite Canal 13, la primera junto a José María Listorti -que terminó abruptamente en América- y las dos últimas con su amigo Wainraich. En Uruguay, el programa va en semidirecto, los sábados a las 22 horas por Canal 12.

-¿Por qué "el primer y único noticiero de la televisión argentina"?

-TVR es lo que fue noticia en la televisión. No somos una repetición de cosas que pasaron en la televisión en la semana, sino lo que fue noticia. A veces son temas que no tienen que ver con la actualidad televisiva en sí, sino con cosas que fueron noticia fuera de la televisión, pero que luego ésta los trató. Es un noticiero basado en la televisión. Hay otros programas de archivo, pero no están cubriendo noticias.

-¿Los conductores participan del armado del programa?

-No, yo me entero de lo que va en el programa el sábado a la tarde, cuando voy a la productora (Pensado Para Televisión) y veo los tapes. Si fuera antes, también me enteraría, pero prefiero hacerlo el propio sábado y sorprenderme yo también. Me gusta sorprenderme con el programa.

-¿Pasa lo mismo con Sebastián?

-Sí, quizás él va más en la semana porque graba para Duro de domar.

-¿Podés sugerir temas?

-Sí, pero no es mi rol. Mi rol es conducir el programa, no producirlo. Puedo opinar, pero tengo más voz que voto. En general, lo que Seba y yo decimos… no es plasmado al aire, todo lo contrario (risas).

-Pero al aire pueden opinar.

-Sí, claro, con absoluta libertad. Nunca nos sugirieron ni nos plantearon que teníamos que decir tal o cual cosa después de un informe, jamás.

-Algunos los acusan de oficialistas en materia política.

-Lástima que nadie entró conmigo nunca cuando voté, porque no se puede. Yo jamás voté al oficialismo, al partido que estaba gobernando, salvo en la época de Alfonsín. ¡Ah! Y lamentablemente gané la elección de De la Rúa y Chacho (Álvarez).

-Es tu tercera temporada en TVR. La primera, con José María Listorti, ¿dirías que fue fallida?

-Sí, nos fuimos de América por una situación de censura (NdeR: fue por el abordaje de un tema de soborno político). Fue bastante grave, a pesar de que en el tiempo quedó esfumada esa sensación de tristeza.

-¿En Canal 13 no hay censura?

-En lo que a mí respecta, no tengo ningún tipo de problemas y creo que tampoco los tiene la producción. Podemos hablar de lo que queremos, criticar lo que queremos y elogiar lo que queremos. Si hay un programa de otro canal que es bueno, se lo elogia, y si hay un programa de nuestro canal que no está tan bueno, se lo critica. Nadie deja de ver un programa por un informe que hagamos nosotros.

-Llama mucho la atención los palos que le pegan a Marcelo Tinelli siendo la estrella actual de Canal 13.

-Si a partir de un informe nuestro la gente dejara de verlo, ahí podría el canal decirnos "loco, dejense de joder". Lo que nosotros hacemos es una mirada crítica, con humor, nunca con mala leche. Y me parece que las críticas que se hicieron a los programas de Tinelli no fueron con mala leche, son críticas ácidas sobre lo que pasa y lo que vemos… sobre la televisión misma, ¿no?

-Eso es lo que caracteriza a TVR, un humor ácido, irónico.

-Absolutamente. Fundamentalmente la acidez, la ironía, la observación crítica.

-¿Les ha traído problemas ese estilo? ¿Se han enojado con ustedes?

-Sí. Al principio me preocupaba, ahora siento que ninguna de las cosas que hemos puesto al aire fueron mentira ni a expensas de beneficiar a otros en desmedro de alguno. Obviamente que alguno puede sentirse molesto y no lo discuto, pero no me preocupa.

-Y temor, ¿les tienen?

-No sé si es miedo, se cuidan más. Pero aunque se cuiden, el archivo es terrible. Uno puede cambiar de ideas, el tema es no cambiar de ideas en base a algún interés externo o económico o que no tenga que ver con tu propia idea. Entonces ahí está el tema. Si uno cambia lo que está pensando a partir de un sobre o una devolución de favores o alguna cosa que vos ves oscura detrás de ese cambio de ideas, ahí es cuando realmente molesta al que es marcado. En cambio, si yo digo "no me gusta tal comida" y a la semana la pruebo y me gusta, cambié de idea y eso no es grave. Ahora si yo digo "en mi vida voy a conducir un reality" y a la semana siguiente lo estoy conduciendo, ahí ya hay otro tema.

-Estás hablando de Jorge Rial.

-Por ejemplo. Ahí tenés un cambio de idea a partir de un interés económico. Él se calificó a sí mismo como un mercenario, así que, de alguna manera, está cumpliendo con lo que él propone como medio de vida. A mí me parece realmente malo. No me gustaría, por más que me llene de guita, ser como él.

-¿Se puede decir que TVR es una marca registrada, que no importa quién lo conduzca el programa tiene vida propia?

-Uno, por humildad, debería decir que sí, pero conmigo y con José María no funcionó tan bien. Y el último año de Fabián Gianola y Claudio Morgado, tampoco. Y ahora está funcionando bien con Seba y conmigo. La incorporación de Seba ha sumado frescura, me ha sumado una química que sé que tenía porque lo conozco desde mucho antes de conducir juntos TVR. A partir de eso, creo que no cualquiera lo conduce, sí creo que los conductores no son tan importantes como el programa. Hay programas, como ShowMatch, que sí importan quién los conduzca. En nuestro caso, creo que los conductores le podemos aportar cosas propias pero el programa va a seguir siendo tan bueno o mejor con otros conductores. No creo que seamos ni un poco imprescindibles.

-¿Hay roles? ¿Policía bueno-policía malo?

-Yo creo que soy más malo hacia fuera. Seba es más naïf y yo soy mucho más ácido. Es la imagen que damos y me siento cómodo en ese rol. No siento que estoy actuando cuando hago de irónico, soy así.

-La gente también les pide que sean los jueces o los fiscales de la televisión.

-Nos convertimos en eso sin quererlo, quizás. El programa puede ser el fiscal. ¿Quiénes somos nosotros, como personas, para fiscalizar la televisión? ¿Podríamos hacer las cosas mejor? No lo sé. Creo que nos tenemos que fijar en nosotros mismos y, a partir de eso, tratar de mejorar. Ahora, el programa sí está con esa mirada sobre todo lo que es la televisión y me parece que ese es el secreto de que le vaya bien. Lo hace desde un lugar absolutamente imparcial, no juega para nadie y a la vez juega para todos. Juega para la gente que lo está mirando y nunca para el que está criticando. Creo que ese es el rol de fiscal, estar laburando para el tipo que te mira. Cuando vamos por la calle nos dicen "che, péguenle a éste", "mátenlo a tal". No somos jueces, fiscales es una palabra que se acerca más, pero no desde nuestro lugar, sino desde el programa en sí.

-¿El invitado que llevan al estudio debe responder a un determinado perfil?

-No, tiene que ser alguien con el cual nos sintamos cómodos y no alguien con el cual no tengamos ningún punto de contacto. Es muy ecléctico el nivel de invitados, puede ser un filósofo, otro día una vedette, una actriz, un periodista… no tenemos una línea a seguir.

-¿Los consultan sobre quién invitar?

-No, a nosotros no nos consultan nada (risas).

-¿Cuántos visualizadores trabajan en TVR?

-Puff, una banda… andan por los 25, en distintos turnos. Además, están los editores. Todos son el verdadero motor del programa y los que hacen que sea lo que es, son el combustible, los que hacen que funcione bien. Es impresionante cómo laburan, tienen en la memoria cosas, imágenes, momentos de la tele, que yo los admiro realmente. No sé cuánta gente está capacitada para eso.

-¿Imaginaron el éxito que alcanzó "La canción de los parecidos" (van por la número 27)?

-No, jamás. Fue una canción más cuando empezó TVR. Siempre en los programas se busca tener un hit y que eso en la calle se convierta en algo buscado, pedido. Más de una vez nos sentamos a pensar qué podría ser y ésta salió de la nada, y se convirtió en el éxito que es. La verdad nos sorprendió y ahora nos desafía.

-¿TVR es víctima del minuto a minuto?

-En el control están mirándolo y alguna vez hay un cambio de rutina o una extensión de bloque o corte mandado por lo que está dando el minuto a minuto. Pero en lo particular no es que seamos víctimas de eso, es un elemento más que se tiene para ir armando el programa, algo nuevo que se incorporó a la elaboración de la rutina. Seríamos víctimas si dejáramos de hacer algo a partir del minuto a minuto o sacáramos del aire un informe que está dando mal. Eso sería grave, pero no ocurre.

-¿Sos de mirar televisión?

-Sí, menos de lo que puedo porque trabajo mucho. Me gusta mucho mirar tele, es lo que más me gusta hacer en casa. Miro de todo, me gustan algunas cosas del cable, otras de TV abierta. No soy un televidente esclavo, que todas las semanas o todos los días tiene una cosa específica para ver y si me pierdo un capítulo me muero. Estoy siendo esclavo de algunas series americanas como 24, Lost, Héroes. De TV abierta me gustan muchos programas, veo Todo por dos pesos de Diego Capussotto, Argentinos por su nombre de Andy Kusnetzoff, Fútbol de Primera. No soy mucho de ver ficción, sí cuando hay unitarios, como por ejemplo Mujeres asesinas. No me gusta estar pendiente de la televisión y tampoco de los horarios porque me molesta mucho que nadie sepa cuándo empiezan los programas. A veces prefiero ver en DVD algunas series que empiezan y terminan cuando yo quiero. Es lo lógico, así es la TV en todo el mundo, empieza y termina a la hora en que está programado. Me parece que eso es respetar al televidente, cosa que se ha perdido.

-¿Radio o televisión?

-Me gustan las dos cosas. En la radio soy más yo, pero la tele también me gusta y tiene más repercusión. En la radio soy realmente la persona que se escucha, en la tele soy un poquito eso, una versión reducida en tiempo y en palabra de lo que a veces pienso y digo. En la radio tengo más experiencia, por lo tanto me siento más cómodo. Son 18 años de radio contra 4 de tele.

-¿Cómo es tu relación con Sebastián?

-Somos amigos desde hace 7 años. Nos conocimos en radio Metro, él era productor de Fernando Peña, yo de Matías Martin (sigo siéndolo). Nos fuimos haciendo amigos, tenemos muchas cosas en común, y a partir de eso nació esta nueva amistad más allá de lo profesional. El hecho de laburar juntos nos fortaleció como amigos y, la verdad, lo mejor que puedo pedir es laburar con él. No tenemos competencia, celos, egoísmo. Nos gusta ser partenaire uno del otro y nunca ser uno el protagonista. Una vez condujimos juntos en radio un programa que se llamaba Segundos adentro, porque los dos éramos segundos de otro, y fue una especie de germen de lo que hoy es la conducción juntos de TVR.

RADIO, TV Y TEATRO

GABRIEL SCHULTZ. Nació el 21 de julio de 1966, de padre peletero y madre docente. Se recibió de periodista. Comenzó como telefonista de Radio Municipal, trabajó en La Red y en Metro, en la que se mantiene como integrante de Basta de todo, programa de Matías Martin. Escribió el libro Máximas de un hombre cualquiera y está por sacar el segundo. "Son observaciones que tienen que ver con los comportamientos humanos. Hace 5 años que las hago y funciona". En TV, hizo Ardetroya. Este año, debutó en teatro con el stand-up Hoy, hoy, hoy, con Diego Wainstein, Guillermo Celso y Rudi (es el presentador). Casado y padre de dos hijos (nena de 9 años y varón de 6).

SEBASTIÁN WAINRAICH. Nació el 23 de mayo de 1975, de padre comerciante y madre ama de casa. Estudió periodismo, pero no terminó la carrera. Se define como "hombre de radio" y, como tal, conduce Metro y 1/2, con Julieta Pink, por FM Metro. Comenzó a los 16 años, haciendo programas del club de sus amores, Atlanta; fue productor de Fernando Peña en El parquímetro, y uno de los conductores del programa de culto Mamá paga. En TV, hace el espacio "Kirsch TV" en Duro de domar, programa de Roberto Petinatto por el que ganó un Martín Fierro Revelación. En teatro, integra Cómico Stand Up 3. Está en pareja y en agosto fue padre de una nena.

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