Por Sebastián Auyanet
Montevideo, martes 21 de agosto. Living de la casa de Juan Campodónico. Al lado de su tocadiscos hay un envase de vinilo.
- ¿Qué es eso de ahí?
- Mirá.
Juan Campodónico se acerca al tocadiscos, saca el vinilo y enciende el equipo. Lo que se oye es la Camerata Punta del Este. "Escuchá lo que es esto… lo compré hace unos días en la feria de Villa Biarritz". Examina el envase del disco Gris Tango. Las letras, la ilustración de portada con todos los músicos… "Este es, definitivamente, mi `Bajofondo root`. A lo mejor el de Luciano o el de los demás músicos viene por otro lado, pero La Camerata tiene mucho que ver con mi aporte a Bajofondo". La vinculación se hace evidente con escuchar apenas un par de temas del sonido compuesto por Luis Pasquet, sean propios o versiones de otros artistas. "Escuchá el dub. Mirá el ritmo que tiene… Esto es lo que yo iba a ver a los diez años, cuando vivía con mi familia en México D.F.. Era uno de nuestros vínculos con Uruguay". Al rato, el que se acerca es Luciano Supervielle. Juega con la perilla de volumen.
- Esto es increíble. Es como una mini cajita de samples (risas).
Buenos Aires, miércoles 15 de agosto.
Ateka es un local lleno de extravagantes y fieles equipos de audio aún no inaugurado. Hoy oficia de lugar de presentaciones. En una pequeña sala de vidrio nos espera uno de esos equipos. Otra de las cabezas del proyecto, Gustavo Santaolalla (productor argentino responsable de la crecida de bandas como La Vela Puerca, Árbol, Bersuit y Café Tacuba, entre otros, para más señas ganador de dos premios Oscar por las bandas de sonido de Secreto en la montaña y Babel) se acerca junto a Campodónico al aparato. Antes de poner play, explica. "Lo que van a escuchar es Mar Dulce, un nuevo disco de Bajofondo (sale el 4 de setiembre en Argentina y unos días después en Montevideo). ¿Por qué ya no es más `Tango Club`? Lo van a ver ahora, pero hay que decir que le tenemos mucho respeto a la palabra tango. Bajofondo es un colectivo que visita todas las raíces de la música de esta región, de Argentina y del Uruguay. Entonces está el tango, pero también el candombe y el rock. La milonga y el hip hop ¿no?".
¿Y quién le puede decir que no a Santaolalla? Quienes lo secundan en el proyecto Bajofondo fueron responsables hace unos diez años de imponer del hip hop en nuestro país (a través de las bandas Peyote Asesino y Plátano Macho) y están fuertemente vinculados al rock en el ámbito de la producción artística (La Vela y el Cuarteto de Nos, por mencionar apenas dos fundamentales contribuciones de Juan a la música de nuestro país en ese género). El track número uno del disco, Grand Guignol, empieza a sonar y a primera escucha se antoja como un excelente tema para arrancar un concierto, bien arriba. Santaolalla cierra los ojos y empieza a mover la cabeza. Con tanta música en su cabeza ¿cómo hace para sentir con tanto fervor lo que escucha? ¿Finge? No parece. Mira a Juan y le advierte de un sonido. Se ríen.
Montevideo, jueves 16 de agosto.
"Acá hacen tremendas milanesas", dice Luciano Supervielle cuando entramos al bar Tinkal, a metros de la Embajada de los Estados Unidos, frente a la rambla. El olor a fritura abraza desde que entramos; parece que recién echaron las papas al aceite. Dos cortados y un café, aunque sea un poco tarde para desayuno.
-Quizá Zitarrosa no sea uno de los temas más emblemáticos de este disco, pero escuchar su voz sampleada durante un concierto en Australia es realmente emocionante. ¿De dónde sacaste eso?
-(Juan) Esos conciertos vinieron en una serie de la revista Posdata. Claro que además de resolver las cuestiones de los derechos tuve que ir a hablar con la familia de Zitarrosa para aclararles que era un homenaje y no un curro. Las guitarras de esa canción son del Toto Méndez, que supo tocar con él.
-Esa canción tiene mucho que ver con lo que ustedes se proponen...
-Y… Bajofondo es un proyecto musical muy claro. Pretende la recuperación de lo rioplatense en la música contemporánea. Queremos crear estilos nuevos, música nueva que sea de esta parte del mundo. Que no sea como hace treinta años que estamos haciendo rock, jazz y pop. Este es otro lugar del mundo, tenemos nuestra idiosincrasia. Bajofondo es una reafirmación musical de eso, justamente. Todos componemos de forma distinta y por eso el disco es bien heterogéneo, pero estamos inspirados en los mismos conceptos musicales. Siempre digo que Bajofondo no es un grupo ni una banda, sino una alianza de artistas. Y además es un grupo intergeneracional, algo que no se da mucho. Acá tenés gente que está en los veinte, en los treinta, en los cuarenta e incluso Gustavo está a mitad de los cincuenta… Ayer hablaba con un periodista que me decía que muchas cosas de este disco le sonaban muy de Berlín… Yo le dije: "Sí, y muchas otras suenan de acá, de a la vuelta de la esquina" (risas).
Buenos Aires, miércoles 15.
Sin impostar una voz tanguera, Fernando Santullo (sí, el ex cantante de Peyote Asesino) se lanza tras un fraseo presuroso, como queriendo escaparse del ritmo a puro dribbling vocal. En algún punto se parece al estilo de algunas canciones de Drexler aunque claro, esto es bastante más oscuro. Es más… tanguero. Se trata del tercer tema del disco: Ya no duele. Acaba de llegar el veterano conductor de radio Lalo Mir, aparentemente decidido a ser el centro de atención de la noche, incluso por encima del disco. Santaolalla repite la letra de Santullo con la voz muda. Campodónico sube y baja la cabeza. Después vendrá Hoy, con Juan Subirá, bandoneonista de Bersuit. Su voz añade desprolijidad aunque probablemente un Melingo le hubiera ido mejor. Sin embargo, la historia de la canción escrita por el propio Subirá (en los zapatos de un enfermo de SIDA) es bien intensa.
De vuelta en Montevideo.
"Yo creo que este disco abre el juego", arranca Luciano Supervielle. En el anterior estaba la idea de `tango electrónico` muy presente", secunda Juan. "En aquel momento la denominación `tango` era para resumir todo lo que hacía a la música rioplatense, o sea la música más grande y desarrollada de todas las que surgieron acá. Pero en realidad también había candombe, milonga, pop, rock uruguayo, rock argentino… Por eso no es casualidad que en este disco escuches a Juan Subirá...".
-... o que Juan Casanova escriba un tema que canta Nelly Furtado.
-(Juan) ¡Claro! Ese tema lo escribió Casanova con Luciano. Él es un ícono del rock uruguayo. Me gusta ver a este disco como una combinación de cosas tan imposibles como Nelly Furtado y Los Traidores.
-(Luciano) Aparte la manera en que surgió ese tema fue increíble. Se llama Baldosas Mojadas (Slippery Sidewalks) porque cuando Juan lo estaba trabajando se venía a mi casa del Prado a pata, desde el Centro. No tenía un mango. Así que venía pisando esas baldosas mojadas. Nos reíamos con él porque decía "qué increíble, logramos hacer que Nelly Furtado diga `no sé qué puta pasa` (risas)".
-(Juan) Eso también tiene que ver con poner lo que hacemos dentro de un contexto. Juan Casanova no viene de Elvis Presley, sino que viene de escuchar milonga. Casanova y Furtado es una combinación imposible, como también lo es la de otra de las canciones nuevas que se llama El Mareo, una letra que canta Cerati y que escribimos Santullo y yo. O sea que es Peyote Asesino más Cerati.
-Al escuchar las participaciones del disco, se nota que ningún invitado se impone a la música. Incluso él se enganchó a cantar una letra que no era suya, juegan para la canción…
-(Juan) Totalmente, jugaron para el cuadro. Todos ellos se sumaron a la propuesta sabiendo que nosotros teníamos el control. El tema de Cerati es súper melancólico, re loser. Es algo que por ahí nunca escribiría, lo de él es como más glamoroso y sugerente.
-Da la sensación de que con esas intenciones, de todas formas están redefiniendo el género electrotango, que es aún muy joven.
-(Luciano) Yo pienso que tiene que ver más con la evolución de la banda en sí misma. Cuando salió mi disco Supervielle, ya se veía que era menos tanguero que el primero. Y a medida que hemos tocado en vivo generamos un sonido propio a partir de una necesidad de trabajar sobre lo que somos, sobre nuestra historia musical. Creo que todos estamos seguros de que así como primer y segundo disco no tienen nada que ver, el tercero también va a ser bien distinto.
-(Juan) Te voy a poner un ejemplo que siempre uso. En la época del surgimiento del rock, todos los artistas giraban en torno a ese concepto y buscaban redefinirlo. Por ejemplo las canciones. Todas usaban la palabra `rock`. Rock around the clock, El rock de la cárcel… eso es el género. Ahora, de ahí hay artistas que se despegan y luego te preguntás ¿es rock o no? Ejemplo, Pink Floyd… es y no es rock. Viene de esa raíz, pero es un artista con sus propios parámetros. Radiohead ¿es o no es? No están jugando para el género, tratando de definirlo… Juegan para sus propias inquietudes musicales. Yo creo que el electrotango como concepto es un poco parcial. Lo que habría que crear son nuevos estilos. ¿Por qué hace 100 años que no se definen nuevos estilos en el Río de la Plata? El último es el tango, por eso usamos esa referencia. Entonces lo que habría que decir es: ¿Qué hace esta gente? Sonido Bajofondo. O sea, buscar variantes y ponerles nombre, como en algún momento hicieron los jamaiquinos con el Reggae, el Rocksteady, el Dance Hall, o como hacen los gringos. Luego hay que hacerlos crecer.
-(Luciano) Y desde que se generó un estilo dentro de la música electrónica como es el electrotango han aparecido artistas que profundizaron dentro de esos límites. Nosotros estamos visitando otras cosas. Más en nuestro viaje que en el del género en sí. Yo creo que el electrotango hoy en día tiene otros exponentes más representativos.
Buenos Aires…
Después de que el corte de difusión Pa´ bailar haya hecho temblar (literalmente) las paredes de vidrio del salón, el tempo baja un poco en las siguientes canciones. Lalo Mir no deja de intentar llamar la atención. Se mete a la sala, habla a las carcajadas, sale, trae vino, hace brindar a dos o tres. El choluleo recién pasa a segundo plano cuando Santaolalla anuncia Fairly Right, quizá el tema que muchos de los presentes venían a escuchar. "Grabé este tema hace unos veinte años y nunca lo había usado. Con el paso del tiempo aprendí que existe una `visión tanguera cósmica` que no sólo es del Río de la Plata. Artistas como Tom Waits, Marianne Faithfull, Nick Cave… son tangueros. Tienen ese ánimo entre melancólico y oscuro que tiene el tango". Tan sólo con escuchar los vibratos de Costello al final de la canción ratifican lo que Santaolalla dice. Uno cierra los ojos y casi que puede ver a la orquesta detrás. En seguida, otro golpe con el Cerati dulce pero mesurado de El Mareo, un hit para verano, sin dudas. Perdón, un recontra hit. El tercero llega por cortesía de La Mala Rodríguez y su rapeo andaluz para El andén. ¿Se estarán resignificando nuestras raíces musicales en forma de algo acorde a nuestros tiempos? Por ahora, ninguna combinación rechina.
Montevideo…
-A primera escucha parece que Mar Dulce hubiera sido concebido como un show. Tiene su comienzo arriba, transiciones más instrumentales… ¿Lo ven igual?
-(Juan) El orden del disco está armado como para ser escuchado de corrido. Esa fue una de las discusiones más grandes en el proceso. Existe la opción de que vayas a buscar tal o cual tema, pero en principio está concebido como una suerte de viaje musical. También debe tener que ver que lo grabamos en vivo, tocando todos juntos.
-(Luciano) Siempre es un problema el orden porque es un disco muy ecléctico. En los shows nos pasa lo mismo.
-(Juan) Tiene que ver también con que es un disco muy visual, e incluso hacemos proyecciones en los shows, así que es algo que se vive pensando y repensando.
- ¿Se juntaron a escribir o hicieron los temas a distancia? ¿Cuál es la que más les gusta?
-(Luciano) Más o menos hace tres años empezamos a hacer cosas. Hace dos nos juntamos con la banda a ver qué cosas había y a ensayar lo que ya estaba compuesto. En este disco aún no lo sé. Borges y Paraguay es un tema que me encanta para tocar en vivo.
-(Juan) Creo que tanto para mí como para todos este espacio nos libera porque es un espacio de creación. O sea, yo soy productor discográfico, pero acá es donde puedo crear. Es un lugar para decir "quiero hacer o decir tal cosa. Es un espacio prioritario para todos nosotros". En cuanto a los temas...Ya no duele el corazón me encanta para el disco, pero por ahí la forma en que está cantado no es tan buena para sonar en vivo. Después hay otra que se llama Que lo paren que no sé si es tan buena para el disco, pero es excelente para un informativo (risas). Eso es otra cosa que está buena de nuestra música. Que entra por lugares distintos. Siendo cortina de radio o publicidad… No porque haya sonado demasiado en la radio. Videos de goles...
El viaje termina en Buenos Aires. "La milonga es hija del candombe, así como el tango es hijo de la milonga". La voz sampleada de Alfredo Zitarrosa suena contundente en el penúltimo tema del disco. Para el final, todos (hasta el propio Mir) se callan. Santaolalla presenta Chiquilines, una canción de cinco minutos y poco, cuyos versos cantados por Lágrima Ríos arrancan recién en el cuarto. Al sample de la versión de Vieja Viola grabada para el disco Café de los Maestros, se le agregaron unas líneas escritas por el productor que ella misma canta. "¡Ahí viene el verso, ahí viene!", avisa Santaolalla. La despedida de la extrañada Lágrima marca el final del viaje inaugural por Mar Dulce. Todos aplauden.
El factor Costello. "¿Es verdad que invitaste a Morrisey?" pregunta un periodista argentino a Santaolalla. El productor cuenta que el ex cantante de los Smiths había grabado algunas cosas con él, pero cuando definió su gira se quedó sin tiempo para grabar. Lo mismo sucedió con Dave Gaham, cantante de Depeche Mode. "A Elvis también le propusimos, pero recién un año después, cuando el mánager de Diane Krall (esposa de Costello) nos pidió un par de temas, intenté. Me dijo que no había recibido nada antes y se enganchó".
Banda global. "Bajofondo es una banda atípica por otras dos cosas. La primera es que no tiene cantante fijo, y la segunda es que cuatro de sus integrantes viven en Uruguay (Campodónico, la VJ y cantante ocasional Verónica Loza, el bajista Gabriel Casacuberta y él) dos en Argentina (el violinista Javier Casalla, en Bariloche y el bandoneonista Martín Ferrés, en Buenos Aires) y dos en Los Angeles (Santaolalla y el baterista Adrián Sosa)" (Supervielle).
Calle 13. Poca gente sabe que el popular tema El Tango del Pecado de los reggaetoneros tiene arreglos hechos por Campo y Supervielle "Creo que para la música que ellos hacen, que puede ser vista como terraja, son bastante abiertos. Son muy buenos músicos que están en la misma: abrir el juego dentro del género" (Juan).