"Evo Morales delega poco, toma 50 decisiones por día"

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La cuestión. ¿Qué impresión le dejó Evo Morales, luego de acompañarlo tanto tiempo para escribir el libro Jefazo?

Entrevista de César Bianchi

Martín Sivak, periodista y sociólogo, tiene 32 años. Se recibió en la Universidad de Buenos Aires y siguió sus estudios en la Universidad de Londres. Ha escrito para distintas publicaciones de América Latina y trabajó en radio y televisión. Ha publicado El asesinato de Juan José Torres (1997), El dictador elegido. Biografía de Hugo Banzer (2001), El Doctor. Biografía no autorizada de Mariano Grondona (2005) y Santa Cruz, una tesis (2007). Hoy vive en Nueva York, donde cursa un doctorado en Historia de América Latina en la Universidad de Nueva York. Jefazo, retrato íntimo de Evo Morales es su cuarto libro (Debate, distribuye Sudamerica). El trabajo explica cómo un dirigente cocalero y de origen indígena (aymara) logra llegar a la presidencia de Bolivia con un récord de votos. Sivak entrevistó a Morales por primera vez en 1995; desde que es presidente lo acompañó en viajes por América Latina y África.

Tuve la posibilidad de ver quién es el presidente de Bolivia en el minuto a minuto, hora a hora.

Entre medio de decisiones de Estado hay pequeñas situaciones o decisiones que son de la gente de a pie, y en el caso de Evo Morales se repite en su conducta. Me refiero a jugar al fútbol, hacer picaditos con sus compañeros de gabinete, esa cosa de informalidad, tomar 50 decisiones por día, estar atento de quién sube a un avión y quién no.

Yo subí muchas veces a su avión. Es una experiencia intransferible. Yo como periodista había reconstruido la vida de un presidente o un ministro a través de entrevistas con otros allegados, pero ahora tuve la posibilidad de ver como testigo, desde una perspectiva distinta, lo que me permitió escribir desde una cercanía. Para mí eso fue valioso.

También noté en mi trabajo que la vida de Evo Morales como presidente se parece mucho a la vida que llevaba como dirigente sindical. Yo lo conocí en 1995 cuando él visitó Buenos Aires para un congreso. Él ahí era un dirigente sindical pero no era el principal cocalero de Bolivia. Todas esas situaciones precarias, informales, de incertidumbre que viví con él desde 1995 al 2005 se repitieron en la presidencia. Tiene que ver con una convicción de él: que tiene que llevar el mismo estilo de vida que siempre llevó.

En esos 10 años yo viajé mucho a Bolivia porque los dos primeros libros que escribí tuvieron que ver con la historia reciente de Bolivia. Estuve mucho en ese país, y cuando trabajé en Página/12 y Perfil (estuve con Jorge Lanata siete años), yo era el encargado de escribir sobre Bolivia, entonces tres o cuatro meses al año pasaba allí. Y cada vez que iba siempre lo veía a Morales, o lo llamaba y conversaba con él, entonces lo entrevisté muchas veces y hasta jugué al fútbol con él... Producto de esa relación él me dio el privilegio de poder ver cómo era su vida en el día a día durante mucho tiempo.

Se despierta 4.30 y a las 5 de la mañana tiene su primera entrevista de trabajo. Evo prioriza mucho las reuniones con las organizaciones barriales y movimientos sociales. Algo para destacar es que él delega poco, toma grandes y pequeñas decisiones. Eso es porque tiene a la confianza como un valor supremo. Para que él confíe en alguien, esa persona tiene que pasar por muchas pruebas.

Cuando Evo se mete tierra adentro en Bolivia él le cuenta a la gente, a los campesinos, sus dudas, sus dilemas y anécdotas. Cuenta cosas que no suele contar en entrevistas y no son encuentros reservados, son actos públicos. Entonces me parece que tiene eso de ir al territorio a refrendar su liderazgo y a compartir sus convicciones. A compartir su discurso radical pero también sus dudas, sus chistes. Me parece que el Morales público se parece mucho al privado. El de la cotidianidad del Palacio (Quemado, el presidencial) se enoja, se pelea con los ministros, discute.

Él tiene un discurso radical y lleva adelante un gobierno muy radical: la reforma agraria, el decreto de nacionalización de los hidrocarburos, la asamblea constituyente; esas grandes medidas de gobierno son radicales. No es que Evo Morales lo haya decidido así, sino que había una demanda social en Bolivia en el sentido de que la tierra debía ser repartida, el Estado tenía que recuperar sus recursos naturales y que debía haber una renovación de élites. Por eso lo votó el 54% de la gente. No es que haya ganado con un discurso moderado y al llegar al poder lo radicalizó.

Es decir: las líneas fundacionales del MAS (Movimiento Al Socialismo) y su plan de gobierno se parecen mucho.

El gobierno de Morales tiene una oposición en formato regional (las regiones ricas de Bolivia) y su reclamo de autonomía son sus opositores. Mañana domingo se verá la capacidad electoral porque hay un voto revocatorio de su mandato donde Morales pone en juego su continuidad y los prefectos (gobernadores) de todo el país también. Las encuestas indican que Evo Morales va a ser ratificado en su cargo. Tiene entre un 54 y un 60% de intención de voto.

Es un porcentaje muy significativo porque los últimos presidentes de Bolivia han ganado con el 22%. Creo que el revocatorio mañana va a resolver la crisis que él tiene con la oposición. u

La coima de la corbata

"Evo nunca usó corbata ni la usará. Durante muchos años lo han intentado coimear, meterle causas por drogas, hicieron todo lo posible para sacarlo del camino. Quien primero quiso coimearlo fue un abogado. Él lo llamó `corbatudo` y desde entonces dijo que no usaría una".

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