El Plaza Central no está en venta, pero se escuchan ofertas. La sala de cine, que se inauguró en 1950, reabrió en 1988 y se convirtió en una de las principales salas de espectáculos del centro, puede terminar, previsiblemente, sirviendo al espectáculo de una iglesia Pentecostal. Todo depende de que se llegue al valor adecuado.
Según Humberto Ortolani, director de la Compañía Central Cinematográfica, no hay ningún acuerdo concretado. La sala sigue con las actividades planeadas -entre ellas, la próxima entrega de los premios Graffiti-, y no tiene ningún cartel de "en venta" pero "si hay ofertas razonables, se las escucha". Hasta ahora, diversos interesados han ofertado, pero a la compañía no le ha parecido que se alcanzara el valor que consideran tiene el inmueble.
Para que se mantenga la sala como centro cultural, algunos esperan la acción de la Intendencia, pero su intervención no parece muy probable. "Hace un año, se habló con la Intendencia, también estaba en el medio el MEC, por una serie de exoneraciones que solicitamos, pero la Intendencia declaró que no les interesaba", dijo Ortolani.
Otra posibilidad fue que adquiriera el local una empresa brasilera que buscaba un lugar en el centro para establecer un hotel, pero tampoco se concretó.
Quienes vienen insistiendo en su oferta son las iglesias Pentecostales. "Tenemos ofertas de iglesias, que no han sido razonables hasta ahora, pero no se descarta. Iglesias ha habido tres, cada vez se aceran más al precio, pero todavía no han llegado". Mientras continúan los espectáculos, los asistentes ya pueden comenzar a sentir nostalgia anticipada.