MARCELA MORETTI
En junio de 2007 el espacio para enterrar la basura montevideana en el Servicio de Disposición Final de Felipe Cardozo se estaba acabando. La situación, se anunciaba, iba a llegar al límite a fin de año. No iba a haber lugar para más basura.
Hoy, el tope ya se sobrepasó pero, como siempre, todo sigue igual. Algo cambió: los técnicos del vertedero municipal tienen que ser cada vez más creativos para enterrar la basura como sea. Por ahora han tenido suerte.
El servicio ubicado en Felipe Cardozo y Cochabamba, en el noreste de la capital, tiene que recibir los residuos de Montevideo por siete años más -mientras se define un nuevo lugar de disposición para el área metropolitana- pero en otras condiciones. Sobra terreno pero no está acondicionado para el depósito de basura y deben habilitarse nuevas áreas que se han ido retrasando. Las obras, previstas en la administración municipal anterior se convirtieron en una obligación para el intendente Ricardo Ehrlich que debe solucionar el problema rápido. Para eso la comuna realizó una licitación pública internacional que fue larga y compleja pero ya está en su etapa final.
"Nuestro lema es enterrar la basura como podamos. No podemos decir que no porque se genera un caos en Montevideo", había afirmado el ingeniero civil Federico Charbonier, del servicio de disposición final, en junio.
"Estamos complicados, aprovechando cada espacio de la mejor manera posible, reproyectando desde la ingeniería. Hoy utilizamos espacios que nos quedan y que en procesos normales no se utilizarían", explica ahora el responsable de Felipe Cardozo, el ingeniero Raúl Blengio.
La tarea no es fácil pero no hay riesgo de colapso para la ciudad, según él. "Nuestra obligación es seguir aguantando a través del rediseño del módulo. Estamos dentro de los coeficientes de seguridad. Se puede trabajar con pendientes más o menos apaisadas, más o menos verticales", dice Blengio.
La realidad es que hoy los cerros de basura se van para arriba superando los límites de pendiente previstos por el proyecto original de ingeniería y más adelante se verá si es necesario realizar inversiones para revertir acciones que hoy se toman porque no hay otra alternativa a la vista. En el sector están preocupados, no quieren que las acciones se aceleren recién cuando haya un riesgo sanitario probable para la ciudad. Y las montañas de basura siguen creciendo.
Sobres lacrados
El director de Limpieza de la intendencia, Eduardo Pereira, parece tranquilo. "Sigue habiendo capacidad, se requieren obras para ampliar pero en caso necesario se da más altura", dice. Para él "no hay urgencias" en el servicio que depende de su dirección y además anuncia que la comisión evaluadora de las ofertas técnicas que se presentaron a la licitación está por emitir un fallo. Esto quiere decir que el inicio de las obras de ampliación del vertedero estaría más cerca. Pero no tan cerca.
Además de la construcción y operación de la planta de tratamiento y disposición final de residuos urbanos, la licitación incluye una planta de clasificación, otra de tratamiento de lixiviados (líquidos que segrega la basura) y un sistema de recuperación de biogás. Hasta ahora, los gases y líquidos que expide la basura acumulada no reciben un tratamiento específico y no se sabe qué efectos generan en el ambiente. En el marco del protocolo de Kioto, ha crecido el interés por tratar estos gases que se encuentran entre los causantes del efecto invernadero. Este llamado contemplaba eso.
Uno de los técnicos municipales que evalúan las ofertas, el ingeniero Carlos Piña, asegura que "el informe está casi terminado".
La licitación tiene dos etapas. En la primera, que es la que está por terminar, se abre el sobre que contiene la oferta técnica y en la segunda el que detalla la oferta económica. El segundo sobre se abre sólo si la oferta técnica es avalada y gana, sí o sí, el presupuesto más barato. En esta licitación se presentaron cuatro consorcios, que presentaron sus proyectos en setiembre del año pasado. Fue un proceso engorroso, complejo y que soportó dos prórrogas.
"Nosotros enviamos el informe técnico al servicio de compras que es el que lo avala o no y entonces se abre el sobre económico y gana el más barato. Así es más cristalino, si el oferente no pasa la oferta técnica no puede competir", explica Piña.
Mientras no se define la licitación, la metodología de disposición final de Felipe Cardozo corresponde a un vertedero controlado, pues no cumple todos los requisitos para ser considerado un relleno sanitario, que asegura, entre otras cosas, mejores parámetros ambientales. Hoy se ven cerros de basura y sobre las zonas que no están cubiertas por tierra sobrevuela una crónica nube de gaviotas.
Allí, los residuos provienen principalmente de la recolección domiciliaria, de particulares y de podas y barridos. Todos los días llegan 1.800.000 kilos de basura pero esa cifra siempre va en aumento. El panorama no es muy gratificante.
Las obras que todavía se están por hacer en el servicio de disposición final montevideano servirán para atender la situación de la capital durante siete años, tiempo en el que las autoridades esperan que esté listo un nuevo lugar de disposición de residuos para el área metropolitana, el llamado Parque Ambiental Cañada Grande, que se localizaría a seis kilómetros de Empalme Olmos, en Canelones.
El Plan Director de Residuos consideró que ese es el lugar más idóneo para los residuos de Montevideo, Canelones y San José, pero los vecinos de la zona se resisten al proyecto y el futuro no está claro. "Está en una etapa de indefinición", concluye Pereira.