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La demanda voraz de libros y las sanciones gubernamentales contra muchas fábricas, pequeñas y contaminantes, han causado una escasez de papel en China, elevando su precio hasta 10% en lo que va del año. Ello obligó a que las imprentas retrasen la entrega de libros y a que las editoriales aumenten los precios.
Hasta ahora, los problemas se limitan a China, pero los expertos consideran que si no se revierte la tendencia, las editoriales de todo el mundo podrían enfrentar mayores costos, y los lectores tendrían que pagar más. China es el mayor proveedor extranjero de productos impresos -principalmente libros- para Estados Unidos.
La industria china del papel depende de la paja y otros desechos de los cultivos para producir papel, no de la celulosa de madera utilizada en Occidente. Ese método es altamente contaminante.