-¿Qué evaluación hace del año que termina?
-Ha sido un buen año, no sé si por las condiciones internacionales o las políticas económicas. Como siempre, los cambios provocaron sacudones sociales, pero creo que el país se está ajustando.
-¿Y a nivel del fútbol?
-Uruguay volvió a mostrar un fútbol más ordenado después del cambio de gobierno en la Asociación Uruguaya de Fútbol con la salida de Eugenio Figueredo y la entrada de José Luis Corbo. En 2007 empezó a dar frutos el trabajo de Defensor y Danubio, resultado de un trabajo de largo plazo, de muchos años de trabajo en los que se han consolidado económicamente y hoy le compiten en superioridad a los grandes. Destaco la continuidad de sus éxitos y del trabajo que han hecho. Es una señal de cómo debe ser el trabajo y la adaptación a la nueva época que vive el fútbol, dependiente del mercado central europeo, que tiene que transferir, pero que tiene que ordenar sus gastos para salir adelante.
-¿Y en el resto de los deportes?
- Los Juegos Panamericanos volvieron a mostrar el nivel en el estamos. Uruguay participó prácticamente en todos los deportes, y sólo obtuvo tres medallas, quedando en el nivel más bajo de los resultados. Cuando llega la competencia internacional, nos quejamos de los pocos resultados, pero se corresponden con la ausencia de una política estatal seria sobre el tema.
-¿Cuál fue el acontecimiento del año?
-La muerte de José Pedro Damiani, una figura absolutamente relevante. Con él desapareció un estilo, esa combinación muy batllista de conducción unipersonal, sobre la base de una personalidad muy fuerte, sin la aceptación de la participación de los demás. Su desaparición pone fin a ese tipo de figuras. Hoy el fútbol, el deporte, la sociedad exige otro tipo de distribución y participación de esfuerzos.
(*) Periodista deportivo.