Todo para ser un país

| Transnistria, ignota república soviética, tiene todo para ser una nación pero no la dejan.

Vida diaria. Un pequeño país que busca su lugar en medio de una zona convulsionada. 400x260
Vida diaria. Un pequeño país que busca su lugar en medio de una zona convulsionada.
Bloomberg

CELESTINE BOHLEN, BLOOMBERG

Transnistria está en un dilema: aunque se considera a sí mismo como un país, nadie más lo hace.

Tiene bandera, estampillas, billetes de banco y el autoproclamado nombre de República Pridnestroviana Moldava. Pero para la antigua república soviética de Moldavia, donde está ubicada, esta franja de tierra en forma de anguila con 550.000 habitantes es solo "la margen izquierda`` del río Dniéster.

El área de habla rusa, que libró una sangrienta batalla por su independencia de los moldavos de habla rumana en 1992, es ahora un peón en el nuevo y tenso juego de la diplomacia entre Este y Oeste. La negativa del presidente ruso, Vladimir Putin, a retirar 1.200 efectivos militares es un punto espinoso en la ratificación por parte de Europa occidental de un tratado que es la piedra angular de la seguridad posterior a la Guerra Fría. Ahora Putin dice que saldrá del tratado el 12 de diciembre.

"Los rusos tienen escaso interés en resolver este asunto``, dice Jacques Rupnik, profesor del Instituto de Estudios Políticos de París. "La actual situación les resulta mucho más útil``.

La mayor parte de las tropas rusas desplegadas en Transnistria cuidan un depósito de 21.000 toneladas de armas anticuadas que abandonó el otrora poderoso ejército soviético número 14. Moldavia, entre otros países, sostiene que su presencia viola una revisión del Tratado para las Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (CFE, por su sigla en inglés) de 1999.

"Nuestra posición es que todas las partes deben aceptar su responsabilidad según el CFE, incluyendo el retiro de fuerzas extranjeras``, dice Andrei Stratan, el ministro moldavo de Asuntos Exteriores e Integración Europea. "La posición rusa nos preocupa mucho y también crea incomodidad en Europa".

La amenaza rusa de retirarse del tratado también creó alarma en Washington.

La medida de Putin podría aumentar la presión sobre Estados Unidos para desistir de planes de desarrollar un sistema de defensa antimisiles en la República Checa y Polonia, que según Rusia comprometería su seguridad.

"Rusia está retirándose unilateralmente de uno de los más importantes regímenes de control de armas de los últimos 20 años``, dijo el subsecretario de Estado de Estados Unidos Nicholas Burns el 30 de noviembre. "Este es un error".

Moldavia, que no ha ratificado el tratado, linda con Ucrania al este y tiene vínculos históricos con su vecino occidental, Rumania, que ahora es miembro de la Unión Europea.

Moldavia también está desarrollando más amplios lazos con Europa occidental, y en el 2005 añadió "Integración Europea`` al nombre de su Ministerio de Asuntos Exteriores. Por primera vez este año, más de la mitad de su comercio fue con naciones de la UE.

"Moldavia se ha convertido en centro de atención, ya que todos buscan un entendimiento para salvar el tratado CFE``, dice Vasili Sova, el ministro moldavo para la reintegración.

Recientemente, Moldavia se ofreció a disolver su ejército a cambio del retiro ruso y a dar a Transnistria una amplia autonomía. Rusia aún no ha aceptado -o rechazado- la propuesta.

"Este es un problema resoluble", dice el embajador Louis O`Neill, que encabeza la misión moldava para la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. "Podríamos resolverlo rápidamente si hubiera voluntad``.

Transnistria representaba 40% del producto interno bruto de la República de Moldavia en tiempos soviéticos. Su ambiguo estatus actual es uno de varios "conflictos congelados`` que emergieron del caótico colapso de la Unión Soviética en la década de 1990. También podría ser el más fácil de arreglar, dicen diplomáticos.

Rusia tiene la clave para resolver el problema de Transnistria. Además de las tropas allí apostadas, sostiene su economía a través de subsidios ocultos, como una factura impaga de U$S 1.300 millones que se debe a la compañía rusa de gas OAO Gazprom.

A ambas márgenes del río Dniéster hay creciente frustración con ese estado de limbo, al que atribuyen su prolongada pobreza. Según el Almanaque Mundial de la CIA, Moldavia, con una población de cerca de 4,7 millones, está entre los países más pobres de las antiguas repúblicas soviéticas, a la altura de Uzbekistán. Treinta por ciento de su economía depende de remesas de ciudadanos que trabajan en el exterior.

"La gente está simplemente cansada de la incertidumbre", dice Vitali Omelianov, agrimensor nacido en Transnistria que vive en Chisinau, la capital de Moldavia.

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