Un partido en obra

| El Partido Colorado tentó a dos personalidades muy distintas ofreciéndoles la candidatura para 2009: Alejandro Atchugarry y la ex primera dama, Mercedes Menafra; una prueba de lo que vive el sector a tres años de su derrota histórica.

Elenco. Gustavo Osta, Martín Aguirrezabala, Luis Hierro, "Peluca" Valdez y Washington Abdala. La versión 2007 del Partido Colorado. 400x250
Elenco. Gustavo Osta, Martín Aguirrezabala, Luis Hierro, "Peluca" Valdez y Washington Abdala. La versión 2007 del Partido Colorado.

CÉSAR BIANCHI

El 31 de octubre de 2004 a las 21.21, el politólogo Luis Eduardo González anunció en televisión que las elecciones nacionales las había ganado el Frente Amplio, y que el Partido Colorado había obtenido la peor votación de su historia: un magro 10,36%. Dieciseis minutos antes lo había dicho Oscar Bottinelli, pero los colorados que estaban en la casa del Partido no quisieron creerle. Según un cronista de Qué Pasa presente en el lugar, un militante orgulloso gritó "¡Viva el Partido Colorado!" y alguno que otro se animó a corear la futbolera "Volveremos, volveremos...". Pocos se le sumaron.

Washington Abdala era el único que no perdía la sonrisa... hasta que la perdió. Fue cuando se dio cuenta de la poca representatividad que tendría el partido desde 2005, con solo tres senadores. "Va a estar duro", reconoció.

A tres años de aquel shock, el Partido Colorado -el fundacional del país, el que recién vio interrumpido su dominio del Estado en 1959 cuando los blancos gobernaron en forma de colegiado- aún intenta recuperarse.

Los analistas consultados coinciden en que si las elecciones fueran hoy, el Partido Colorado votaría igual que a fines de 2004. Sin embargo, muchos de sus principales dirigentes confían en que todo será distinto para 2009.

Y la danza de nombres de precandidatos ya tiene unos cuántos anotados y otros candidatos que son vistos como tan seductores que hasta podrían conseguir unir a viejos rivales batllistas.

El ex ministro de Economía, Alejandro Atchugarry, por ejemplo, fue tentando por esa posibilidad.

Según confiaron fuentes coloradas que pidieron el anonimato, en un restaurante de Carrasco dirigentes del Foro Batllista y la 15 (el ex presidente Jorge Batlle, el ex vicepresidente, Luis Hierro López, el veterano dirigente Juan Adolfo Singer) le pidieron al ex ministro de Economía que represente a los dos grandes sectores del coloradismo en las internas, para competir con Bordaberry. Atchugarry no aceptó la propuesta.

Allegados a Atchugarry negaron que hayan habido reuniones formales. Lo explicaron así: "Hubo charlas de café donde seguramente tenían la intención de sondearlo para ver si agarraba, pero Alejandro los frenó antes diciéndole que para él `ya fue`".

El propio Atchugarry, consultado, prefirió no hacer declaraciones. "Entiendo que lo mejor es llamarme a silencio. A fines de 2004 me alejé de la política después de 20 años. Estoy en otra cosa: me reúno mucho con los jóvenes y les hablo, les cito la frase de 1968 de `la imaginación al poder`. Ellos son el futuro", dijo.

Atchugarry, el codiciado de todos los sectores, bien podría sumarse a Vamos Uruguay. Por lo menos, eso dicen desde este sector, dada su afinidad con Max Sapolinsky o Jorge Jaureguiberry, amigos personales de él e integrantes del grupo de Bordaberry.

El ex hombre mimado de Batlle no piensa volver a la política. Se lo escucha muy convencido. Defiende las virtudes de la reforma vareliana y promociona otra frase que alguna vez le escuchó a un grupo de ecologistas: "la tierra heredada no es nuestra, la tenemos en préstamo de nuestros hijos".

La negativa de Atchugarry llevó a buscar un candidato de esos que se parecen bastante a manotones de ahogado. Según una alta fuente del partido, un dirigente colorado le planteó al ex presidente Batlle si su esposa, Mercedes Menafra, se animaría a ser la candidata de la 15. "Pregúntenle a ella", habría contestado el ex presidente. Menafra les dijo que no.

"Es cierto, me hicieron la propuesta para ir por la lista 15 y la rechacé, absolutamente. No es lo mío, no tengo vocación política", confirmó Menafra a Qué Pasa.

¿Y la autocrítica?

Algunos coinciden en que la mentada autocrítica por errores cometidos ya fue hecha (otros la siguen reclamando), e intentan conquistar sufragios de la manera más razonable: acercarse a la gente.

Otros, incluso, se animan a hablar de escuchar al "pueblo". Quizá en ese contexto se entienda un poco mejor el recibimiento en sus filas del autodenominado Movimiento Plancha y su similar Amistá.

Sintomático o no del momento coyuntural del partido de Fructuoso Rivera y José Batlle y Ordóñez, el líder del Movimiento Plancha, José "Peluca" Valdez, llegó el 17 de octubre hasta la casa de la calle Martínez Trueba en carros tirados por caballos, escribió, displicente, una anotación usando de atril el busto de Rivera e hizo bailar cumbia villera a la prole de La Teja y el Borro sobre una tarima. De fondo, una frase de Batlle y Ordoñez: "La historia de las asambleas es la historia de la libertad".

Pero la ingeniería del partido va mucho más allá del "Peluca", el colorado del momento.

Por lo pronto, se anuncian varios precandidatos para las internas del partido, lo que constituye una gran diferencia con las internas pasadas, cuando Guillermo Stirling fue elegido orgánicamente y se desechó la competencia interna. Ya están anotados Tabaré Viera, Abdala y Hierro López por el Foro Batllista, José Amorín Batlle por la lista 15 y Bordaberry por Vamos Uruguay.

Ninguno se anima a cantar el "volveremos, volveremos" y ya ni se acuerdan del "victoriosamente va". Por ahora, tratan de recuperar la confianza perdida y escuchar a la gente que les dio la espalda hace tres años. Se aferran a la posibilidad de que muchos de los que prestaron su voto a la izquierda, hoy están desencantados con el gobierno. Y ese es un buen público objetivo.

El 24 de noviembre de 2005, Stirling, el último presidenciable colorado, en una carta dirigida al líder del Foro Batllista, Julio María Sanguinetti, se alejó de este sector y renunció a su puesto en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), por entender que a un año de las elecciones no se había hecho un análisis profundo del duro revés en las urnas. Habló de falta de autocrítica.

Hoy, el ex ministro del Interior cree que ese mea culpa que reclamó en su partida, aún es un asunto pendiente. "Es uno de los debes que tenemos y a esta altura obviamente no se va a procesar. Cuando me retiré del CEN, en mi carta especificaba que ante una pérdida tan importante de votantes debíamos analizar qué errores cometí, qué aporté para el resultado negativo, pero también los (errores) de los líderes naturales, de los senadores, diputados, ediles, intendentes y directores de entes autónomos: es decir, del cuerpo orgánico del partido, qué errores se cometieron para tener una elección tan mala". Stirling apunta también que muchos colorados votaron dolidos por la crisis bancaria y económica de 2002 con la que debió lidiar Jorge Batlle.

Hierro López, seguro precandidato por el Foro y el de mejor sintonía con el líder Sanguinetti, entiende que "de forma silenciosa y no oficial" la autocrítica se hizo. Y menciona ejemplos de cosas "buenas" que se están haciendo y no se hacían: la renovación de la carta orgánica del partido o la participación de jóvenes y mujeres en la nueva estructura partidaria.

El 1° de diciembre serán las elecciones juveniles, de donde surgirán 100 jóvenes que se integrarán a la Convención Nacional y eligirán a un joven y una joven para integrarse al CEN, con voz y voto. A las elecciones juveniles del Partido Nacional concurrieron 50.000 votantes.

Pedro Bordaberry lamentó la poca promoción de estas elecciones juveniles nacionales por parte del CEN. "No sé por qué, cuáles son los motivos, pero no se han promovido como deberían. Ahí empieza la renovación".

Hierro, prosecretario general del partido, se hace cargo de una mejoría orgánica y de organización que se pedía a gritos: "El partido tenía que funcionar mejor, y debíamos renovarnos en términos políticos e institucionales".

Cuando se le pregunta por "autocrítica" al también forista Wilson Sanabria suena esquivo: "uno la hace cada vez que se levanta... El partido tiene la mente abierta para mirar para adelante", dice. Y acota: "La autocrítica la tiene que hacer el Frente Amplio, que tuvo que dejar sus banderas políticas en los comités de base".

En lo de pensar en lo que vendrá coincide Stirling -uno de los primeros que exigió analizar culpas- cuando dijo que "lo importante es que ahora todos estemos mirando al futuro". Está alejado de la política, pero sigue hablando como el político que es. "Hay una generación de recambio importante". Y citó a Bordaberry, Viera, Abdala, el senador Isaac Alfie, el ex secretario de la presidencia, Carlos Ramela y Martín Aguirrezabala, ex ministro de Ganadería.

Es cierto. El recambio generacional que la población pedía a gritos según los analistas, parece estarse procesando. Con Batlle y Sanguinetti opinando sólo sobre grandes temas y autoexcluidos para las elecciones de 2009 (el primero tendrá 82 años y el segundo 73), se ocupan de promover nuevas figuras que se hagan cargo de lo que viene.

Ninguno de ellos quiso contestar preguntas para este reportaje. Sanguinetti adujo estar demasiado ocupado y Batlle accedió a hablar off the record, pero luego creyó que se traicionaría ese pacto y cortó la comunicación intempestivamente.

El politólogo Juan Carlos Doyenart está convencido que es sincera la ausencia de ambición presidencial de ambos líderes históricos y ex presidentes. Es más, opina que los precandidatos tendrán más éxito cuanto más se desmarquen de Batlle y Sanguinetti. Por eso, a quien ve con mejores chances es a Pedro Bordaberry, alejado de la lista 15 y líder del sector Vamos Uruguay, y a Atchugarry, distanciado de la actividad política. A pesar de la negativa del ex ministro de Economía a presentarse en las elecciones, Doyenart desconfía.

Su colega Daniel Chasquetti también cree que el recambio generacional está en marcha, y que es parte de un proceso de reestructura. "El partido está procurando reencontrar su identidad, renovar su dirigencia y delinear un nuevo mapa interno de fracciones. Hoy, su debilidad institucional es extrema", dijo.

Es que además de los tres senadores, el Parlamento sólo cuenta con 10 diputados colorados entre 99 y un solo intendente (Viera en Rivera).

Cuando se les consulta a los propios dirigentes colorados cómo se hace para salir del pozo, coinciden en que la estrategia debería basarse en trabajar y acercarse a la población.

Para Doyenart ese fue el gran pecado del partido: "Se separó mucho de la gente, y de repente creen que sumar al Movimiento Plancha los puede acercar a los sectores más populares que en un pasado tuvieron una base electoral importante, después la perdieron y mucha de esa gente se adhirió al Frente Amplio".

José Amorín Batlle, precandidato de la lista 15 para las internas, cree que hay que recorrer el país y escuchar los problemas de la gente para recuperar su confianza.

Amorín es de los que reconoce los errores cometidos y opina que están asumidos. "Saldremos adelante", dijo. "El CEN, que representa todo el partido, está trabajando muy bien".

Puede que tenga razón. El edil forista de Canelones, Gustavo Fernández, confirmó esa impresión de Amorín: "hay 23 comisiones trabajando en el CEN que estudian temas tan diversos como el IRPF, la educación o problemas energéticos. Además, hay comisiones de jóvenes que se reúnen semanalmente".

El edil canario señaló que con la vorágine de ser gobierno, el CEN y los comités departamentales no funcionaban como debían: no sesionaban todas las semanas y cuando lo hacían, muchas veces era con el mínimo de quórum (ocho de 15), cuando hoy siempre se sesiona con asistencia perfecta. "Ahora se recibe a delegaciones de Adeom, a sindicalistas, se estudian los casos de funcionarios destituidos. Antes no pasaba", agregó Fernández.

Amorín, nostálgico, recuerda que "el Partido Colorado tiene grandes responsabilidades, y maneja la unidad porque la hemos tenido que manejar siempre para gobernar el país".

Algunos igual han preferido dar un paso al costado. Además de Stirling y Atchugarry, han buscado nuevos aires el ex director de rentas, Eduardo Zaidensztat y el ex prosecretario de la Presidencia de Batlle, Leonardo Costa, quien renunció el 25 de octubre a su condición de convencional "y a cualquier otro cargo que me vincule con el Partido Colorado", reivindicando su derecho a pensar diferente sobre el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Esto sucedió como consecuencia de que el dirigente Alberto Iglesias (UCB) sugiriera que Costa debía ser enviado al Tribunal de Ética y Disciplina del partido por su posición de defender la constitucionalidad del impuesto, contraria a la opinión orgánica del partido.

"No están dadas las condiciones para el disenso", concluyó Costa, quien añadió que los que representan la verdadera renovación no quieren unanimidades. Bordaberry y Ope Pasquet, también sumado a Vamos Uruguay, aprobaron una declaración en la que defendían la libertad de opinión de Costa. "Y eso que yo estoy en contra del IRPF", aclaró Bordaberry.

Costa es de los que cree que aquella autocrítica tan reclamada nunca se hizo. Y no se hace cargo de otros, pero sostiene que él sí es consciente de cuáles fueron las equivocaciones. "He dicho que el partido se fue alejando de la gente. ¡Era su tradición! Había un diálogo permanente entre el partido, el gobierno y la sociedad".

No parece muy convencido del probable éxito de la colectividad, aunque aclara que ya no participa orgánicamente. Él no ve un candidato fuerte que saque el partido del ostracismo: "activamente no lo veo", dijo.

Atchugarry y Zaidensztat no están en actividad.

Trabajo antes que éxito

Según los politólogos, Bordaberry parece ser la figura más fuerte de los candidatos a las internas del partido. Cuando se presentó como "Pedro" a secas, como candidato a la Intendencia de Montevideo, resultó segundo y triplicó él solo los votos de su partido en las elecciones nacionales.

Después llegó el debate en Zona Urbana de canal 10 con Rafael Michelini, que, según los agoreros iba a hipotecar su futuro político.

El líder de Vamos Uruguay dijo -sentado en una silla al revés, con los brazos sobre el respaldo del asiento en su despacho de abogado- que en ninguno de los dos momentos midió consecuencias políticas. "No lo hice cuando me ofrecieron representar a un partido que venía de obtener el 10% en todo el país en las nacionales, ni cuando sentí que tenía que actuar como buen hijo y defender a mi padre. Yo también creí que podía ser un cadáver político... Por suerte la gente creyó en nosotros como un nuevo modelo de hacer política".

Para explicar la conquista de un público eventualmente perdido, aplicó un axioma muy político: "en el único lugar donde `éxito` está antes que `trabajo` es en el diccionario".

Doyenart confesó haber sido uno de los que le auguró escasa vida pos-debate y hoy reconoce haberse equivocado. "Sus posibles electores lo ven como un tipo con mucho empuje, con mucha fuerza. Una de sus virtudes es que camina sin ninguna mochila ideológica. Se sacó de arriba eso de las ideologías y es bueno para un colorado, y no seguir con un viejo discurso que no es creíble para nadie", dijo.

Cuando Bordaberry habla de "otra forma de hacer política" dice estar refiriéndose a no prometer lo que después no se podrá cumplir, recorrer el país concienzudamente ("como lo hice en Montevideo, barrio por barrio, para las elecciones municipales de 2005"), no atacar ni destruir al adversario sino "proponer y proponer".

"Me pasa que por la calle la gente me para para preguntarme cómo puede ayudar, cómo tiene que hacer para sumarse a mi proyecto", dijo. Nunca lo insultaron por llevar el apellido de su padre, apenas si le hicieron una broma -dice- cuando alguien le preguntó: "che, Pedro, quiero hablar contigo, pero... no llevás un grabador encima, ¿no?" Se lo tomó con humor, dice.

El director de Interconsult aludió así a todos aquellos que siguen levantando la bandera del viejo batllismo, del Estado benefactor.

Según él, el Partido Colorado padece de "esquizofrenia programática o ideológica" y explica: "está percibido como un partido neoliberal, pero la mayoría de sus dirigentes no se perciben así. Se ven como socialdemócratas, incluyendo a Sanguinetti. El partido cree que puede seguir ocupando el espacio que ocupó históricamente, el de la clase media, sin darse cuenta que ese espacio hoy lo ocupa el Frente Amplio. El Partido Colorado debería encontrar un nuevo lugar que está en la reivindicación liberal, más que socialdemócrata. Sus dirigentes siguen hablando de batllismo".

Sanabria confirma la opinión del politólogo. "El Partido Colorado siempre ha sido un partido de Estado".

No es el único. Costa, hoy dedicado a su carrera de abogado, se considera más batllista que colorado. La edila forista Cristina Ferro se golpea el pecho y dice: "Somos batllistas, esa es la definición más grande que tenemos, y la mejor".

Hasta Abdala utiliza al batllismo como corriente filosófica para explicar el fenómeno "plancha" inserto en el Partido Colorado. "Es fuerte el hecho del batllismo. Capaz que alguno de ellos tiene algún familiar batllista veterano y sabe que viejo Batlle (y Ordóñez) le abrió las puertas de esta casa a todo el mundo. Capaz que se enteraron de que somos tolerantes, que no somos el ogro fascista de derecha que la izquierda quiere demostrar".

"La comisión electoral nos vino a preguntar por el ingreso del Movimiento Plancha y mi respuesta automática fue: `acá no discriminamos a nadie`", dijo.

Curiosamente, el autoproclamado "soldado" del Foro, había criticado la "planchización" de la sociedad. Si a la "decadencia y chabacanería" imperante "le agregamos el proceso de `planchización` que se vive por todos lados, en donde buena parte de las jóvenes generaciones hablan con monosílabos -porque piensan con monosílabos-, el panorama se muestra aterrador", dijo el 4 de octubre . Cinco días después, insistió en otra entrevista: "Hay que sobreponerse a la `planchización` que se insinúa cada día más por acá".

Sin embargo, se lo vio muy sonriente cuando recibió al "Peluca" Valdez en la casa del Partido Colorado el 10 de octubre. "El Partido está en un proceso de recuperación. Nosotros no los fuimos a buscar, vinieron ellos. Hablé con el `Peluca` y le dije: `vo, metele para adelante, dentro de las normas de la Constitución y la ley hacé todo lo que te parezca dentro del Partido Colorado`. Este es un Partido abierto".

"Que estamos en dificultad electoral no lo niego, pero estamos mucho mejor anímicamente. Despacito a mucha gente se le está empezando a ir la vergüenza de decir que es del Partido Colorado, es un dato de la realidad", agregó Abdala, otro de los precandidatos presidenciables del Foro Batllista.

La edila Ferro no habló de "vergüenza" pero reconoció que "lentamente se va recuperando la confianza perdida y recuperando aquel orgullo de decir `soy colorado`. No es fácil que el militante asuma públicamente su condición de colorado después de cómo nos fue".

Ferro insiste en que la dura realidad se da vuelta "recorriendo, escuchando con humildad, acercándose a la gente" y es consciente de que la adhesión de dos grupos políticos que se definen "planchas" no es representativo de toda la clase baja que se identifica con esa cultura.

Para Doyenart, el recibimiento efusivo a grupos de "planchas", con travestis como figuras principales de sus movimientos, no se debe a cálculos políticos. No es cuestión de réditos. "Los aceptan porque no están en condiciones de desperdiciar ningún voto", opinó.

En el mismo sentido, a propósito de la llegada en carritos de los planchas a la histórica Casa del Partido Colorado, Ope Pasquet comentó con cierta dosis de ironía: "Con tantas 4 x 4, algún carrito nos vendría bárbaro..."

De cara a las próximas elecciones nacionales, el politólogo Chasquetti aventura una chance para el Partido Colorado: "Hay un segmento amplio de electores que fluyen entre colorados y blancos. Eso les da esperanzas a los colorados para 2009. Lo de las municipales de 2005, donde la propuesta colorada era más atractiva que la blanca, puede pasar en las nacionales. Para eso deberían suceder muchas cosas, que están por verse".

Así las cosas, con una intención de voto que al día de hoy quedó congelada en un 10%, el Partido Colorado va. No parece ir muy victoriosamente. Más bien, está en obra. Procurando que aquellas papeletas que se fugaron a otros partidos -muchos votos prestados fueron al Partido Nacional para evitar que el Frente Amplio ganara en primera vuelta, en octubre de 2004- vuelvan a supartido de origen.

En esa búsqueda le va la vida.

Aprendiendo a ser oposición

El partido colorado se vio obligado a aprenderse el rol de oposición con la llegada de la izquierda al gobierno. Lo había sido durante los gobiernos blancos, aunque lo disimuló en pasajes de coalición y ocupando puestos claves de administraciones nacionalistas. Con sólo tres senadores y 10 diputados la representatividad es casi nula. La edila forista Cristina Ferro lo asume con resignación: "Se hace lo que se puede... A veces el partido no aparece como tendría que aparecer, y no le llega a la opinión pública".

La primera labor que la propia colectividad se encomendó ni bien asumió Tabaré Vázquez fue tener un "gabinete en las sombras". La idea suponía que asesores y comisiones hicieran las veces de "ministro de Economía" para seguir de cerca la gestión de Danilo Astori y que otro oficiara de "canciller en las sombras" para vigilar lo hecho o no hecho por Reinaldo Gargano, por ejemplo. Washington Abdala fue el vocero de la idea. Según Luis Hierro, prosecretario general del partido, la idea tuvo andamiento.

Las comisiones siguen los siguientes temas: defensa, energía, seguridad pública, materia internacional y enseñanza. Según Hierro, los aportes de los ex gobernantes siguiendo estos temas han sido de vital importancia, por ejemplo, a la hora de exigirle acciones al gobierno o hacer declaraciones expresando una posición.

La última gran tarea del Partido Colorado como oposición a la administración Vázquez fue la campaña de recolección de firmas para que las jubilaciones y pensiones no sean gravados ni por el IRPF ni por ningún otro impuesto. "Veo accesible juntar el 10% de los inscriptos en el padrón, unas 230.000 firmas para llegar al plebiscito de 2009", dijo Hierro.

Renovar, no construir

FERNÁN CISNERO

Américo Ricaldoni se siente cómodo en la actividad privada. Tras 15 años consecutivos como senador del Partido Colorado, ahora pasa sus días en las oficinas de Julio César Lestido, donde tiene un cargo ejecutivo. Alejado del Foro Batllista, del que fue parte importantísima, Ahora desde la distancia de su retiro político es un analista con conocimiento de causa para saber en qué está el partido por el que tanto trabajó.

-¿En qué sector milita actualmente?

-Hoy no milito en ningún sector pero creo que represento bien lo que hoy es la opinión generalizada de los Colorados. Desde la posición que se ocupe, sea ésta o no de militancia activa, estamos observando con atención lo que está ocurriendo dentro del Partido. Seguramente todos o casi todos hemos ya sacado nuestras conclusiones de esa derrota tan traumática sufrida en las últimas elecciones. Yo tengo mis explicaciones y, de acuerdo con ellas, el objetivo final al que las mismas conducen es a la reconstrucción interna del Partido. Hay que intentarlo lo antes posible.

-¿Y cuál es su explicación de lo que pasó ?

-En primer lugar hay que señalar que la derrota de un partido político más habituado a ser gobierno que oposición es algo que ocurre en todos los países democráticos. Le sucedió esta vez al Partido Colorado como consecuencia del desgaste inevitable por haber ejercido tantos años el gobierno directamente o, de vez en cuando, coparticipando en los gobiernos del Partido Nacional. En segundo lugar, hubo una crítica de muchos votantes tradicionales del Partido Colorado al discurso partidario, que sintieron que se encontraba totalmente alejado de lo que ellos reclamaban. En la mayoría de los voceros partidarios predominó claramente la confrontación antes que las propuestas. Ello explica una fuga importante de votos hacia el sector de Danilo Astori en la elección nacional; y, luego, solamente un regreso parcial de esos votos en las elecciones municipales. Muchos no advirtieron que Astori sería un inevitable rehén de las mayorías frenteamplistas. En tercer lugar, y como venía ocurriendo y sigue ocurriendo, no actuaron adecuadamente los órganos partidarios ya que ni el Comité Ejecutivo ni la Convención asumieron el papel que deberían haber tenido. En cuarto lugar, también hay que destacar la dificultad, aún no resuelta, que tuvo el Partido para sustituir como candidatos a Sanguinetti y a Batlle, agravado ello por la falta de elecciones internas.

-¿Usted cree que el Partido Colorado y sus líderes hicieron su autocrítica?

-En los casos que me constan personalmente digo que sí. En cambio, seguramente hubo casos en los que se cometió el error político de confundir los liderazgos con la infalibilidad y, por añadidura, negarse a asumir el costo de los errores cometidos. La autocrítica siempre tendría que salir de los círculos íntimos y llegar, no sólo al votante potencial del Partido de que se trate, sino a toda la ciudadanía.

-¿Qué tiene que hacer el Partido Colorado para recuperarse?

-Además de lo que acabo de mencionar, agregaría la necesidad de que quienes triunfen en las elecciones internas próximas elaboren un programa moderno que luego pueda convertirse en el programa común de todos los sectores partidarios. En ese sentido habrá que ver, con el mejor criterio profesional, qué es lo que necesita y quiere la gente y cómo se le trasmiten a los votantes las propuestas correspondientes y cómo éstas le llegan a todos y cada uno de los sectores sociales. Lograrlo es más fácil de lo que se supone. Las próximas elecciones internas, y también las nacionales y las departamentales, están más cerca de lo que parece.

-Usted ha hablado de integrar otros sectores sociales al Partido. ¿Qué opina del fenómeno plancha y de que hayan elegido el Foro Batllista?

-Deseo fervientemente que este fenómeno sea mucho más que su apariencia folklórica y rupturista, como parecerían darlo a entender las últimas expresiones de "el Peluca" y de su gente. Si así fuera, bienvenido sea su ingreso al Partido Colorado y, particularmente, al Foro Batllista, porque podrían estar dándole un aire fresco a la vida política.

-¿Qué queda del legado de José Batlle y Ordóñez, en la reconstrucción del Partido?

-Queda todo lo que fue y es esencial del batllismo, que es lo que realmente importa, y que yo lo resumiría en una devoción ilimitada por la justicia social, por las prácticas democráticas y, en suma por la vigencia permanente del Derecho. Lo que usted denomina la reconstrucción del Partido Colorado, que para mi es su renovación, pasa por ubicar al Estado como un custodio de los valores esenciales y no como el protagonista de un estatismo pasado de moda.

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