La amenaza caribeña

| El pequeño país centroamericano preocupa a Estados Unidos. El surgimiento de grupos islámicos, rumores de atentados y el discurso de Hugo Chávez fomentan antipatía

MIKE WILLIAMS, COX NEW SERVICE

Con centros comerciales de gran actividad, vías rápidas congestionadas y enormes grúas para la construcción salpicando el horizonte urbano, Puerto España, la capital de Trinidad y Tobago, se parece a la zona central estadounidense, no a un territorio remoto donde domina el sentimiento contra Estados Unidos.

En junio una banda de extremistas islámicos nacidos en este país y en el vecino Guyana habría planeado explotar tuberías de combustible que alimentan el aeropuerto internacional John F. Kennedy en Nueva York. Eso dejó planteadas preguntas inquietantes sobre si los estadounidenses deberían preocuparse por las amenazas de terrorismo que surgen en su propio traspatio hemisférico.

El mes pasado, un tribunal de Trinidad ordenó la extradición de los tres conspiradores a Estados Unidos, mientras que artículos periodísticos decían que documentos del caso muestran que los hombres buscaban asistencia de Irán.

Expertos en la región están de acuerdo en que la amenaza terrorista en el Caribe es baja en lo general, aunque dicen que no se debe ignorar la conspiración recientemente descubierta ni la historia violenta de un grupo extremista islámico en Trinidad.

"En Trinidad, la gente se reía de todo el asunto, pero eso no es negar que el Caribe, debido a su ubicación y el uso que se le ha dado como corredor del narcotráfico, es vulnerable y requiere atención``, dijo Anthony Bryan, originario de este país y analista del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales, un grupo de investigación en Washington.

Algo que complica aún más el panorama es el hecho de que Trinidad suministra casi tres cuartas partes del gas natural líquido de Estados Unidos, que se transportan a puertos estadounidenses en embarcaciones que los expertos en terrorismo han identificado desde hace tiempo como blancos potenciales para enemigos cuyo objetivo sea iniciar una explosión catastrófica.

Un informe reciente de la Oficina General de la Contraloría, la dependencia investigadora del Congreso estadounidense, aconsejó que la seguridad negligente y la corrupción en los puertos caribeños justifican mayor atención. El autor del informe también expresó inquietudes por la "creciente influencia`` de grupos extremistas islámicos en la región.

Los expertos también señalan el papel del extrovertido presidente de Venezuela Hugo Chávez en estimular el sentimiento contra Estados Unidos en la región. Aun cuando no se percibe como una amenaza directa, Chávez ha forjado nuevas relaciones con Irán estableciendo vínculos comerciales para cimentar un lazo ideológico orientado a minar la influencia estadounidense en la región. "Chávez está proporcionando una entrada a la región a Irán``, dijo Dan Erikson, un analista del Caribe de Diálogo Interamericano, otro grupo de investigación con sede en D.C. "Ha establecido vuelos directos entre Caracas y Teherán, y firmado tratados comerciales. No es algo que se pueda ignorar``.

Hasta las detenciones en junio de los conspiradores del JFK, pocos estadounidenses se daban cuenta de que el Caribe tiene una población islámica reducida. Trinidad y Tobago cuenta con una de las mayores, una mezcla de inmigrantes provenientes de India y habitantes afrocaribeños que se han convertido al islam. Alrededor de 6% de los 1,3 millones de habitantes del país es musulmán.

El grupo islámico más conocido en el país es Jamaat Al-Muslimeen, una secta combatiente que se gestó en los años 60, en forma parecida al surgimiento de grupos del Poder Negro en Estados Unidos.

No obstante, en lugar de desvanecerse de la escena, en 1990, Jamaat montó un sangriento intento de golpe de Estado en Trinidad hiriendo al primer ministro y matando a 24 personas en un asalto perpetrado por más de 100 combatientes fuertemente armados. Sin embargo, el golpe de Estado se acabó muy pronto cuando la población se negó a respaldarlo, y los líderes de Jamaat negociaron la rendición con la cual se escaparon de ser enjuiciados.

En los años que han pasado desde entonces, Yasin Abu Bakr, el líder de Jamaat, ha estado en las noticias. Derrotó acusaciones de haber ordenado el asesinato de dos disidentes de su grupo, fue investigado por vínculos con una serie de bombazos, y actualmente espera su juicio bajo cargos de sedición. Un miembro de su grupo también fue sentenciado en el sur de Florida en 2004 por una conspiración para meter de contrabando armas a Trinidad.

Funcionarios estadounidenses creen que los presuntos atacantes del aeropuerto se acercaron a Bakr para solicitar asistencia, pero éste dijo a los periodistas que "no sabe nada de esos asuntos``.

Los habitantes de Trinidad y Tobago dudan que los sospechosos representaran una amenaza probable para Estados Unidos o que el grupo de Bakr tenga designios para cualquier cosa que no sea el poder local, y mueven la cabeza de un lado a otro ante los informes que relacionan su isla con el extremismo islámico.

"Trinidad no representa una amenaza para Estados Unidos``, dijo Narine Maharaj, un chofer de taxi de este país. "Este grupo es muy pequeño. Pero es preocupante que al parecer las autoridades no puedan presentar ningún cargo contra ellos que se sostenga``.

Chris Zambelis, un analista de la Fundación Jamestown, un grupo estadounidense de investigación, está de acuerdo en que el grupo de Bakr no ha mostrado ningún signo de tener ambiciones más allá de Trinidad. También califica la conspiración del JFK como una "aberración`` y cree que la amenaza proveniente de la región sigue siendo reducida.

"No hay evidencias de una amenaza que esté surgiendo ni de algún alineamiento con Al-Qaeda", dijo.

No obstante, otros analistas dicen que se debe prestar atención a la pobreza generalizada, el narcotráfico, las pandillas delictivas, y los jóvenes resentidos que habitan muchos países de la región.

"Existen graves problemas económicos en muchos países, y toda una generación de jóvenes proclive a las guerras entre pandillas, los secuestros y las drogas", dijo Bryan. "No creo que la conspiración del JFK sea una señal de nada, pero la región es vulnerable porque personajes malos la transitan en exceso".

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