CÉSAR BIANCHI
Desde el martes 18 hasta ayer actores, bailarines, escritores y artistas plásticos se congregaron por la tarde en la Plaza Cagancha para avisarle al Estado que lo de ellos no es un pasatiempo, es un trabajo. Y que, cuando les toque, les gustaría cobrar una jubilación digna. Para eso quieren aportar y ser cubiertos por una ley de seguridad social que, por ahora, sigue encajonada en algún escritorio.
No sólo se congregaron jóvenes recién egresados de escuelas de arte sino también consagrados artistas nacionales. Los más afortunados apenas si cobran 7.000 pesos por mes sumando sus actuaciones zafrales, la mayoría, en cambio, apenas pasa los 2.500 pesos. Y para formar una empresa unipersonal, como se les exige, deben abonar 2.000 pesos por mes trabajen o no trabajen.
El martes, bajo lluvia, los artistas protestaban callados, sosteniendo paragüas de colores entre globos también coloridos con la consigna impresa: "Por una ley de seguridad social y por trabajo".
Por lo pronto, se dedicaron a hacer sociales y parar a la gente para comentarles de qué iba la cosa. "El objetivo es entrar en contacto con la gente, conversar sobre la cultura artística, sobre el valor de la cultura en la construcción de identidad de un país, la precaria forma de producción que tenemos los artistas, el magro presupuesto y la escasez de trabajo en los medios masivos como la televisión", dijo Oscar Serra, presidente de la Sociedad Uruguaya de Actores (SUA).
También quisieron llamarle la atención al sistema político y pedirle al Parlamento que agilite el proyecto de ley que, por fin, los considere trabajadores.
"Los artistas no somos reconocidos trabajadores, por eso queremos una ley de previsión social. Hoy para el Estado no somos trabajadores, pero tenemos que aportar; hay que hacer trámite en DGI y BPS que cuestan como 3.000 pesos de gastos más 2.000 por mes como unipersonal, para ingresos de 4.000 pesos", dijo el actor Pepe Vázquez. Cuando Vázquez tenga que jubilarse, cruzará los dedos para que algún político le proponga una pensión graciable.
Margarita Musto -protagonista de Pepita, La Pistolera- y María Mendive, aseguran que Vázquez exageró. "¡La mayoría cobra menos de 4.000 por mes! Por hacer una temporada en teatro no cobrás eso y si pegás un buen trabajo, quizás sí, pero no existe pagar para la unipersonal. Y tampoco queremos ser `empresas unipersonales`, somos un gremio como cualquier otro", dijo Mendive, quien exceptuando las clases que da en el Instituto de Actuación de Montevideo, llega a ganar unos 6.000 pesos por mes.
Otra es la realidad de Dana Liberman, de 25 años, recién egresada de la IAM (la de paragüas amarillo en la foto). Actúa en dos obras: la infantil El mapa de la abuela, y en Sopa instantánea, y a veces hasta da clases de teatro a novatos. Gana 400 pesos por mes, porque lo ganado se divide en una cooperativa. "Y me piden que forme una unipersonal. Es irreal porque no generamos lo que hay que aportar".
Serra es optimista de que se apruebe el proyecto de ley de seguridad social, el mismo que esperan pescadores, peones rurales, esquiladores o recolectores de frutas. Por ahora, ninguno de ellos, para el Estado, son trabajadores.