¿Dónde está la política aérea?

| Ni los ultimátum de Lula, ni los aeropuertos desbordados por las medidas de los controladores de vuelos, ni el optimismo de varios ministros, lograron evitar la tragedia.

 brasil 20070721 400x420
AFP

Cuando se estrella un avión de pasajeros, el sentido común atribuye la tragedia a la fatalidad. Pero hoy en Brasil hay fuertes indicios de que la desidia es la verdadera sospechosa de causar el drama.

El martes un avión de TAM, la aerolínea más grande del país, intentó aterrizar en el aeropuerto de Congonhas, en San Pablo, pero derrapó y, tras salirse de la pista mojada, se estrelló contra una estación de carga de combustible.

Los 186 ocupantes de la aeronave y unas 30 personas que estaban en el lugar murieron en la explosión e incendio del avión, en el peor accidente de la historia de la aviación civil brasileña.

Hasta ahora la tesis que cobra más fuerza es la imperfección de la pista de Congonhas, que provocó que el avión patinara en medio de una fuerte lluvia.

Justamente, esa peligrosa pista estuvo cerrada durante 45 días hasta el mes pasado por "mejoras" y, según denuncias de sindicatos, pilotos y especialistas en aeronáutica, el trabajo fue entregado sin terminar. Un día antes de la tragedia de TAM, otro avión más pequeño tuvo mejor suerte al derrapar en la misma pista tras aterrizar.

Congonhas, el aeropuerto más congestionado de Brasil con cerca de 630 despegues y aterrizajes por día, resume los males de un problema crónico en la aviación civil que se arrastra desde hace años, amenazando la seguridad de miles de pasajeros.

La crisis no es exclusiva de Brasil. Las huelgas de controladores aéreos y los problemas con los vuelos también son parte de la realidad de los aeropuertos argentinos. El ex piloto y director de cine, Enrique Piñeyro, denunció decenas de irregularidades. Una de las últimas fue el diálogo entre la torre de control de Ezeiza y un piloto que afirmó que había visto "hasta el uniforme al capitán" de otro avión con el que casi choca. Argentina ya tuvo su tragedia aérea reciente (ver recuadro).

En Uruguay la situación es muy distinta. La última vez que los controladores aéreos quisieron adherir a un paro, el gobierno se los impidió al declarar esencial el servicio que brindan. Ellos han denunciado fallas graves en los estándares de seguridad del aeropuerto de Carrasco. El gobierno niega.

"Relajarse y gozar"

Hasta ahora la peor tragedia brasileña había sido la de un avión de Gol, la segunda aerolínea del país, que se estrelló en la selva amazónica el 29 de septiembre de 2006. En ese caso, el Boeing se precipitó luego de hacer contacto a 37.000 pies con el ala de una pequeño avión que sobrevolaba la selva amazónica en sentido contrario.

Ese accidente desnudó un sistema de control aéreo calificado como "ineficiente y obsoleto" por sindicatos, políticos y especialistas en aviación.

Entonces los controladores comenzaron a realizar protestas que consisten en aplicar normas "rígidas" para espaciar el tiempo entre los movimientos de los aviones y reducir el número de naves controladas por cada operador.

En ese marco, las fallas en los sistemas de radio y radares de los centros de control de tráfico aéreo de Brasilia y Congonhas han sido comunes en los últimos meses y han tenido un efecto cascada en todo el país. Por eso las largas horas de espera de pasajeros irritados y con miedo a volar son recurrentes en las terminales brasileñas.

Si la crisis aérea de Brasil no fuera tan grave, tendría ribetes cómicos y, según la oposición política, bochornosos.

Entre las frases de antología de los últimos meses destaca la de la ministra de Turismo, Martha Suplici, que recomendó a los irritados pasajeros "relajarse y gozar" porque la alegría de los viajes compensaría las incomodidades.

También se destacó José Carlos Pereira, el presidente de Infraero (la empresa pública que administra las terminales aérea), quien afirmó que no hay que temer por la seguridad de los vuelos porque los aviones no se caen cuando se quedan en tierra por protestas de los controladores.

El extremo del optimismo fue el del ministro de Hacienda, Guido Mantega, quien atribuyó la saturación de los aeropuertos a la prosperidad económica de Brasil, que habría incrementado el número de viajeros.

La realidad de la tragedia de TAM le dio nuevos argumentos a la oposición para criticar la supuesta incapacidad del gobierno de Luiz Inácio "Lula" da Silva para resolver el problema.

El jefe de la bancada parlamentaria opositora, Arthur Virgilio Lima, afirmó que hace meses está "denunciando los problemas bien conocidos que afectan el tráfico aéreo".

En los últimos 10 meses Lula ya dio ocho ultimátums a sus subalternos y pidió "fecha, día y hora" para anunciar el final de la crisis. Pero todavía no hay cronograma y el drama ya dejó decenas de víctimas. Y no hay responsables.

La Fuerza Aérea -que está a cargo de la aviación civil- intentó crear corredores de tráfico aéreo, despidió a controladores y prometió emplear decenas de nuevos profesionales.

Infraero anunció grandes inversiones para comprar equipos nuevos y mejorar las pistas. Y la Agencia Nacional de Aviación Civil prometió mejorar la fiscalización. (En base a EFE)

El recuerdo de Lapa

HAY COSAS QUE SON inconcebibles. Que al final de una pista de aterrizaje haya un depósito de combustible es una de ellas. Así opina el argentino Jorge Pérez Tamayo, presidente de la Asociación de Pilotos, quien no pudo evitar comparar el accidente de TAM en Brasil con la tragedia de Lapa, ocurrida en agosto de 1999 en Buenos Aires, que mató a 60 personas.

"En el caso de Lapa, el avión, después de derribar las rejas perimetrales de Aeroparque, se llevó por delante una unidad reguladora de distribución de gas, que inició el incendio. El avión de TAM chocó contra un depósito de combustible, contra una estación de servicio y se prendió fuego", explicó Tamayo. "Es inconcebible que al final de una pista existan este tipo de edificaciones".

En los dos accidentes los aviones se salieron de pista, cruzaron una avenida llevándose por delante vehículos y se incendiaron. Además, ocurrieron en los aeropuertos de más tráfico de cabotaje, cuestionados por estar en la ciudad.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar