Sucesores
El centro es ese espacio de nadie que se debe conquistar para ganar las elecciones. Ahora, en Francia, un candidato a la presidencia está haciendo justo lo contrario: desde el centro roba electores a derecha e izquierda y, contra todo pronóstico, ha conseguido situarse prácticamente al mismo nivel de intención de voto que el conservador Nicolas Sarkozy y la socialista Ségolène Royal. Se llama Franois Bayrou y es el presidente de la Unión por la Democracia Francesa (UDF), un partido centrista de origen democristiano acostumbrado a vivir de las sobras del poder. Sus rivales de los dos grandes partidos que han monopolizado la vida política francesa -la gubernamental Unión por un Movimiento Popular (UMP) y el Partido Socialista francés (PS)-, parecen asustados por el súbito desafío que este hombre plantea al sistema establecido de poder. Bayrou, de 55 años, disfruta cada instante de su escalada en los sondeos y aparta las acusaciones de un manotazo.
Royal dice que Bayrou no tiene "proyecto político" y quiere debatir con él ante las cámaras de televisión. Bayrou -un agricultor que se doctoró en Letras Clásicas- aceptó el desafío y se comprometió con los restantes diez candidatos a la presidencia. Pero no será una instancia fácil, al menos en Francia. El Consejo Superior del Audiovisual es el encargado de controlar el cumplimiento de este principio. La posibilidad de un debate a 12 fue evocada también por Robert Namias, el director de informativos de la cadena privada TF1, la de mayor audiencia de Francia. "El debate", puntualizó, "sólo sería posible si los 12 aceptan sentarse juntos en torno a una mesa y disponer cada uno de ellos del mismo tiempo de palabra".
Según las encuestas, el 45% de la población sigue aún indecisa, cuando las elecciones se desarrollarán el 22 de abril.
El último sondeo favorece a Sarkozy. Ganaría la segunda ronda de las elecciones con 54% de los votos válidos sufragados contra el 46% de la candidata del Partido Socialista, Ségolène Royal, de acuerdo con un sondeo de opinión realizado por la firma investigadora francesa Ipsos, publicado el sábado 31. Con el eventual ganador hay una sola cosa clara: los inmigrantes van a sufrir. Sarkozy, de 52 años, apostó en su campaña por crear un Ministerio de la Inmigración y la Identidad Nacional, una idea polémica que relanzó entre los candidatos un encendido debate sobre el patriotismo y sobre el uso de símbolos como la bandera o el himno francés.
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