"Ya no genera alarma"

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El secretario de la Junta Nacional de Drogas, Milton Romani, más preocupado por personas, regulaciones de la convivencia y banalizaciones sociales, que por sustancias.

-¿Cuál es el grado de peligrosidad que tiene la marihuana?

-Es difícil hablar de peligrosidad refiriéndose sólo a la sustancia. La marihuana es un depresor del sistema nervioso central. Sus repercusiones a nivel orgánico se caracterizan por la bajada de los niveles de inhibición; pero la sustancia es una variable que se relativiza con la persona, su carga biológica, características personales, su contexto familiar y cultural.

-¿Y a nivel social?

-Los efectos sociales de la droga también dependen de la carga emotiva y cultural que la sociedad deposita sobre ella. La marihuana no genera alarma social, dejó de ser una droga de novedad. Pero que sea una droga ilegal le impone una marca, porque el alcohol, siendo legal, nos produce una cantidad de problemas. ¿Esto significa que hay que ilegalizar el alcohol? No. Significa que tenemos que tener una mirada comprensiva y rigurosa. Creo que eso vale para el alcohol, para la marihuana, para el tabaco. La dicotomía legal o ilegal no puede referir a la peligrosidad de una sustancia, sino a las formas en que hombres y mujeres construyen la convivencia con las drogas.

-¿Cómo se define lo ilegal?

-La ilegalidad de las drogas es un tema histórico y global. La ilegalidad ligada a la peligrosidad de las drogas, su presentación como un problema potencial, tomó fuerza cuando el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, lo definió como un problema de seguridad nacional y lo impulsó a nivel internacional, instalándolo como problema mundial. Pero no en términos de interdependencia. En realidad lo que hemos tenido a nivel mundial es que hay una carga del problema "drogas" sobre los denominados "países productores", y no tanto sobre los países que generan el consumo. En Estados Unidos el problema se planteó con una mirada moralista, porque, entre otras cosas, el consumo de drogas era un factor de riesgo para los soldados que combatían en Vietnam.

Pero el sistema de regulación también tiene un fuerte aspecto económico. En el Primer Mundo el tema drogas genera una evasión de divisas monumental, a través del tráfico ilegal. La paradoja es que el sistema financiero internacional también se nutre de los narco-dólares que circulan en el marcado negro. Lo que ha llevado a decir al ex presidente Luis Alberto Lacalle que si legalizábamos las drogas en el mundo, quebraban varios bancos a nivel mundial.

El sistema de regulación de una sociedad tanto en salud pública, en la mirada criminológica o en la mirada económica es un conjunto integrado y está presente en esta dicotomía legal-ilegal, que siempre es revisable.

-¿Cómo se resuelve la contradicción de la legislación, que sí permite consumir pero no conseguir la sustancia? ¿No convierte al consumidor en delincuente?

-Es una contradicción. En ese hiato hay que resolver un problema que sinceramente, a nivel individual lo he pensado, y todavía no resolví. Hay que hacer propuestas concretas para saber de qué estamos hablando. Y hasta ahora, yo lo que tengo es un título: "legalizar", pero al darle contenido surgen problemas laberínticos que tienen que resolverse sobre consensos políticos y sociales.

Ahora, no comparto el hecho de que la marihuana esté mal mirada. Hicieron una "fumata" en la plaza Independencia 300 personas y no pasó absolutamente nada. Lo que me preocupa es que la legitimación social viene de la mano de una "banalización" del consumo.

Hay una demanda y un punto de vista de un sector de una sociedad, válido; pero minoritario. Y desde el punto de vista de la instrumentación de las políticas tengo una lista de problemas previos a la eventual legalización de la marihuana. Me preocupan más la pasta base, por la agresividad, la incidencia social y la necesidad de poner el énfasis en la represión al narcotráfico y el lavado de dinero. Y el alcohol, porque es un problema oculto, su abuso está extendido y genera daños mucho mayores de lo que la sociedad supone.

El problema ahora está dominado por la dicotomía legal o ilegal. Ahora, eso no resuelve cómo será el control. Controles del Estado y de la sociedad siempre tiene que haber. Ésa es una tarea del Parlamento. Nosotros no vamos a tener iniciativa porque el marco legal que tenemos nos da para hacer muchas cosas que hasta ahora no se hicieron.

-La opinión del presidente de la República y de Jorge Vázquez, presidente de la Junta Nacional de Drogas, ¿coincide con la suya?

-Es similar. Los tres provenimos del campo de la salud y tenemos una mirada comprensiva del tema, que admite diferencias, discusiones y debates. Y que, por el otro lado, es muy firme en el establecimiento de políticas.

-¿Fumó alguna vez un porro, Romani?

-No, yo no. (risas). Pero la pregunta es: si lo hubiera hecho, ¿te lo diría?

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