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Luego de que una locomotora descontrolada matara a ocho de sus conciudadanos que participaban de un programa en beneficio del hospital, la población de Young cayó en una especie de pozo de desconcierto, del que no le fue fácil salir.
En aquel momento, se intentaba recaudar fondos para que el hospital pudiera instalar aire acondicionado. Inmediatamente después de la tragedia un younguense donó el dinero necesario, y hoy casi todo el hospital tiene los equipos instalados, salvo algunos que necesitan un aumento de carga por parte de la UTE para funcionar.
Tras largas deliberaciones (y complicadas reconstrucciones) la Justicia, o más concretamente la fiscal Silvia Blanc, encontró un único culpable de la tragedia: el funcionario de AFE a cargo de la locomotora, Héctor Parentini. La población de Young nunca estuvo de acuerdo con que se buscaran culpables, mucho menos con que se designara a Parentini como único responsable. Al final, el juez Mario Suárez procesó sin prisión a Parentini, para alivio general. Parentini sigue desempeñando sus funciones en AFE.
Luego de la tragedia, Canal 10 realizó un programa en beneficio de las víctimas de la prueba para su otro programa. El dinero resultante fue repartido entre los familiares de los fallecidos.