FLORENCIA TRAIBEL
"COMO URUGUAYOS, NO SÓLO como movimiento sindical, lo queremos todo y ya", así explicó el dirigente sindical Juan Castillo el aumento de los conflictos gremiales en 2006. La paz laboral entre el PIT-CNT y el gobierno de 2005 se esfumó y apenas comenzó el año la relación con el movimiento sindical uruguayo cambió completamente. El primer año de la izquierda en el poder fue el de menos conflictos en la última década. El movimiento sindical celebró la instalación de los Consejos de Salarios y con la derogación del decreto que habilitaba la desocupación de las empresas y la aprobación en enero de la Ley Nº 17.940 de libertades sindicales, el escenario cambió radicalmente.
Pero el año que prometía ser poco conflictivo, no lo fue. Los tiempos de los trabajadores ya no fueron los mismos y los reclamos laborales se convirtieron en un dolor de cabeza inesperado para la administración de Tabaré Vázquez.
Sindicalistas al poder
En los primeros nueve meses de 2006 hubo 133 conflictos y 30 ocupaciones, según el informe del Programa de Modernización de Relaciones Laborales de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica. Sólo 2002 fue más conflictivo. Entre enero y febrero, las ocupaciones que tímidamente comenzaron el año anterior, se multiplicaron: 13 en los dos primeros meses de 2006, el doble de ocupaciones que en todo 2005. Setiembre fue el mes con más movilizaciones y reclamos laborales en diez años. Terminada la mayoría de las negociaciones salariales, desde octubre las relaciones volvieron a recomponerse y los conflictos descendieron.
"Venimos de mucho tiempo de represión y de derechos que nos quitaron. El proceso de finales de los 80 de desregulación y flexibilización laboral generó el `recule` del movimiento sindical. ¿Para qué se iba a organizar un trabajador en un sindicato? No tenía derecho a la negociación colectiva ni a discutir su salario. Cuando se instaló este gobierno y nos devolvió los derechos empezamos a reclamar todo lo que nos quitaron", dijo Castillo.
Dijo que no puede quejarse. "Tuve buen contacto con los gobiernos anteriores, pero ahora tenemos más posibilidad de diálogo, las instancias de negociación son más rápidas, se reciben más nuestras ideas, se nos pide la opinión, no como antes que nos enterábamos por los medios de comunicación. Hoy domino los celulares y hasta los teléfonos particulares de todos los integrantes del gobierno. Pero no siempre sintonizamos, y cuando nos enojamos, nos ponemos bravos".
Los enfrentamientos entre sindicatos y gobierno en 2006 sorprendieron a muchos analistas que apostaban que el presidente Vázquez tendría en los trabajadores un aliado infalible. La cercanía política es reconocida por ambos. No es casual que el propio Vázquez haya elegido a ex dirigentes sindicales para que ocupen cargos en su administración: Daniel Martínez y Germán Riet en Ancap, Gerardo Rey en UTE, Héctor Florit, Lilián D´Elía y Luis Garibaldi en Educación, Carlos Bouzas en Pluna, el ministro Víctor Rossi, (ex dirigente de la Unott) y el propio Director Nacional de Trabajo, Julio Baraibar (ex dirigente del Sindicato de la Industria del Medicamento y Afines). En la bancada oficialista están los diputados Juan José Blasina, que fue dirigente de AEBU, José Luis Bentancor, de Fancap e Ivonne Passada, ex integrante del gremio de funcionarios de UTU. Sacudiendo la modorra
El movimiento sindical reconoció que las ocupaciones se hicieron más frecuentes, en muchos casos, por la inexperiencia de nuevos sindicalistas al frente de los gremios. "Se sacudió la modorra, ingresaron miles de trabajadores que no tienen sobre sus hombros la historia del movimiento sindical, no conocen los principios rectores, ni nuestros métodos", dijo Juan Castillo. Y agregó: "tenemos años de libertades y derechos recortados y queremos plasmarlos en la práctica. Y lo queremos recuperar mañana, no como dice el gobierno dentro de cinco años. Lo quiero mañana porque me lo robaron y era mío".
Para Juan Manuel Rodríguez, coordinador del Programa de Modernización de Relaciones Laborales de la Universidad Católica, el giro se debe principalmente a un cambio en la estrategia de los trabajadores y sus objetivos para 2006. "El movimiento sindical adopta una posición de lograr sus consignas en plazos más breves. En algunos casos hay objetivos bastante ambiciosos y cuando una empresa no los cumple empiezan a haber ocupaciones". Por eso, según Rodríguez, lo más preocupante no es el alto nivel de conflictividad, sino sus modalidades, en particular el aumento de las ocupaciones.
El informe de la Ucudal muestra que en muchos de los conflictos de 2006 la decisión de ocupar fue tomada por unos pocos trabajadores en los gremios más nuevos y con menos trayectoria sindical.
Para el Director Nacional de Trabajo, Julio Baraibar, las expectativas que los trabajadores tenían sobre el gobierno de izquierda en muchos casos eran desmesuradas. "Por supuesto que hay quienes no sólo quieren ir recuperando paulatinamente lo perdido, sino que hay quienes quieren venganza. Tienen rencores. Si fuera por ellos se aplicaría la política del péndulo, tan mal estuvimos tan bien queremos estar".
Baraibar dijo que en algunos casos, los sindicatos se vieron desbordados y la situación se les fue de las manos. "A veces algunos dirigentes sindicales se han confundido y han dado manija. Porque poco más creen que porque hay un gobierno de izquierda se hizo la revolución".
Las ocupaciones se discutieron en el último Congreso del PIT-CNT. Los avances del gobierno en materia de relaciones laborales fueron aplaudidos, pero el movimiento sindical afirmó que no aceptará una regulación de ocupaciones.
"Ocupamos. Lo vamos a hacer si tenemos que hacerlo, no vamos a preguntar si está autorizado o no. Eso se da en la correlación de fuerzas que tiene el movimiento sindical, en el gobierno que sea. Si tenemos que hacerlo en este gobierno, por más que decreten que no se puede lo vamos a hacer. Yo no pregunto la legalidad a la hora de ejercer mis derechos", dijo Mónica Castro, presidenta de Fancap y militante del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP).
Ante los conflictos y las políticas del gobierno los empresarios no tardaron en demostrar su descontento. Hoy aseguran que la falta de control atentó contra las inversiones y que el sector empresarial fue el más perjudicado con la derogación del decreto que autorizaba el desalojo de empresas. Para José Luis Puig, vicepresidente de la Cámara de Comercio, las ocupaciones violan el derecho de la propiedad privada. Las cámaras empresariales creen que el gobierno se equivocó al prohibir la desocupación, esa medida alejó a las partes y dificultó la posibilidad de llegar a un entendimiento. "El gobierno debió buscar caminos de encuentro. Ese es el rol que el gobierno tiene que estar jugando y no está jugando".
Baraibar defendió la actitud del Ministerio y aseguró que el gobierno se limitó a garantizar derechos que la Organización Internacional del Trabajo ordena y que otros gobiernos no habían respetado. "El trabajador tiene derecho a declararse en huelga, más allá de que al gobierno le guste o no le guste".
Después de atravesar los primeros nueve meses más tormentosos, poco a poco resurgió la armonía entre la central sindical y el gobierno de Vázquez. La marcha atrás en la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos fue clave y vista por algunos sectores del movimiento obrero como una victoria propia. Los dirigentes reconocieron que los sindicatos nuevos desistieron de adoptar medidas radicales y tendieron al autocontrol.
El movimiento sindical uruguayo apoyó explícitamente algunas políticas y decisiones del gobierno. El PIT-CNT ofreció colaborar con la solución del conflicto de las papeleras, y se reunió con el embajador argentino Hernán Patiño Mayer. También respaldó la designación de la fiscal de corte Mirtha Guianze y se convirtió en el principal aliado del gobierno cuando convocó a movilizarse en contra del paro de transportistas de carga.
Hoy el gobierno formalizó la creación de un ámbito tripartito para comenzar a discutir una ley de negociaciones laborales. Las partes parecen haber acordado una nueva paz interna. Por lo menos, por un tiempo.
2,50 pesos por afiliado
Con el gobierno de izquierda el PIT-CNT duplicó el número de afiliados. En 2004 la central sindical contaba entre sus filas a unos 100 mil trabajadores y en marzo de este año la cifra se duplicó. Hoy estiman un total de 250 mil trabajadores y aseguran que el número de afiliados continuará subiendo. Hay cinco mil dirigentes sindicales nuevos, según cifras del Ministerio de Trabajo.
El aumento más notorio se dio en el sector privado, siempre más vulnerable a los despidos. En 1985 más de la mitad del Congreso del PIT-CNT pertenecía al sector privado. En 2003 dos tercios eran públicos y un tercio privado. De 120 mil afiliados, los del sector privado no llegaban a 30 mil. En el último Congreso hubo 705 delegados y por primera vez desde el cuarto congreso el sector privado volvió a ser mayoría.
También se registró un crecimiento significativo en el sector público. Algunos ejemplos: la Federación de Magisterio creció de 12 mil a 16 mil afiliados, la Federación de Profesores de Secundaria de 4.000 a 6.500 y la Confederación de Obreros y Funcionarios Estatales pasó de tener 15 mil afiliados a tener 19.500.
Con el incremento del número de afiliados, aumentó la recaudación del PIT-CNT. Hasta octubre la central sindical recibía 10 mil dólares por mes. Los 140 mil afiliados cotizantes aportaban 2,2 pesos cada uno. Con el nuevo ajuste de tarifa sindical -el último Congreso aprobó un aumento de la cuota a 2,5 pesos- y las proyecciones de aumento de afiliados, para el próximo año el PIT-CNT recaudaría cerca de 30 mil dólares por mes.
El dinero cubre los costos del mantenimiento y pago de tarifas públicas del local de la central en 18 de Julio, el pago de sueldos a los funcionarios que allí trabajan, el funcionamiento del Instituto Cuesta Duarte y los actos y movilizaciones.
Ante este boom de nuevos gremialistas el PIT-CNT le encargó al Instituto Cuesta Duarte la tarea de capacitarlos. El centro ya brindaba clases de negociación colectiva. Este año, se comenzó a impartir un curso de un año de duración, en dos turnos de 40 alumnos. El programa de estudios incluye cátedras de economía, sociología del trabajo y derecho laboral como las tres ramas principales. Luego se complementan algunas áreas como historia del movimiento obrero, las corrientes de pensamiento, salud laboral, medio ambiente de trabajo, organización sindical y comunicación. Las autoridades del Cuesta Duarte evalúan ampliar los cupos para el año que viene y extender el curso a dos años. Mientras tanto, los docentes del Instituto asesoran a la dirección de todo sindicato nuevo que se integra.
La asunción de Vázquez implicó una mayor responsabilidad para el movimiento sindical. "Tenemos que ser más reflexivos y analíticos y dejar claro ante la opinión pública y los trabajadores que nosotros defendemos los intereses de los trabajadores independientemente del partido político o del gobierno de turno. Y eso ha sido un desafío", dijo Castillo.
Con matices, todas las corrientes que integran el secretariado ejecutivo del PIT-CNT aceptaron que hay propuestas comunes y que el gobierno de izquierda fue votado por la mayoría de los trabajadores. Luis Puig dijo que sería deshonesto no reconocer las diferencias entre el gobierno de izquierda y los gobiernos anteriores. Y descartó dos opciones: "Ni apéndice del gobierno ni oposición y hostigamiento al gobierno".
Para Fernando Pereira, integrante del Grupo Pluna Paraninfo, el sector moderado del PIT-CNT, que existan más afinidades con el gobierno de izquierda que con los anteriores no implica necesariamente traicionar los principios del movimiento obrero. "Tenemos un compromiso con la fuerza política a la que pertenecemos, pero con independencia. Ahora, independencia y autonomía no significa ni indeferencia ni tontería".
¿Independientes? ¿Reflexivos?
La independencia del movimiento sindical no está en juego para los sectores mayoritarios. Sin embargo, esa no es la opinión de los más radicales, que acusan a la dirigencia de estar alineada con las propuestas programáticas del gobierno. "El movimiento sindical adecua su programa a los planes estratégicos definidos por el gobierno. Por eso nosotros hablamos de un sindicalismo gubernamental", dijo Soraya Marta, integrante de Tendencia Combativa y Clasista (TCyC). Isabel Koifmannn, también integrante de TCyC y delegada en la Mesa Representativa por las cooperativas de consumo, sentenció: "la estructura del PIT-CNT y la dirección del congreso no es independiente del gobierno".
En TCyC se agrupan unos 100 militantes que integran los sindicatos de trabajadores de la industria química, gráficos, rurales y los funcionarios de las cooperativas de consumo. Para ellos los órganos de dirección del PIT-CNT están subordinados a los intereses del gobierno porque los principales dirigentes de la central pertenecen a sectores del Frente Amplio. "Los cuadros de dirigentes del movimiento sindical están íntimamente ligados a los cuadros gubernamentales. Hay un establishment sindical que está ligado a las organizaciones Partido Comunista, Partido Socialista, MPP, PVP. Los cuadros sindicales más importantes, los más importantes dirigentes sindicales, provienen de esas organizaciones políticas", dijo Koifmann.
Quién es quién
De las tres jornadas de debate en el Palacio Peñarol en el 9° Congreso del PIT-CNT surgió la nueva Mesa Representativa y el Secretariado Ejecutivo, que dirigirá la central sindical por otros 3 años. Los delegados presentaron una lista única y mantuvieron la unidad.
El nuevo Secretariado Ejecutivo está compuesto por 14 dirigentes vinculados a los distintos sectores del Frente Amplio o de izquierda independiente. En la integración del Secretariado primó la correlación de fuerzas y corrientes y no el peso en afiliados de cada sindicato como en otras ocasiones. Algunos gremios fuertes, como Adeom, no quedaron representados.
El ala radical del PIT-CNT está compuesta por TCyC, el Partido de los Trabajadores, la Corriente de Izquierda y el Movimiento 26 de Marzo. Los radicales son minoría dentro del movimiento sindical y no tiene representación en el Secretariado.
En la interna de la dirigencia del movimiento sindical hay dos corrientes definidas: el grupo Pluna Paraninfo, de línea moderada, afín al gobierno, que apoya la gran mayoría de las medidas adoptadas por la administración Vázquez, y los sectores agrupados en torno al Partido Comunista y el PVP, con una mirada más crítica al gobierno y particularmente opositora a las políticas económicas.
Cinco integrantes del secretariado ejecutivo pertenecen al Grupo Pluna Paraninfo: Juan José Ramos, por el sindicato bancario, militante de Asamblea Uruguay; Fernando Pereira, Federación de Magisterio y militante de la Vertiente Artiguista; Milton Castellanos, de Fueci izquierda independiente; Jorge Mesa, del Sunca de Alianza Progresista y José Facio, de Unott, de izquierda independiente.
En el Partido Comunista militan cuatro dirigentes del Secretariado. Jorge Bermúdez, de la Federación Uruguaya de la Salud; Marcelo Abdala, de los metalúrgicos; Juan Gómez de Ancap y el propio Juan Castillo, como trabajador del Suntma, y quien también fue el dirigente del Partido Comunista más votado en el último congreso del partido. Luis Puig del sindicato de Gaseba integra las filas del PVP.
Los otros dirigentes designados militan en el MPP y el Partido Socialista y harán inclinar la balanza: Jorge Taborda, de los Funcionarios de la Universidad de la República y Carlos Sánchez, de COFE, por el MPP y Juan Silveira de AFE y Carlos Cachón de Conaprole por el Partido Socialista.
La puja Pluna Paraninfo - Comunistas está representada en dos de los integrantes más influyentes dentro del secretariado: Juan José Ramos y Juan Castillo. Para las elecciones pasadas ambos integraron las listas de dos de los ministros de Vázquez con más diferencias programáticas: Juan José Ramos, fue suplente de Asamblea Uruguay, del ministro de Economía, Danilo Astori, y Juan Castillo primer suplente de la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi.
El equilibrio entre tendencias estuvo a punto de fracasar cuando aún no había transcurrido un mes de la designación de las nuevas autoridades. El integrante del Secretariado por COFE Carlos Sánchez, perdió las elecciones en la interna del gremio de los públicos. COFE reclamó que el lugar de Sánchez en el Secretariado lo ocupe el nuevo presidente del sindicato de estatales, Joselo López, dirigente radical, funcionario del INAU. Finalmente la Mesa Representativa resolvió mantener el acuerdo, respetar la representatividad de todos los sectores y mantener al MPP con dos integrantes, por lo que designó a Sergio Rossi de Ffose para ocupar el lugar vacante.
El grupo oficialista Pluna Paraninfo logró otra victoria: ya no habrá un único coordinador de la central, sino tres. Fernando Pereira y Luis Puig se suman a Juan Castillo, el dirigente que del uno al diez calificó con siete la gestión del gobierno.