THE ECONOMIST
PERVEZ MUSHARRAF, EL PRESIDENTE DE PAKISTÁN, prefiere no bombardear a sus ciudadanos. Pero hace unas semanas helicópteros armados bajo su comando atacaron un colegio en el cinturón de tribus montañosas del país. Una salva de misiles mataron al menos 80 personas en una madrasa cerca de la ciudad de Khar en la zona de influencias tribales, que limitan con Afganistán. Según la armada, eran "maladrines" reunidos en un "plan de entrenamiento de destrezas terroristas".
Resultó ser el más alto número de víctimas mortales de una operación solitaria contra los sospechados militantes islámicos en Pakistán. En vísperas del ataque, el gobierno y los líderes tribales de Bajaur estaban sopesando la idea de firmar un acuerdo de paz. Informes locales dicen que algunos de los militantes muertos habían estado reunidos en charlas para imponer la paz en los días previos.
Los hombres tribales locales dijeron que los asesinados eran, de hecho, jóvenes estudiantes inocentes. Pero el general Musharraf no percibió el detalle. La agencia tribal está conceptuada como un refugio para que Al-Qaeda y otras fuerzas peleen en la vecina provincia afgana de Kunar. Entre los muertos estaba el clérigo líder de la madrasa, Liaquat Hussain, considerado un delegado del número dos de Al Qaeda, Ayman al-Zawahiri. Era también líder local de Tehrik-e-Nifaz-e-Shariat-e-Muhammadi (TNSM), un grupo prohibido que envió 8.000 hombres a pelear contra las fuerzas estadounidenses apostadas en Afganistán en 2001. El ataque coincidió con un viaje a Pakistán del príncipe británico Carlos. En el pasado Pakistán ha sido acusado de lanzar ataques cada vez que caían dignatarios de occidente. Pero lo que más fastidió a los paquistaníes fue que la acción pareció haber sido ejecutada por mandato de Estados Unidos. Las fuerzas armadas de Pakistán alegaron que sus barcos cañoneros habían disparado sólo "tres o cuatro" misiles en la madrasa. Pero fuentes locales dijeron haber visto hostiles estadounidenses en sus aeroplanos Predator, armados con misiles Hellfire. Tanto las fuerzas armadas de Pakistán como las de Estados Unidos negaron que sus aviones hayan disparado sobre la madrasa, pero Pakistán deslizó que intervino la inteligencia estadounidense.
El episodio puede haber comprometido el acuerdo de paz de Bajaur. Dos meses y medio atrás un controvertido acuerdo fue firmado en otra área tribal, Waziristan del Norte, donde la armada paquistaní se trenzó contra los militantes pro-talibanes. Algo similar parece suceder en Bajaur, donde el gobierno ya había soltado seis prisioneros del TNSM. Algunos comandantes estadounidenses dudan del valor que pueda tener el acuerdo de Waziristan del Norte y retrucan que los ataques a sus tropas se han incrementado desde que el pacto fue firmado el 5 de setiembre. Los oficiales de Estados Unidos también critican el acuerdo entre comandantes ingleses y los líderes tribales en el distrito Musa Qala en Afganistán.