NAUSICAA PALOMEQUE
-¿Cómo analiza hoy la derrota electoral del Partido Colorado?
-Fue un llamado de atención importante, un revolcón que nos obligó a repensarnos. Si tenés que recorrer un manual de no aciertos, creo que nosotros los recorrimos casi todos. Estábamos instalados en el accionar cotidiano del gobierno y el partido no funcionaba. El gobierno se fagocitó al partido, como había dicho Enrique Tarigo hace tiempo. Algo de eso le está pasando al gobierno actual, porque los gobiernos siempre se tragan los mejores cuadros y los partidos quedan desnutridos. Tampoco comprendimos la lógica de la elección interna. Teníamos un solo candidato y era muy bueno, porque había sido un gran ministro, pero ¿cómo vas a ir a una elección interna sin competencia? Los monopolios desmotivan al mercado porque no tiene oferta y fue lo que pasó. En las próximas elecciones vamos a tener tres, cuatro, cinco candidaturas que remuevan las aguas. También aprendimos que no podés exponer tanto los conflictos internos, no es una guerra santa. Con la Lista 15 tuvimos momentos muy dolorosos. Además, la crisis de 2002 fue un desastre para nosotros, el motor se fundió y la gente nos pasó factura.
-¿Qué necesita su partido para renovarse?
-Necesita relevos generacionales y bajar a tierra. Tenemos que entender que hay temas de la sociedad civil que quizá a un partido le pueden parecer poco trascendentes, pero son las inquietudes ciudadanas: la discriminación, la ruptura de la marginalidad. De vez en cuando los partidos sacamos una propuesta para los chicos en la calle, pero el tema sigue ahí. Y a veces esos temas desaparecen por mucho tiempo.
-¿Cómo se imagina la competencia en la interna colorada?
-No sé quiénes van a competir, sería un acto de locura decirlo hoy. Somos un grupo de gente que está haciendo un esfuerzo por regenerar el tejido partidario: Luis Hierro, Tabaré Viera, yo, José Amorín Batlle, Isaac Alfie, es notorio que Pedro Bordaberry también es una figura, al igual que Alejandro Atchugarry, Ope Pasquet, Enrique Iglesias y Eduardo Zaidensztat, aunque no siempre coincido con él. Todos somos cometas que están allí y que las va a ir levantando el viento ciudadano, y veremos a cuál de ellas se la lleva el viento y cuál se instala en el horizonte cerca del sol.
-¿Usted quiere ser presidente?
-Para ser presidente tenés que llegar con un partido que te apoye. Ningún político con sentido de la dedicación debería renegar de la máxima responsabilidad, iré viendo lo que el destino me depara. Pero es obsceno hablar de esto hoy con todos los problemas que hay. La respuesta será en 2008.
-¿Siente que podría llegar a ser el sucesor de Julio María Sanguinetti?
-Yo tengo mi propia personalidad. Pero además no hay sucesores de Sanguinetti. Es muy difícil, fue un estadista de primera línea, dos veces presidente.
-Se nota un cambio en su estilo, del más solemne como Sanguinetti a uno más coloquial, usted mismo habló del modelo del ministro José Mujica.
-Yo soy más coloquial, ahora estoy más asumido conmigo mismo y menos protocolar.
-Llama mucho la atención que hoy cite a Mujica como un referente de estilo, recordando que hizo una campaña electoral muy dura contra los tupamaros.
-Yo no me estoy mujiquizando, aunque sí acepto que él estableció un código comunicacional que sin duda es un éxito, que pasó por cierta frontalidad e irreverencia. Yo no recorro ese perfil, pero sí siento que la solemnidad pocas veces es necesaria.
-¿No le parece que queda un poco sobreactuado el estilo tan coloquial?
-Puede ser, pero yo no lo siento así. Yo soy así, maduré y ahora me tengo más confianza. No soy el mismo turquito de 1979 que luchaba contra la dictadura. El turquito fue creciendo, se pegó algunas piñas y un día se transformó en el turco. Yo siento que éste es mi momento.
-¿Por qué envía mensajes a los celulares?
-No me sobran los recursos económicos, estoy tratando de masificar los mensajes. La gente tiene más paciencia con 40 segundos de su tiempo, que para leer un artículo de prensa. Me compré un micrófono profesional, un ecualizador y tenemos un programa de audio especial. Por ahora van siete audios y voy a dar un pasito más y los voy a instalar con imagen. Los mensajes los mandamos a la prensa y a bases de datos. Algunos los criticaron. También tengo un blog, pero no funcionó bien. A veces era medio hiriente y yo estaba para trabajar, no para que me basureen. Aunque sea por curiosidad, los mensajes se escuchan.
-¿Es una nueva forma de hacer política?
-Sí, dentro de universos restringidos, del 10% de la población, el segmento más culto y alfabetizado. El resto ni se entera, con ellos hay que trabajar mano a mano. Creo que se murió el discurso del doctor arriba del banquito.