AFP, EFE, The New York Times, El País de Madrid
El resultado del referéndum sobre el plan del primer
ministro Ariel Sharon para una retirada militar israelí de
la franja de Gaza, celebrado el domingo 2 entre los
afiliados a su partido derechista Likud, constituyó una
victoria para los sectores más radicales del Estado
hebreo.
El plan proponía la retirada militar de toda Gaza, el
desmantelamiento de 21 asentamientos judíos en
territorios palestinos, casi todos ellos en Gaza, y la
reubicación de unos 7.000 colonos israelíes en
Cisjordania.
Como contrapartida se proponía consolidar la
colonización en Cisjordania y completar la
construcción del muro de separación con los
palestinos. Todo ello contaba con la aprobación de
Estados Unidos, pero no de los sectores más
fundamentalistas de la derecha israelí.
Este plan unilateral fue rechazado por el 60% de los
193.190 afiliados al Likud. El resultado fue una victoria
de los colonos radicales que habitan los territorios
ocupados palestinos, que habían desplegado una
intensa campaña contra el plan de Sharon. En Gaza
viven 7.500 colonos judíos entre 1,2 millones de
palestinos.
Avner Shimoni, presidente del Consejo Regional de
colonias judías de Gaza, afirmó que el resultado del
referéndum "es una victoria, pero debemos continuar.
Nos preparamos para luchar contra las próximas
iniciativas de Ariel Sharon".
En cambio, las encuestas muestran que entre el total
de la población israelí (6,8 millones) y también en el
Parlamento, la mayoría respalda la retirada de Gaza.
El ex primer ministro laborista Shimon Peres señaló
que el rechazo del plan "significa que una minoría en
el país impone su voluntad a la mayoría" y pidió
elecciones anticipadas.
Por su parte, Nahum Barnea, prestigioso periodista del
diario Yediot Aharonot, el más vendido del país, puso
el acento en el peligro que representa el consejo que
nuclea a los colonos radicales y su creciente poder:
"Bajo el poder de ese consejo, Israel vivirá tarde o
temprano la situación de Sudáfrica: primero será un
Estado aislado, boicoteado, odiado en el mundo y
rechazado por una gran parte de su joven generación;
luego se convertirá en un estado binacional".
El canciller español Miguel Angel Moratinos, ex enviado
de la Unión Europea a Medio Oriente, también declaró
que la comunidad internacional, "no puede continuar
siendo rehén" de los colonos. "Cincuenta mil personas
bloquean cualquier dinámica de paz", dijo.
El radicalismo de algunos sectores israelíes es
creciente. Esta semana, cuatro familias vinculadas al
movimiento ultranacionalista judío Ateret HaCohanim
ocuparon dos apartamentos del barrio palestino de
Abu Dis, en la parte este de Jerusalén Oriental,
acompañados de un fuerte operativo policial.
Mientras tanto, la victoria de los colonos en Gaza se vio
ensombrecida por el más feroz atentado terrorista
registrado en la zona en los últimos años. Una israelí
embarazada de ocho meses y sus cuatro hijas fueron
asesinadas en su auto en el asentamiento de Gush
Khatif, el mismo día del referéndum.
Un ataque que fue reivindicado como "heroico" por el
grupo terrorista palestino Yihad Islámica. Quienes
pudieron acercarse hasta el coche, un Citröen blanco,
momentos después del criminal asalto, pudieron
contemplar por las ventanillas destrozadas por los
disparos, el cuerpo sin vida de la madre, Tali Hatuel,
de 34 años, sentada con las manos en el volante, el de
su hija Hilad de 11 en el asiento de al lado. Atrás las
tres más pequeñas; Hadar de 9, Roni de 7 y Meirav de
2. La más pequeña sentada en su sillita. Cada uno de
los cuerpos, aún tibios y cubiertos de sangre,
permanecían atrapados por los cinturones de
seguridad. En el estante un libro de cuentos. Encima
del capó pegado con cinta adhesiva un enorme cartel
en azul blanco y amarillo en el que se podía leer: "Un
corazón judío votará en contra". En el lado opuesto su
sentencia: "Nunca nos moverán de aquí".