Daniel Simpson, The New York Times
Aunque Albania es uno de los países más pobres de Europa, y sus carreteras llenas de curvas y baches están a años luz de distancia de las impecables autopistas alemanas, el auto más popular allí es el Mercedes Benz.
A más de diez años de la caída de los regímenes comunistas de los Balcanes, muchos de los países de la región siguen utilizando los autos producidos localmente en fábricas que datan de antes de su ingreso al mundo capitalista. La mayoría de los rumanos siguen manejando en copias del cuadrado Renault 12 fabricadas por una empresa local, Dacia. Quien viaja por carretera por Serbia tiene muchas más probabilidades de quedarse empantanado tras un lento auto Yugo o Zastava que de ser rebasado por un moderno BMW.
Pero Albania es diferente.
Dos de cada tres
En los caminos de tierra, pasos de montaña y carreteras de esta nación de 3,5 millones de habitantes es posible encontrar prácticamente todos los modelos de Mercedes producidos desde los años 70, desde el nuevo y superelegante S-Class hasta sedanes de épocas muy pasadas. En proporción, hay dos Mercedes por cada auto de cualquier otra marca.
Los ranchos en los costados de los caminos anuncian "Service de Mercedes", y los vendedores ambulantes en cada semáforo del centro de la capital, Tirana, ofrecen accesorios para Mercedes, como tapones para neumáticos y cubiertas de piel para el volante.
¿De dónde provienen todos estos autos de lujo? Ciertamente no de la distribuidora oficial de Mercedes en las afueras de Tirana.
"Esperamos vender unos 50 autos este año", dijo Sokol Kodra, principal vendedor de la sala de exhibición de modelos nuevos. "La gente que viene aquí está interesada sólo en los modelos más caros, y tiene que pagar en efectivo".
Esto significa que hay que entregar un paquete de billetes equivalente a 65.000 dólares, una suma que la mayoría de los albaneses tardaría toda una vida en ganar con el nivel de salarios actual.
Pero para muchos de los albaneses que pueden darse el lujo de comprar un auto, aunque no sea nuevo, un Mercedes es la única opción que vale la pena.
"Son robustos y poderosos, ideales para los terribles caminos de este país, y los repuestos son fáciles de conseguir", dijo Ilir Manaku, un taxista de Tirana que es el feliz propietario de un Mercedes de 1990. "Y también son una especie de símbolo de estatus. ¿Quién querría manejar otra cosa si puede tener un Mercedes?"
Oferta constante
La mayoría de los autos usados que se venden en Albania son legalmente importados desde su país de origen. Muchos de ellos todavía tienen las matrículas provisorias que permiten que sean sacados de Alemania y vendidos en el extranjero.
En 1990, cuando Albania se libró del régimen estalinista que la mantuvo aislada del resto del mundo durante medio siglo, los primeros autos que llegaron en gran número al país eran decrépitos Fiat italianos.
Pero un éxodo de albaneses que partieron a buscar trabajo en el extranjero pronto trasformó el mercado. Antes de que pasara mucho tiempo, los trabajadores que habían emigrado empezaron a regresar a visitar a sus familias en autos impresionantes... y a dejarlos en su país cuando volvían a Europa Occidental.
Cerca de un millón de albaneses emigraron a lo largo de la década pasada, cuando la economía se desplomó y el país se hundió en la anarquía. El dinero que estos emigrantes envían a sus familias las ayuda a mantenerse a flote y les permite a veces concretar su sueño de comprar un auto.
Y, más importante aún, la comunidad de emigrados mantiene constante la oferta de Mercedes.
"Cada vez que regreso a Albania, traigo un Mercedes conmigo para vender", dijo Arjan Bano, un albanés que vive y trabaja en Alemania pero visita a su familia al menos una vez al año. "En lo personal, no puedo darme el lujo de tener un auto caro, pero se puede conseguir un modelo más viejo por unos 2.000 dólares, revenderlo y ganar suficiente dinero para cubrir los gastos del viaje".
Tal espíritu empresarial, más común entre los albaneses que entre la mayoría de sus vecinos balcánicos, no siempre es respetuoso de la ley.
"Muchos de los modelos más caros que se ven en las carreteras son robados", dijo un funcionario del gobierno. "Pero siempre llegan al país con llaves y documentos legales, usualmente porque el dueño estuvo de acuerdo en que el auto fuera robado con el fin de defraudar a su compañía de seguros".
Una vez en Albania, casi todos los Mercedes son registrados legítimamente con las autoridades de Tirana sin que haya revisiones adicionales, lo que hace casi imposible localizar vehículos robados. Daimler Chrysler, la compañía alemana propietaria de la marca Mercedes Benz, desea que se cambie el sistema de empadronamiento para que los números del chasis se puedan comparar con las bases de datos de la policía extranjera, antes de que a un auto se le expidan placas albanesas.
"Este sistema está en vigor en toda Europa, salvo en Albania", dijo Kodra, el vendedor. "Nuestro negocio se destruye si la gente puede comprar el mismo auto a un particular, por una fracción del precio normal". ©