The New York Times, EFE
Hassan Nasrallah "Ustedes querían una guerra abierta y estamos preparados para una guerra total", anunció el viernes, el líder de Hezbollah. Como figura principal del grupo, es el principal al mando de la operación en la que se secuestró a dos soldados israelíes en Líbano, donde Hezbollah es un partido político integrado al sistema.
La expansión de la crisis en Gaza hacia al sur de Líbano, enfrentando a Israel con un conflicto en sus fronteras norte y sur, ha demostrado que el punto central de tensión que está en juego es regional, no local.
Y esa región incluye en una sucesión geográfica implacable a países como Irán y Siria, entre los cuales está un Irak repleto de soldados estadounidenses.
Y la operación que inició Hezbollah con el secuestro de dos soldados israelíes en la frontera podría estar demostrando que el movimiento chiita está llenando el vacío de un Estado libanés que ha demostrado su completa inoperancia en la crisis más grave que vive el país en la última década. Y eso podría llevar a otro país árabe a tener una presencia importante y decisiva en el gobierno de un grupo que arenga por la desaparición de Israel.
Y si por alguna razón se incluye a Siria (promotora de Hezbollah y eterna participante de la políti- ca interna libanesa), podría generarse una línea de conflicto que va desde el Medi- terráneo hasta Irán. Ayer se informó que Siria había sido alcanzada por la ofensiva israelí, pero luego se descartó esa eventualidad que podría ser catastrófica.
Líbano está siendo bombardeada en puentes, plantas eléctricas, aeropuertos y carreteras, y más de setenta civiles han perdido ya la vida bajo las bombas, pero ante estos hechos el gobierno ha mostrado una inexplicable pasividad.
El ejército libanés tampoco ha reaccionado a esta guerra no declarada: solo Hezbollah, que ha desencadenado esta crisis al capturar a dos soldados israelíes el pasado miércoles, ha respondido con el lanzamiento de cohetes hacia el norte de Israel.
Un país con un presidente pro sirio, un gobierno teóricamente antisirio y un pequeño ejército de 70.000 soldados se encuentra así rehén de las acciones de un movimiento, Hezbollah, que sí parece tener las ideas bien definidas: no piensa entregar sus armas como se lo ordena la resolución 1559 de la ONU.
Claro que el gobierno libanés es también una inviable amalgama de ministros chiitas -todos ellos pro sirios-, cristianos -en su mayoría furibundos antisirios- y sunitas que están manteniendo una ambigua actitud en los últimos días.
El primer ministro Fuad Siniora, considerado un hombre cercano a Europa y Estados Unidos, ha demostrado tener poco o ningún control sobre Hezbollah y sus milicias, que llenan en muchos lu-gares del país el vacío de un esta- do inexistente, y en especial en el sur.
Nada más conocerse la captura de los dos soldados, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, acusó directamente al Estado libanés al afirmar que la captura de los dos soldados "no se define como un ataque terrorista sino como el acto de un estado soberano que atacó a Israel sin razón"
Sin embargo, Olmert, al igual que Bush, también responsabilizaron a Siria por su supuesto control sobre Hezbollah, con lo que pusieron de manifiesto que el Estado libanés no es tan "soberano", ya que ni siquiera puede meter en cintura a Hezbollah.
Funcionarios israelíes dijeron ayer que posiblemente las armas utilizadas por Hezbollah (que le permitieron, por ejemplo, hundir un buque de guerra de Israel) serían de origen iraní.
La primera reacción del gobierno libanés al conocerse la captura de los dos soldados israelíes fue declarar que "no era responsable" de esta acción, según dijo entonces el ministro del Interior, Ghazi Aridi, pero añadió que se sentía satisfecho por "la resistencia de los libaneses ante las agresiones israelíes".
Un compañero de su gabinete, Maruan Hamade, ministro de Comunicaciones, dijo el mismo día: "No es justo: Faruk Chara (vice presidente sirio) ordena, Hezbollah ejecuta y el pueblo libanés paga las consecuencias".
Es difícil esperar una reacción coherente de un gobierno desgarrado por visiones tan opuestas sobre su país.
Ante este panorama, Hezbollah ha pasado a la acción y es ahora el que marca la agenda en el Líbano: ninguna autoridad civil ni militar ha criticado al movimiento chiita por arrastrar al país a una guerra no declarada.
Al contrario: el mensaje que se repite es que se trata de una "resistencia legítima".
Nunca ha existido en el Líbano consenso para desarmar a unas milicias que, al fin y al cabo, fueron las que desalojaron del país a las tropas israelíes en 2000 tras 22 años de ocupación.
Por eso, nunca se ha discutido abiertamente la paradoja de que el ejército haya hecho a un lado sus funciones y haya permitido que Hezbollah patrulle y controle el sur del país, hostigando de vez en cuando al vecino judío del sur.
El "estado dentro del estado" que representa Hezbollah tal vez ha ido esta vez demasiado lejos. Ha dado a Israel una buena razón para irrumpir en el Líbano y cambiar, o intentarlo, el equilibrio de fuerzas.
Oficiales de los servicios de inteligencia de Israel y algunos analistas dicen creer que el mensaje detrás de la acción que generó la respuesta israelí es, principalmente, de Irán, actuando a través de Hezbollah. Analistas aseguran que Teherán pretende la hegemoná regional y así ya tiene una influencia considerable en Líbano, Siria y entre los palestinos, y, claro, en Irak.
arabes. En tanto, importantes divergencias sobre Hezbollah han aflorado en la reunión de emergencia que celebran en El Cairo los cancilleres árabes.
Se perfilan dos grupos con visiones muy distintas sobre la legitimidad y, sobre todo, la oportunidad de la acción de Hezbollah.
Por una parte, países como Egipto, Arabia Saudita, Jordania, Kuwait y los Emiratos Arabes Unidos han manifestado su malestar por el hecho de que Hezbollah actúe sin consultar siquiera con el gobierno libanés.
Frente a ellos se sitúan Siria, Líbano, Argelia y Yemen, que definen como "resistencia legítima" las acciones de Hezbollah y creen que el grupo chii está defendiendo la soberanía del país.
Y esas diferencias son otra de las consecuencias de una crisis que solo ha tendido a empeorar en la última semana. Y que puede encender una peligrosa mecha.
Ismail Haniye El líder de Hamas y premier palestino asumió su cargo en un ambiente caótico y belicista. "Condenamos esta guerra loca lanzada contra Líbano, país hermano, y los ataques contra las infraestructuras que pretenden hacer añicos las decisiones del pueblo libanés", declaró. Gaza es blanco de otra ofensiva israelí.
Fuad Siniora El primer ministro libanés pidió en un mensaje televisado, un inmediato alto el fuego bajo el patrocinio de la ONU, y que la comunidad internacional ayude al Líbano a extender su soberanía al sur del país, controlado por Hezbollah. Condenó la operación militar israelí que describió como una "máquina criminal".
La popularidad de Hamas y Hezbollah no para de crecer entre la ciudadanía árabe
Las acciones de Hamas y Hezbollah están ganando popularidad en el mundo musulmán debido a la inquebrantable alianza de Washington con Israel, la pasiva postura oficial árabe y el bloqueo del proceso de paz. Tanto Hamás como Hezbollah dicen optar por la "resistencia" como único medio no sólo para recuperar los territorios ocupados, sino también para forzar la liberación de los prisioneros árabes en las cárceles de Israel, ante la esterilidad de un diálogo con el vecino judío que solo parece ir hacia atrás. La crisis por los tres soldados israelíes, "secuestrados" para Israel y Estados Unidos, y "capturados" para Hezbollah y Hamas, es utilizada por estas dos organizaciones como una razón para presentarse al hombre de a pie árabe como únicos defensores de las "causas de la nación". Las televisiones satelitales árabes no dejan de mostrar imágenes de niños y mujeres muertos y de viviendas destruidas en bombardeos israelíes en Gaza y Líbano, recordando siempre que "todo ello fue por la captura de tres soldados". Frases como "la resistencia es el mejor medio" o "Que Alá ayude a los combatientes" se mezclan con las críticas a Washington y a los gobiernos árabes en las opiniones de numerosos ciudadanos consultados por esas emisoras en países como Sudán, Egipto o Jordania, estos dos últimos firmantes de una paz con Israel.
ehud olmerT El primer ministro israelí respondió a la petición de alto el fuego del primer ministro libanés, Fuad Siniora, afirmando que primero tienen que regresar los soldados capturados. Olmert tiene un objetivo declarado: desarmar y desmantelar al Hezbollah, que actúa como un estado dentro de Líbano. Para eso ordenó la acción militar.
George W. bUSH El presidente de Estados Unidos Bush hizo un llamamiento a Siria, país al que acusa de proteger a Hezbollah, para que "ejerza su influencia" con el objetivo de que esta milicia renuncie a las armas. Aunque pidió que Israel reduzca la intensidad de sus ataques, no exigió que éstos cesaran, como le habría pedido Siniora.
vladimir putin El presidente ruso dijo tener "la sensación de que Israel persigue otros objetivos, más amplios, que la liberación de sus soldados". Dijo que "el uso de la fuerza debería estar equilibrado" y "el derramamiento de sangre debe acabar de inmediato". Putin es anfitrión de la cumbre de los ocho países más industrializados.
Gaza
La aviación israelí atacó nuevamente un ministerio del Gobierno del movimiento islamista Hamas en la franja de Gaza, el otro frente que tiene abierto Israel.
Helicópteros "Apache" del Ejército israelí atacaron el Ministerio de Economía de madrugada en una operación que no ha causado víctimas; pero en otros ataques murieron dos personas y otras ocho resultaron heridas.
Las oficinas de los líderes del grupo islámico, Hamas, que encabeza el gobierno de la Autoridad Nacional Palestina, son blanco del Ejército israelí, que ha atacado ya los ministerios de Asuntos Exteriores, del Interior y hasta las oficinas del primer ministro.
Los ataques están encaminados a presionar a Hamas para que libere al soldado israelí secuestrado el 25 de junio por militantes de tres grupos rebeldes liderados por el ala militar de esa organización islámica, pero también a detener el lanzamiento de misiles kasam contra Israel desde el norte de Gaza.
El Ejército israelí estima que hay una sincronía deliberada con lo que pasa en Líbano.