Ya de regreso a su domicilio en Beirut, el embajador uruguayo en el Líbano se permitió aflojar las tensiones con una broma. "Esto es parte del encanto de la vida diplomática; un día podés estar en un balcón escuchando cha-cha-cha tomando un trago, y otro día, ya ves".
Ese "ya ves" es acompañar un contingente de aterrorizados ciudadanos latinoamericanos evacuados del Líbano, huyendo de los enfrentamientos entre Israel y el Hezbollah. Alberto Voss Rubio, el embajador uruguayo, junto a diplomáticos de otros países, viajaron junto a la caravana de seis ómnibus, desde Beirut rumbo a Siria.
En esos ómnibus viajó una familia de cinco uruguayos, un matrimonio y tres hijos, como parte de un contingente de 300 personas. La gran mayoría, 260, eran venezolanos; pero también habían colombianos, peruanos, españoles e incluso libaneses.
Desde Beirut hasta Damasco, la capital de Siria, solo hay 85 kilómetros. Sin embargo, la caravana duró casi cuatro horas, según estimó Voss Rubio, en llegar a territorio sirio. Eso se debía al estado de las rutas por los bombardeos y a un accidente que sufrió el convoy en el trayecto. Todo eso contribuyó a incrementar el nerviosismo. "Cuando cruzaron la frontera, muchos poco menos que besaron la tierra".
EL TRAYECTO. "Durante el viaje se sintieron bombas, explosiones y el vuelo de los aviones caza; muchos de los evacuados lloraron durante todo el trayecto", señaló el embajador uruguayo.
A ambos lados del camino, los destrozos conformaban el paisaje de guerra. Dentro de los ómnibus, muchos evacuados, abrazados, no querían ni mirar por la ventanilla. Si bien el gobierno de Israel estaba avisado sobre el convoy y sus ocupantes, el temor a ser alcanzados por un proyectil estuvo presente durante el viaje interminable.
Para peor, hubo un accidente. Uno de los ómnibus frenó, los dos que venían atrás no se detuvieron a tiempo y colisionaron. Dos colombianos sufrieron lesiones que no fueron graves. "Hubo que detenerse, redistribuir al contingente y dejar uno de los buses a la vera del camino", destacó Voss Rubio.
Ninguno de los cinco uruguayos ya fuera de Líbano se encontraban entre los ocho compatriotas que se suponía que integraran el convoy. "La familia se sumó a último momento. ¿Los otros? No aparecieron en el lugar combinado para la partida, nos contactamos y dijeron que tenían miedo, que no querían correr riesgos en la ruta, que preferían esperar. Sinceramente, no sé qué querían esperar", dijo el embajador.
Los cinco uruguayos ahora en Siria están tramitando su salida de la región ya sea desde Damasco o Amman, la capital de la vecina Jordania. El cónsul honorario en ese país tiene órdenes de ponerse en contacto con ellos para brindarles auxilio. Según Voss, es muy difícil conseguir conexiones a Montevideo y no se sabe cuánto tendrán que quedarse. Otra posibilidad es viajar a Madrid. Mientras tanto, ya se piensa en otra operación de evacuación.