DANIEL HERRERA LUSSICH | CORRESPONSAL PERMANENTE | EL PAIS EN WASHINGTON
Despertó el comentario jocoso y alguno indignado entre los sorprendidos mandatarios, ministros, asesores, traductores, cuerpos de seguridad y periodistas que estaban pendientes de los instantes finales de la reunión del Grupo de los 8 en San Petersburgo, cuando los micrófonos trasmitieron palabras, fuera de todo protocolo, pronunciadas con la boca lle- na de comida, por el presidente George W. Bush.
Durante el desayuno, con micrófono abierto para las salas oficial y de prensa, fue que George W. Bush llenó la punta del cuchillo con manteca para cubrir un buen trozo de pan, ponérselo en la boca, comenzar a masticar, justo cuando llegaba para dialogar el primer ministro británico, To-ny Blair, que permaneció detrás, de pie.
La respuesta de Bush, que desconocía que estaban siendo escuchados, alejada de normas de la diplomacia, cuando aún no había terminado de digerir su bocado, contenía palabras fuertes y algunas burlonas sobre países y altos jerarcas.
Gente de prensa que estuvo en Rusia, ya de retorno en Washington relató "las gaffes" de Bush, reiteradas varias veces por noticieros de la CNN en inglés, en millones de pantallas de tevé del público americano.
Se observó a Bush cuando Blair le murmura al oído, responde cerca del micrófono abierto, con voz medio trabada por el pan con mantequilla: "Mira, la ironía es que lo que ellos realmente deben hacer, es que Siria convenza a Hezbollah de cesar esa mierda y todo habrá terminado".
Y las declaraciones fuera de libreto continuaron, cuando Bush comentó a Blair, sin dejar de comer, con palabras no muy ponderativas sobre el secretario de la ONU: "¿Qué pasa con Kofi An-nan? No me gusta como encadena los acontecimientos. Fundamentalmente, su actitud consiste en decir: `que haya un cese el fuego y todo el resto ya está`. Tuve ganas de decirle a Kofi que llame al presidente sirio Al-Assad por teléfono para que algo ocurra".
jocoso. Luego pasó a un tono de broma, después de pedir una Coca Coca light y aclarar que era su bebida preferida, cuando vuelve a Blair para agradecerle un "suéter" que le había regalado y preguntarle en broma: ¿lo elegiste, tú, tienes buen gusto? "Por supuesto", respondió Blair, riéndose.
Pero faltaba el último tropiezo. Antes de pronunciar el discurso de despedida, en frase que también salió al aire, dijo : "¡No voy a hablar tanto como los demás. Algunos de éstos tipos, aludiendo a otros mandatarios, hablan demasiado!"
Bush se reunió en San Petersburgo con sus colegas de las principales potencias mundiales para tratar un amplio temario, pero la agenda se vio invadida por los sucesos en Medio Oriente.