HORACIO ABADIE | ENVIADO A VENEZUELA | EL PAIS
Ayer lunes, la recepción del Hilton Caracas presentaba un movimiento importante, y es que las delegaciones que disputaron el cuadragésimo segundo Campeonato Sudamericano de Basquetbol, partían rumbo a sus respectivos países.
Lo propio hacía Uruguay, quien arriba al Aeropuerto de Carrasco con el vicecampeonato. Cuando la selección inició el proceso de preparación para dicho evento, se pensaba en mantener el cuarto puesto o, a lo sumo, pelear el tercero. Y el objetivo era la clasificación para el Preolímpico del año siguiente. Pensar en los Panamericanos de Río era difícil, ya que Brasil estaba clasificado por ser organizador y luego había dos cupos para Sudamérica. Y todos entendían que para esos lugares los favoritos eran Argentina y Venezuela. Pero el hecho es que Uruguay se metió. Al inicio del torneo, el equipo dejó dudas por su debut ante Colombia. Se ganó, pero el nivel fue preocupante ante lo que se venía, que eran los rivales a tener en cuenta. Con Argentina se levantó el nivel pero no se pudo obtener el triunfo ante un equipo que últimamente le tiene los puntos tomados a la celeste.
En semifinales el rival fue Venezuela. Duro, durísimo por ser una selección que se prepara para jugar el Mundial de Japón, por tener en sus filas a jugadores importantes, como Oscar Torres, ex NBA, Héctor Romero, con campamentos en la máxima liga del básquetbol, el eterno goleador Víctor David Díaz y el gigante Richard Lugo, entre otras estrellas.
Pero allí apareció Uruguay. Con todas las luces, con toda la garra y realizando un partido perfecto, maniató defensivamente al local, no lo dejó pensar, lo exasperó con una presión asfixiante que sumado a un juego en ofensiva muy bueno, con más del 50% de lanzamientos de triples convertidos, llevó el partido con diferencia de 5 y 6 puntos a lo largo de los 40 minutos y no lo perdió más. Uruguay estaba en la final y era un hecho histórico, porque no sólo definiría el título sino también confirmaba su participación en los dos eventos internacionales más importantes del año 2007.
Claro que la forma en la que se perdió la final deja un sabor agridulce, porque este equipo no merecía perder por esa abultada diferencia, pero Brasil es sin duda superior a los celestes.
En definitiva, el balance es positivo, porque Uruguay fue vicecampeón, clasificó a los Panamericanos de Río y al Preolímpico de Venezuela y demostró rendimientos positivos. El NBA Esteban Batista se llevó los premios de mejor rebotero, mejor lanzador de libres, y goleador. Martín Osimani jugó un gran torneo y demostró que tiene para rato, lo mismo García Morales y hubo también momentos de Silveira con su característica y aguerrida lucha.
Este proceso debe seguir, y ya se debe encarar una preparación acorde a las exigencias internacionales que tendrá Uruguay.