Juan Carlos Raffo
El gobierno de Estados Unidos procurará ampliar el comercio con Uruguay bajo el formato que cuadre, siempre y cuando las negociaciones bilaterales avancen en las áreas que Washington considera clave, como telecomunicaciones, comercio electrónico, propiedad intelectual, agricultura y medidas sanitarias y fitosanitarias.
En diálogo con El País, el representante comercial estadounidense para las Américas, Everett Eissenstat, dijo que la intención de su país es profundizar los lazos comerciales con Uruguay para lo cual se dispone de "una amplia gama de herramientas para conseguirlo", que van desde acuerdos marco de comercio e inversiones hasta tratados de libre comercio pasando por tratados bilaterales de inversiones y memorandos de entendimiento.
"Estados Unidos es actualmente el mayor socio comercial de Uruguay y por supuesto que ese país también ofrece importantes oportunidades a los inversores y exportadores estadounidenses", subrayó el funcionario, quien expresó su confianza en que la comisión mixta de técnicos logre avances bajo cualquiera de los cuatro escenarios señalados.
Como responsable del desarrollo y la implementación de la política comercial estadounidense en Uruguay, Eissenstat subrayó que su país "siempre está deseando explorar los caminos que lleven a la profundización de las relaciones económicas con sus socios comerciales".
El jerarca integra el staff principal del United States Trade Representative (USTR), la agencia oficial encargada de negociar en nombre de la Casa Blanca acuerdos comerciales con gobiernos extranjeros, así como resolver diferendos y participar en las diferentes organizaciones mundiales que hacen al comercio internacional. Antes de sumarse al USTR en junio pasado, Eissenstat ofició como consejero jefe en Comercio Internacional para el presidente del comité de Finanzas del Senado.
areas criticas. El alto funcionario marcó los rubros cardinales a negociar para que Uruguay y EE.UU. puedan pasar a un nuevo estadio en su relación comercial. En materia de comunicaciones, nuevas tecnologías de la información y comercio electrónico, es este último la mayor piedra en el zapato uruguayo, ya que tanto el gobierno anterior como el actual lo han trabado. Por otra parte, en lo que refiere a propiedad intelectual, Uruguay fue removido este año de la "lista negra" estadounidense, en virtud de los avances en materia de derechos de autor.
El capítulo agrícola, en el que se mezclan cuotas de acceso a mercado, subsidios a la producción y medidas sanitarias, aparece como uno de los más complejos. Sobre todo, si se tiene en cuenta que dentro de los objetivos del USTR se encuentra conseguir nuevos mercados para la producción agrícola doméstica, que excede largamente la capacidad de consumo de los residentes en el país.
Ya desde la administración pasada el gobierno uruguayo ha insistido en la mejora de las condiciones de algunos productos clave como carnes y cítricos, pero las negociaciones aún no arrojaron resultados concretos.
Los presidentes George W. Bush y Tabaré Vázquez acordaron el pasado 4 de mayo en la Casa Blanca la profundización del comercio bilateral y encomendaron a sus técnicos materializarla.
TLC
Los encargados
de negociar con Uruguay no descartan un tratado bilateral de libre comercio
Bilateralidad a la espera del ALCA
La creación de un Area de Libre Comercio de las Américas que abarque desde Alaska hasta Ushuaia exceptuando Cuba, no quedó en el olvido para Estados Unidos, pero el país optó por avanzar en acuerdos bilaterales mientras el emprendimiento multilateral consigue más adeptos.
En tal sentido, el representante comercial estadounidense para las Américas, Everett Eissenstat, recordó que fueron los cuatro miembros plenos del Mercosur y Venezuela quienes pusieron los mayores reparos a la negociación del ALCA durante la Cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata, al condicionar el proyecto a los avances en la Organización Mundial de Comercio.
Interrogado sobre las actuales relaciones con los dos socios mayores del Mercosur, el jerarca desestimó los desencuentros recientes y expresó que prefiere seguir dialogando tanto con Argentina como con Brasil para aumentar el comercio.
Sobre los eventuales resultados de la puesta en marcha de acuerdos bilaterales de libre comercio, Eissenstat sugirió detenerse en las experiencias mexicana y chilena para comprobar el éxito de los mismos.
A su entender, el tratado con la nación azteca le permitió a esta crear tres millones de nuevos puestos de trabajo entre 1993 y 2000, aumentar el salario real y reducir la pobreza.
En cuanto al acuerdo con Chile, señaló que el comercio bilateral trepó en ambas direcciones, aunque señaló algunas trabas legales en materia tecnológica.