LA PAZ | EFE, BLOOMBERG, AFP
Con el anuncio de la nacionalización de los hidrocarburos el presidente boliviano, Evo Morales, cumplió con una de las grandes promesas de su campaña electoral. Esta decisión fue calificada ayer de "irreversible" por el gobierno
Las repercusiones tras el anuncio, hace cinco días, no se hicieron esperar e incluyeron una cumbre realizada el jueves en Puerto Iguazú entre los presidentes de Argentina, Bolivia, Brasil y Venezuela.
Ayer una delegación española se reunió con el presidente Morales en La Paz para pedirle garantías para la petrolera Repsol-YPF, de capitales hispanos. Al mismo tiempo, la estatal brasileña Petrobras, la principal firma extranjera en Bolivia, estudia la posibilidad de empezar a importar gas de otros países, como Nigeria.
Brasil y España. El cambio del escenario en Bolivia sumado a la eventual suba de precios del gas trajo aparejada un grieta en la relación con Brasil que los abrazos de la reunión del jueves no terminaron de disolver.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, respondió ayer que "Bolivia precisa de ayuda y no de arrogancia", a quienes le reclaman mayor dureza con La Paz tras la nacionalización de sus hidrocarburos, afectando las inversiones de Petrobras en el país andino.
Tras volver a afirmar el derecho de Bolivia a tomar esa medida, añadió incluso que de aumentar el precio del gas, "el impacto será para Petrobras y no para el consumidor brasileño".
Menos conciliador fue el canciller brasileño, Celso Amorim, quien indicó ayer que "tendrá que tener límites" cualquier intento de aumento de los precios por parte de Bolivia, y que su país "defenderá los intereses de Petrobras y los consumidores".
Por Petrobras llegan diariamente casi 30 millones de metros cúbicos de Bolivia a Brasil. La empresa invirtió unos 1.500 millones de dólares en el país andino en la última década, lo que la ubica a la cabeza del rubro entre las firmas extranjeras ahí instaladas.
Amorim dejó entrever que ya se están estudiando alternativas a Bolivia. "Tenemos excelentes relaciones con otros países productores de gas, como Nigeria. El suministro a la población estará garantizado", aseguró.
Días atrás, el presidente de Petrobras, Sergio Gabrielli, descartó cualquier otra inversión en Bolivia tras la nacionalización.
Otra empresa afectada es la española Repsol. El número dos de la cancillería de ese país, Bernardino León, se reunió ayer con el presidente boliviano para tocar el tema.
Tras una reunión "franca, cordial y positiva", León dijo que "se iniciará un diálogo que afectará a ambos gobiernos y a las empresas" y que el gobierno de Bolivia garantizó "seguridad jurídica" a esas negociaciones.
El ministro boliviano de Planificación, Carlos Villegas, aseguró que las petroleras extranjeras "conservarán un margen de ganancia del 20%", pese a la nacionalización.
En un análisis del prestigioso The Economist se criticó la decisión argumentando que "una nacionalización vuelve más recelosos a los extranjeros a la hora de invertir y encarece el capital no sólo en la industria petrolera sino en el conjunto de la economía".