La posibilidad de que Uruguay firme un Tratado de Libre Comercio con los EE.UU. ha sido uno de los temas de debate político del último año. La discusión tomó particular relevancia a comienzos de este año cuando el ministro de Economía Danilo Astori afirmó en una entrevista en el semanario Búsqueda que el gobierno tenía entre sus planes para 2006 la firma de este tratado. El debate dio un giro importante esta semana cuando el presidente Tabaré Vázquez, en Venezuela, anunció que dicho tratado no está "en la carpeta ni en la agenda del gobierno", según relataron varios medios periodísticos.
El tema, entonces, se presenta como una potencial fuente de discrepancia en la interna del gobierno. Otros ministros como el de Ganadería José Mujica (a favor) y el canciller Reinaldo Gargano (en contra) también han marcado públicamente sus posturas en los últimos meses.
La encuesta de Equipos MORI que se publica hoy muestra que el tema no sólo divide aguas dentro del liderazgo frentista sino también entre sus propios votantes. Mientras los votantes de grupos moderados apoyan el tratado casi tan enfáticamente como lo hacen los blancos y colorados, otro segmento (compuesto básicamente por votantes comunistas y de otros grupos radicales menores) lo rechazan con intensidad similar. En medio, posicionándose como el fiel de la balanza, se encuentran dos de los grupos mayoritarios (el MPP y el PS), que conjuntamente representan casi la mitad del partido.
Por otra parte hay confusiones importantes sobre la postura de algunos de los principales líderes sobre el TLC. Específicamente, la amplia mayoría de los uruguayos y de los frentistas cree (o creía en el momento de realización de la encuesta) que el presidente Vázquez apoyaba la iniciativa. Vistas las declaraciones en Venezuela —y la particular influencia que Vázquez ha mostrado tener sobre el electorado frentista en otras circunstancias- no es descartable que algunos juicios sobre el TLC puedan haberse visto afectados.
Acuerdo mayoritario. El Tratado de Libre Comercio con EE.UU. es un tema que ha estado presente en la agenda política de los últimos meses y, a diferencia de lo que ocurre con otros temas del acontecer político que no son "registrados" por la opinión pública y que se desarrollan dentro de un micro-clima bastante estrecho (incluso aunque a veces ocupen grandes espacios en los medios de comunicación), en este caso el TLC parece haber generado una recordación importante entre los uruguayos en su conjunto: casi siete de cada diez (69%) dijo haber escuchado hablar del tema en los últimos meses.
Los resultados del estudio muestran también un extendido respaldo hacia la firma de un Tratado de Libre Comercio con EE.UU., que alcanza la mayoría absoluta de la población (57%). Y, además, que esta mayoría se sustenta en una amplia base política de apoyo que incluye a blancos y colorados pero también a la mayoría relativa de los frentistas (aunque dentro de esta fuerza política un segmento relevante también se opone al mismo).
Esta amplitud de apoyo al TLC, con opiniones relativamente homogéneas entre los votantes de todos los partidos, no deja de ser sorprendente. Es significativo el respaldo de los frentistas a la iniciativa, porque la firma de un tratado de libre comercio con EE.UU. cuestiona fuertemente algunos de los postulados tradicionales de la izquierda. Es posible que, en esta coyuntura, muchos de los apoyos de los frentistas al TLC se sustenten en juicios cargados de un fuerte pragmatismo, en sintonía con las posiciones asumidas por líderes como el Ministro de Ganadería. Aunque Mujica no lo dijo con estas palabras, probablemente piense que EE.UU. es otra "culebra" con la que es necesario abrazarse si se quieren conseguir determinados objetivos. Pero, aún considerando el componente "pragmático" como una explicación razonable de este estado de opinión entre los frentistas, los resultados no dejan de ser llamativos.
Cuando se analiza la distribución de las opiniones al interior del propio FA se descubren, sin embargo, heterogeneidades que muestran que la base de apoyo al TLC –aunque amplia- está lejos de incluir a todos los sectores, y que las diferencias internas dentro de los votantes de la coalición de gobierno son importantes.
A grandes rasgos, los votantes del FA se separan en tres grandes bloques. El primero, compuesto por los grupos que en este análisis podemos denominar "moderados" (Asamblea Uruguay, Vertiente Artiguista, Alianza Progresista y Nuevo Espacio). Los votantes de estos sectores presentan niveles de apoyo al TLC muy elevados (en promedio, 59%), apenas por debajo de los votantes de partidos tradicionales. Con juicios más equilibrados, aunque igualmente algo más inclinados a la aprobación, se encuentran los votantes de dos de los principales grupos del FA: el MPP y el Partido Socialista. Entre sus votantes, que sobre este tema tienen visiones muy parecidas entre sí, los niveles de apoyo promedio alcanzan al 44%, superando levemente a los rechazos, que representan un 36%. Finalmente, el bloque conformado por el Partido Comunista y otros grupos radicales menores (como el 26 de Marzo, la Unión Frenteamplista, la Corriente Popular o la Izquierda Abierta) se muestra francamente en contra del TLC. En promedio, los votantes de estos grupos tienen una opinión inversa a los del primer segmento: seis de cada diez rechazan el tratado.
En síntesis, dentro de un marco relativamente extendido de apoyo al TLC, las diferencias principales de opinión entre los uruguayos sobre el tema no se dan —como en muchos otros temas— entre partidos (aquí las diferencias son de matices) sino básicamente dentro de un mismo partido, el partido de gobierno, donde la gama de opiniones presenta una amplia diversidad. Y, obviamente, esta es la explicación de lo urticante que resulta el tema para la actual administración (ver columna).