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DESPLIEGUE | Cincuenta aeronaves, más de 1.500 hombres y 200 vehículos militares en acción
EE.UU. lanzó su mayor operación militar en Irak
La operación Enjambre busca golpear los reductos en los que se presume están ocultos los líderes de Al Qaeda

BAGDAD | AFP y AP

Las fuerzas estadounidenses e iraquíes lanzaron ayer una vasta acción militar al norte de Bagdad —la más importante desde la invasión de Irak, el 20 de marzo de 2003, según los iraquíes— mientras el Parlamento celebró una sesión inaugural protocolaria en un clima de tensión.

La operación aéreo-terrestre —denominada Enjambre— tiene como objetivo desmantelar los escondites de los rebeldes del jefe de la organización terrorista Al Qaeda en Irak, Abu Musab Al-Zarqawi, al noreste de Samarra, a 120 kilómetros al norte de Bagdad.

Según el Ejército estadounidense, 50 aeronaves, más de 1.500 hombres y 200 vehículos militares participan en una acción que, según las previsiones, durará varios días y en la que se intentará barrer una zona de fuerte actividad rebelde y desmantelar los escondites de armas y explosivos de estos últimos. Fue el mayor número de aviones de transporte de personal y el mayor número de efectivos insertados por aire desde el 22 de abril del 2003.

Un comunicado militar estadounidense precisó que, por el momento, se descubrieron algunos escondites de armas, en los que se hallaron explosivos artesanales.

A principios de marzo ya se realizó otra operación militar al oeste de Samarra en la que se desmantelaron numerosos escondrijos de armas.

Según un oficial del ejército iraquí, la operación se puso en marcha tras haber recibido información sobre la presencia de elementos de Al Qaeda en el noreste de Samarra, en la región de Tikrit, en Dur y en el sur de Kirkuk.

PARLAMENTO. Swarmer coincidió con la celebración, en Bagdad, de la sesión inaugural protocolaria del nuevo Parlamento, más de tres meses después de las legislativas de diciembre de 2005 y en medio de un tenso clima de crisis político y de temores de guerra civil.

En los 40 minutos que duró la sesión, los 275 diputados reunidos en el sector fortificado de la Zona Verde (en el centro de la capital iraquí) prestaron juramento pero no eligieron a su presidente.

Según la Constitución, la sesión debe designar al presidente y a los dos vicepresidentes, pero tras unas consultas con los bloques políticos, se decidió dejarla abierta en espera de un acuerdo sobre un gobierno de unidad nacional, declaró el decano de los diputados, el sunita Adnan Al-Pachachi.

El presidente saliente de la Cámara, el sunita Hajem al-Hassani, subrayó que la prioridad esencial para Irak es la formación de un gobierno de unidad nacional.

A continuación Al-Hassani proclamó oficialmente la disolución de la Asamblea interina y confió la presidencia de la sesión a Pachachi.

Los partidos iraquíes siguen buscando una fórmula para un ejecutivo de concertación. El primer ministro saliente, Ibrahim Jaafari, de la Alianza Unificada Iraquí (AUI, con 128 escaños) quiere seguir en su cargo pero se enfrenta con la oposición de otros bloques parlamentarios.

El atentado perpetrado el 22 de febrero contra un mausoleo chiíta —que desencadenó una ola de violencia interconfesional entre sunitas y chiítas que causó más de 400 muertos— hizo caer a Irak en el temor a una guerra civil.

Tras la sesión parlamentaria, Jaafari dijo que se espera la formación de un nuevo gobierno en no más de un mes y admitió que estaría dispuesto a no encabezarlo, si el pueblo le pide irse.

Jaafari, sin embargo, no parece muy dispuesto a renunciar a una candidatura que cuenta con el fuerte rechazo de kurdos y sunnitas.

Teherán ofrece diálogo

Irán se declaró dispuesto a discutir con Estados Unidos para mejorar la situación en Irak, después de una petición en este sentido del principal partido chiíta iraquí y los llamamientos al diálogo del embajador norteamericano en Bagdad. Sin embargo, la Casa Blanca se apresuró a señalar no se trataría de un diálogo con Irán sino de buscar que Teherán ponga fin a su injerencia en Irak y que esas discusiones no tendrían ningún efecto sobre el tema nuclear y sobre otros litigios que enfrentan a ambos países. Si el diálogo se concretara significaría una reanudación de los contactos entre Teherán y Washington después de cinco años de silencio. Estados Unidos acaba de afirmar que Irán es el mayor desafío para su política exterior. AFP



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