Ocho personas murieron tras haber sido atropelladas en Young por una locomotora de 56 toneladas, mientras participaban en una prueba para el programa de canal 10 "Desafío al Corazón", a beneficio del hospital local.
El desafío consistía en mover, a pulso, una locomotora con dos vagones. Seis personas fallecieron en el lugar del accidente
Las víctimas fatales son Eliseo Silva (comerciante) y su esposa María Elisa Minetto; Jonathan Muñoz Gómez (un liceal de 14 años), Gustavo Muniz (pastor de la Iglesia Luterana, de nacionalidad argentina), el ex comisario Elbio Recoba y el comerciante Ramón Baccino. La causa del fallecimiento de Eliseo Silva fue un paro cardíaco en el lugar del accidente, informó canal 10. Horas más tarde se informó desde Paysandú el deceso de Selva Real de Constantino. En tanto que el domingo falleció Ramona Galai Díaz en el Hospital de Paysandú.
Profundamente conmovida, la ciudad de Young asistió a los velatorios de siete de sus ciudadanos en tres salas fúnebres. "Esa gente que ya no está entre nosotros se murió cinchando por nuestra comunidad, por nuestro hospital, demostrando su solidaridad", dijo el director del centro asistencial Juan Pablo Appolonia.
LA FIESTA. Más de 3.000 escolares, maestros y vecinos de Young se mostraron dispuestos a mojarse con tal de hacer fuerza por el Hospital de Young. La producción de"Desafío al corazón" había elegido al hospital de Young como destinatario de su tercer programa solidario de la temporada 2006.
Hace dos años que la localidad se había postulado ante el canal 10. El objetivo era recaudar fondos para instalar un sistema de calefacción en el edificio, fundado hace 78 años. En homenaje a la edad del hospital, los voluntarios debían remolcar a pulso una locomotora de AFE con dos vagones por un trecho de 78 metros de vía. El lugar elegido para cumplir el desafío fue el viejo andén de la Estación Young, sobre la calle 25 de Agosto, frente al edificio de la Junta Local. Allí, en pleno centro de la ciudad agrícola de 14.500 habitantes, se filmaría el programa.
El desafío había sido ampliamente difundido en los últimos días y la población de Young estaba pendiente de la prueba, tanto que no importó el día lluvioso para que miles de personas asistieran entusiasmadas a la promesa de una proeza. El clima era de entusiasmo desbordante. Mujeres y niños vestían trajes típicos de las comunidades inmigrantes que edificaron la ciudad. Un matrimonio se acercó con una donación en efectivo: U$S 1.000. Los dueños de una panadería anunciaron que la recaudación del dia sería donada al hospital y al rato no quedaba ni un bizcocho en el local.
Entre los hombres y mujeres dispuestos a remolcar la locomotora aportada por AFE se encontraba el intendente de Río Negro, Omar Lafluf.
Para él iba ser un respiro. Un recreo constructivo en la diaria tensión del conflicto binacional que lo tiene como uno de sus protagonistas. Una tarde lejos de los piquetes, del puente internacional, de las obras de Botnia. Lafluf presidió la comisión de apoyo al hospital durante 14 años. Llegó a Young 10 minutos antes de que comenzara la prueba y por eso le tocó ubicarse en la parte más alejada del tren, contó.
NO AUTORIZADO. Jonathan Muñoz no debió haber estado aferrado a esa soga. Uno de los requisitos de la producción era que todas las personas que participaran de la prueba debían ser mayores de 18 años y estar inscriptas previamente ante la Policía, Bomberos y el hospital. El padre de Jonathan no pudo convencer a su hijo de que no se prestara para cinchar. Tres veces le pidió que se dejara de jorobar con lo del tren. Pero no le hizo caso.
De acuerdo con la agenda de la producción de Canal 10, la prueba comenzaría a las 14.30. Mientras el personal terminaba de hacer los preparativos técnicos, los voluntarios estaban preparados, aferrados a dos filas de sogas frente a la locomotora de AFE. Se había acordado que la orden para comenzar se iba a dar por altavoz. En los minutos previos se anunciaba que faltaba poco, alimentando la ansiedad con suspenso. La excitación llevó a que 10 minutos antes de la hora pactada, y sin las medidas de seguridad previstas, los voluntarios comenzaran a hacer fuerza. Algunas personas estaban más cerca del tren de lo que se les habia pedido: como mínimo a 10 metros de distancia.
Alguien gritó "¡Ahora, ahora!" y todos tiraron, narró un testigo. El convoy se movió. Cuando vieron que podían mover la locomotora desde la multitud creció una ovación que estimuló a los "forzudos" y ahogó el pedido por el altavoz de que esperaran, que todavía no.
Un testigo calificado, conocedor de trenes, dijo a El País que "la máquina salió disparada, con más fuerza que si estuviera prendida".
Se suponía que los participantes de la prueba no debían caminar por la vía, pero al llegar junto al andén, unos metros más adelante del punto de comienzo, los de la fila de la izquierda subieron a la troya.
Mónica Medina estaba al borde del andén cuando de golpe todos comenzaron a tirar. "Casi enseguida vi cuando cayó la primera señora, luego otra y así iban cayendo descontroladamente pisándose unos a otros mientras los de más adelante no se daban cuenta de lo que ocurría", relató, ahogada por la conmoción y aferrando a sus hijos. "Pensé en estirar un brazo para sacar a una de las mujeres pero el espacio entre el andén y las ruedas era muy pequeño".
En la desesperación, Mónica se aferró a la puerta del maquinista para ayudar a frenar el tren. Sufrió cortes en una mano porque la puerta se cerraba y se abría hasta que se detuvo. Cuando el tren se detuvo, el maquinista —que estaba vestido con un uniforme antiguo— encendió la locomotora para dar marcha atrás pero todos gritaron que no. "Había cuerpos apretados con las ruedas, una señora salió sin un brazo, otra sin la cara y un cuerpo estaba irreconocible", dijo Medina, acongojada por las horrendas imágenes. Ese cuerpo estuvo varias horas en la morgue local hasta que fue reconocido por familiares.
El tren quedó atravesado en el paso a nivel de la calle 25 de Agosto. Las ambulancias no pudieron acercarse hasta el lugar del accidente. Los heridos fueron transportados en tablas en medio de escenas desgarradoras. Young nunca había sido escenario de una tragedia semejante. La ciudad se había preparado para una fiesta y de un momento a otro la celebración se transformó en desgracia.
A las 18.30, el director del hospital Juan Pablo Appolonia dio el primer informe: seis muertos y 12 heridos. Una hora más tarde se confirmó la séptima víctima fatal.
"Nos ganó demasiado el entusiasmo, no hay palabras para describir lo que pasó hoy, nadie había dado la voz para que se comenzara a tirar de la locomotora; yo iba caminando a su lado con intención de tirar junto a toda esa gente, afirmó, las medidas de seguridad que habíamos pensado implementar a las 14:30 cuando se moviera el tren no estaban implementadas todavía", dijo Appolonia.
"Estamos consternados y canal 10 brinda su solidaridad y apoyará a las familias involucradas en la inesperada tragedia", manifestó Blanca Rodríguez al abrir el informativo central de Subrayado a la hora 20 de ayer.
Condolencia presidencial
El presidente Tabaré Vázquez declaró su "profundo dolor" por la tragedia de Young, lo cual trasmitió públicamente ni bien pisó el territorio nacional tras una gira por varios países de América del Sur. "Los uruguayos estaban dando su cariño, solidaridad y su corazón, el corazón típico de los uruguayos, por una obra de ayuda social, cuando se produjo el accidente donde hubo fallecidos y heridos graves", dijo. "Expreso mi profundo dolor ante todo el pueblo uruguayo y mi sentimiento más profundo de adhesión en este momento tan difícil para los familiares y amigos de las víctimas de este desdichado suceso", agregó.
"Con esta noticia, la alegría que expresábamos al principio por el retorno al país, queda absolutamente opacada", agregó.