El retraso en la llegada de productos argentinos al país, y las expectativas de un recrudecimiento de los problemas de abastecimiento, son las primeras consecuencias tangibles en la vida cotidiana del corte de comunicación terrestre entre Uruguay y Argentina. Para evitar estas consecuencias y a fin de no sufrir un quiebre de stock muchas empresas han decidido utilizar la vía marítima para llegar al Uruguay.
La existencia de los problemas no consta en las planillas de importación de las mercaderías, sino que hay testimonios concretos. El presidente de la Asociación de Supermercados del Uruguay, Luis Polakof, admitió a El País que en las últimas horas se detectó un "retraso en la llegada de mercaderías".
A su vez, el miembro de la Asociación de Importadores y Mayoristas de Almacenes, Luis Melissari, lanzó una voz de alerta. Si bien indicó a El País que "por el momento no hay complicaciones fuertes, porque esto empezó con más intensidad en los últimos quince días", dijo que "si se extiende por otros quince, entonces sí van a surgir problemas".
En el caso de su empresa particular, ya tuvo quiebre de stock de dos productos enlatados. "Las alternativas que se tendrán que manejar es utilizar la vía fluvial para la importación —lo que va a encarecer el flete— o empezar a comprar desde Brasil", comentó.
"No tenemos aún elementos para cuantificar económicamente la entidad del conflicto, pero no hay dudas que existen perjuicios actuales y futuros, para Uruguay, para el Mercosur, para la logística en la región, y seguramente también para Argentina. Y también, en el relacionamiento con otros bloques económicos", dijeron a El País los directivos de la Cámara de Comercio Uruguayo Argentina, Miguel del Castillo y David Zak.
El intercambio bilateral entre ambos países osciló en los U$S 1.000 millones en el año 2005, de los cuales aproximadamente U$S 780 millones corresponden a las exportaciones argentinas a Uruguay y el resto a la inversa, dijeron a El País fuentes diplomáticas.
En estas cifras, hay que incluir el rubro combustibles.
QUE SE COMPRA. Según datos publicados por la Secretaría de Industria del Ministerio argentino de Economía, la balanza comercial del último año entre ambos países favorece al vecino de forma clara, lo que confirma registros históricos. La importancia de Uruguay como destino de las ventas de exportadores argentinos se ha mantenido estable en los últimos tres años, representando el 2% del total de lo que Argentina comercializa con el exterior.
Más allá de los mencionados productos de supermercados y almacenes, los aceites de petróleo se han constituído en el principal rubro de las exportaciones argentinas a Uruguay, siguiéndole en significación los insumos plásticos, los aparatos mecánicos diversos, los productos químicos, productos de la fundición del hierro y el acero, y papel y cartón en menor grado, en una larga lista.
A fines de 2005, había 4.374 empresas argentinas que colocaban productos en Uruguay, según las cifras de ese organismo estatal del vecino país. Las micro, pequeñas y medianas empresas argentinas conforman el 73% del perfil del total de las exportadoras, y concentran el 30% del valor de lo vendido a Uruguay. Por el contrario, las grandes empresas representan apenas el 9% del total de las que operan con nuestro país, pero a su vez, reúnen el 70% de todo lo exportado por Argentina a Uruguay.
NACIONALISMO. Uno de los principales involucrados en esta especie de bloqueo comercial, es la Cámara de Comercio Uruguayo–Argentina, que pidió que la "racionalidad" se sobreponga a "todo nacionalismo inconducente" para evitar "radicalizar" las posiciones en torno a la construcción de las plantas en el departamento de Río Negro.
Los responsables de la Cámara afirmaron a El País que "lamentablemente se han polarizado y subjetivado las posiciones en torno a la instalación de las plantas de celulosa" y que en ese escenario "es impostergable recomponer la cordialidad entre pueblos y gobiernos".
Los representantes de la organización que reúne a los empresarios que comercializan hacia y desde Argentina, destacaron que hay una "historia compartida" en materia comercial binacional.
Destacaron que los dos países "tenemos historia y objetivos comunes" y que también integran "la alianza del Mercosur".
Llamaron, entonces, a lograr que primen "los fundamentos técnicos por encima de los políticos o económicos", atendiendo a los informes de los organismos especializados binacionales, nacionales, el Banco Mundial, "así como a las garantías que los controles futuros ofrezcan".
Dijeron que lo mejor es "que prime la racionalidad y el afecto de buenos vecinos por encima de todo nacionalismo inconducente que pueda radicalizar la postura de cualquiera de las partes".
La actividad de celulosa en la región es significativa. Según la Cámara, las exportaciones de pasta de madera de Brasil en 2005 fueron superiores a los U$S 2.000 millones, las de Chile fueron más de U$S 1.500 millones, y las de Argentina cercanas a los U$S 160 millones.
Como posible salida al conflicto, los directivos de la Cámara consideraron que la formación de una comisión binacional, regional o internacional de profesionales ambientalistas de gran solvencia y reconocimiento sería un camino. Según esta idea la misma se haría cargo del control de impacto ambiental en función de los parámetros admitidos mundialmente.