BERLiN | EFE
La Berlinale repartió sus máximos premios entre el cine político, con el Oso de Oro para la bosnia "Grbavica" de Jasmila Zbanic, el del Jurado a la iraní "Offside" y el de Plata al mejor director para Michael Winterbottom, por "The Road to Guantanamo", mientras que la argentina "El custodio" obtuvo el Alfred Bauer.
Rodrigo Moreno (Buenos Aires, 1972), que con "El custodio" debutó como director en solitario, recogió el premio Alfred Bauer, instituido en memoria del fundador del festival y en reconocimiento a una contribución a la apertura de nuevas perspectivas. La uruguaya Bárbara Alvarez fue su directora de fotografía.
El mensaje del conjunto de galardones estaba más que claro: la Berlinale fue política.
Eso lo demostró tanto Zbanic, con su film sobre las violaciones como arma de guerra —centrado en una mujer bosnia que no ha explicado a su hija que es una "bastarda serbia"—, como Panahi y Winterbottom.
Panahi, que en su oportunísima película refleja la opresión de la mujer en Irán a través de un partido de clasificación para el Mundial de Fútbol de Alemania, dedicó su Gran Premio a sus "actores, que no pueden estar aquí".
Sí estuvo ahí con al menos dos de sus personajes Winterbottom, a quien acompañaron nada menos que dos ex presos de Guantánamo, protagonistas reales del calvario de tres británico-paquistaníes que pasaron dos años en esa cárcel.