CONSULTORA SERAGRO
n Después de un rutilante 2005, la industria frigorífica arrancó 2006 a todo ritmo: las exportaciones del sector ascendieron a más de U$S 90 millones en el primer mes del año, un aumento de 25% respecto a enero del año pasado. El monto responde por el 34% del total de exportaciones nacionales, lo que confirma (y acentúa) el sitial de la carne como el principal sector de la economía.
El sector cárnico mantiene y mejora sus propios fundamentos competitivos. Los negocios de carne certificada (diferenciada) se van consolidando; la calidad general del producto mejora, a través de la reducción en la edad de faena; los mayores volúmenes de producción reducen los costos unitarios, por la licuación de los costos fijos, etc.
Y lo interesante es que la perspectiva para este 2006 es mejor aún a la de 2005, básicamente por la reapertura del mercado mexicano. Este demorará algunas semanas en ponerse operativo, pero es claro que constituirá una excelente opción de colocación, por los bajos aranceles de ingreso y los buenos precios que pagará.
RIESGOS Y SEGURIDADES. La inusitada preponderancia del rubro cárnico en el total de exportaciones no deja de ser un factor de riesgo para la economía toda. De existir un tropiezo (por ejemplo sanitario, con la aftosa) el país sufriría seriamente el cimbronazo, tal vez más incluso que en 2001. Sin embargo, en el contexto global actual, países como Uruguay difícilmente pueden componer una canasta de exportaciones demasiado abierta. Si se apunta a una inserción comercial exitosa, eso conllevará necesariamente a una especialización, la que va de la mano de menor diversificación.
Dicho esto, vale la pena volver a analizar los factores que pueden cercenar el crecimiento del sector cárnico. El mencionado factor sanitario es insoslayable: la aparición de aftosa en Argentina vuelve a poner en guardia a todo el sistema de vigilancia nacional.
De todos modos, como se ha mencionado reiteradamente, el estatus sanitario del rodeo nacional da garantías: está inmunizado contra la aftosa, a través de vacunaciones periódicas como la que se cumple este mes de febrero. Uruguay es libre de aftosa con vacunación, un estatus seguro (por la vacuna) que permite acceder a mercado de alto valor (como EE.UU.).
Aunque resulte contradictorio, es ese mismo estatus el que "causa" la concentración de las exportaciones cárnicas en EE.UU.. Es que Uruguay no puede entrar a todos los mercados del circuito no-aftósico. Japón y Corea, que podrían ser dos excelentes clientes, no compran nuestra carne refrigerada porque vacunamos. Canadá y EE.UU. sí lo hacen y pagan precios notoriamente mejores que en otros mercados regionales.
Hay 3 mercados que han aumentado su importancia: Rusia (ya desde mediados del año pasado), Chile, que por la presencia de aftosa en Argentina (su natural proveedor) debió aumentar las compras en Uruguay, y Brasil, donde se están colocando varios cortes valiosos y mejora su demanda, en buena medida por el factor cambiario (el dólar está en el mínimo de los últimos años, lo que mejora los términos de intercambio con ese país).
LA OFERTA. Si bien es posible que la faena reduzca levemente su nivel, particularmente respecto a los últimos meses del año pasado, no se pronostica en el sector una reducción en la oferta de ganado para los frigoríficos.
Si la demanda exportadora se afirma (como todo parece indicarlo) es posible que la oferta para el mercado interno se reduzca y los precios internos suban, sobre todo en los cortes de mayor valor.
¿ATRASADOS? Se suele escuchar que la predominancia del sector cárnico es un síntoma de atraso. Nada más lejano a la realidad porque ha mejorado su eficiencia y productividad y aplica tecnologías avanzadas. En la industria frigorífica trabajan más de 10.000 personas a las que hay que agregar miles de productores y cientos de fleteros. Se puede calcular que los fletes generan U$S 30 millones anuales en servicios de transporte de ganado a frigorífico si se calcula que el traslado promedio es de 250 kilómetros y cuesta U$S 380.